2026-02-03

Arqueología emocional: las demos de 2010-2016 que revelan el ADN desnudo de Soft Kill

 


En el panteón del darkwave y el post-punk contemporáneo, "Choke" de Soft Kill ocupa un lugar sagrado. Considerado ampliamente como la cumbre emocional del género en la era moderna, su legado se ha forjado a base de un sonido difuso y conmovedor, una vulnerabilidad desgarradora y un trabajo de guitarra que es un puente directo al corazón de los años 80. Pero todo monumento tiene sus cimientos, y en enero de 2026, Soft Kill decidió iluminar las catacumbas de su creación con el lanzamiento de "The Choke Demos". Esta colección no es un álbum nuevo, sino un viaje arqueológico al origen del dolor, una oportunidad única para escuchar la desolación antes de que se vistiera de producción pulida.

Estas demos, grabadas entre 2010 y 2016, son el mapa genético de una "magnífica pesadilla". Aquí, la cruda emotividad que define a Soft Kill está en su estado más puro y expuesto. El ambiente opresivo y catártico, los temas de adicción y desesperación personal, ya están plenamente formados, pero se presentan en un estado casi febril. La sensación "lo-fi" o "seca" de algunos temas no es un defecto, sino la textura misma de la verdad. Se escucha el crujido de la cinta, el espacio vacío de la habitación donde se grabó, la urgencia de capturar un fantasma antes de que se escape. Es como leer las páginas de un diario íntimo en lugar de la novela publicada.

Títulos como "Whirl (Vocal Demo 2015)", "Lost (Demo 2010)" o "Choke (Demo 2016)" funcionan como coordenadas temporales en el viaje hacia el abismo. Escuchar estas versiones es presenciar el proceso alquímico de transformación del dolor personal en arte universal. Las influencias de bandas como The Cure en su fase más sombría, Asylum Party o The Chameleons son aún más palpables, pero se filtran a través de una lente personal y urgente que es, inconfundiblemente, Soft Kill. El trabajo de guitarra melódico y difuso ya dibuja esos paisajes melancólicos, pero aquí suenan más cercanos, más como un susurro en la oreja que como un eco en una catedral.

"The Choke Demos" es, por tanto, mucho más que un lanzamiento para coleccionistas. Es una lección sobre la autenticidad en la música oscura. Demuestra que la potencia emocional de "Choke" no nació en el estudio de mastering, sino en la lucha íntima y cruda documentada en estas grabaciones. Para los fanáticos, es una revelación y un privilegio. Para los nuevos oyentes, es la puerta trasera a una obra maestra, el recordatorio de que incluso los himnos más perfectos de desesperación comenzaron como un gemido en una habitación a oscuras. Un tesoro de tristeza y belleza en su forma más orgánica y conmovedora.


2026-02-01

Bailar sin escapar: la propuesta atmosférica de Goth Housing

 


Desde Viena, pero lejos de cualquier postal imperial, Sundl plantea en Goth Housing un territorio híbrido que no busca escandalizar con la etiqueta, sino hacerla funcionar. Su quinto álbum se mueve en una intersección poco transitada: la estructura repetitiva y corporal de la música de club con una sensibilidad emocional heredera del imaginario gótico. No es un choque de estilos, es una calibración fina entre pulso físico y densidad afectiva.

Aquí el ritmo importa, y mucho. Las bases son insistentes, diseñadas para sostener el movimiento continuo, con patrones que beben de la house más minimal y de la electrónica nocturna de pista larga. Pero sobre ese andamiaje rítmico, Sundl evita los picos eufóricos previsibles: en lugar de explosiones, hay capas. Sintetizadores que no brillan, sino que empañan; melodías que se deslizan como pensamientos recurrentes; texturas que dan la sensación de espacio cerrado, de reverberaciones que no buscan amplitud sino cercanía casi incómoda.

La gran virtud de Goth Housing es su control del clima. No trabaja la oscuridad como dramatismo exagerado, sino como temperatura constante. Todo el álbum parece situado en una franja horaria muy concreta: ese tramo de la noche en el que ya se ha bailado suficiente como para que el cuerpo funcione solo y la mente empiece a abrir otras puertas. La música sostiene ese estado liminal donde el club deja de ser sólo social y se vuelve introspectivo.

Sundl demuestra además una comprensión muy clara del espacio sonoro. La producción es contenida, precisa, con pocos elementos pero bien colocados. Los graves empujan sin saturar, las percusiones mantienen tensión sin volverse agresivas, y las líneas melódicas aparecen y se retiran como presencias más que como protagonistas. Esta economía refuerza la identidad del disco: no necesita exceso para generar inmersión.

Goth Housing construye un entorno. Es un álbum que funciona mejor completo que por fragmentos, porque su fuerza está en la continuidad emocional. Sundl no convierte la pista en un lugar de escape, sino en un espacio donde convivir con cierta melancolía sin dejar de moverse. Esa coexistencia (bailar mientras algo pesa por dentro) es el núcleo de su propuesta.

Con este trabajo, Sundl no redefine la electrónica de club, pero sí amplía su registro emocional. Goth Housing suena a arquitectura nocturna habitada, a música que no te empuja hacia afuera, sino que te acompaña hacia adentro, sin que dejes de seguir el pulso.


GHOST COP lleva su oscuridad a la pista con un álbum de remixes con identidad propia


 Los discos de remixes suelen ser apéndices; TROUBLE REMIXED se comporta más como una mutación. Lo que GHOST COP ha hecho con el material de TROUBLE (2024) no es pulirlo para la pista, sino someterlo a una relectura emocional y estética que altera su ADN. Este lanzamiento de 2025 funciona como un espejo roto: las canciones que ya conocíamos reaparecen deformadas, más nocturnas, más febriles y, paradójicamente, más cercanas al pulso humano.

El dúo vuelve a moverse en esa franja donde el post-punk sintético se cruza con la teatralidad dark wave, pero aquí el énfasis está en el cuerpo. Los remixes refuerzan la arquitectura rítmica: bombos tensos, líneas de bajo que empujan desde abajo como si intentaran perforar el suelo del club, secuencias que laten con urgencia urbana. Hay una fisicidad constante, una invitación directa al movimiento, aunque la atmósfera emocional siga cargada de melancolía y fatalismo.

Lo fascinante es cómo conviven el dramatismo romántico con una estética casi de cine de culto. Las melodías flotan como recuerdos distorsionados, los vocoders y susurros parecen mensajes interceptados en sueños eléctricos, y ciertos pasajes sugieren escenas de thrillers inexistentes, proyectados en la mente del oyente. No es solo música para bailar: es música que te hace sentir dentro de una película que nadie más está viendo.

La identidad de GHOST COP se fortalece precisamente en esa contradicción. Hay glamour oscuro, ecos del new romantic más sombrío, pero también una crudeza heredada del punk y una frialdad sintética que impide cualquier lectura nostálgica complaciente. Cada remix empuja las canciones hacia un territorio más club, sí, pero también más introspectivo, como si el baile fuera una forma de procesar la culpa, el deseo o la pérdida.

En conjunto, TROUBLE REMIXED logra algo que pocos álbumes de remezclas consiguen: tener personalidad propia. No vive a la sombra del disco original, sino que lo expande, lo retuerce y lo proyecta hacia una dimensión más cinematográfica y visceral. Es un trabajo para la noche profunda, cuando la pista se convierte en refugio y los fantasmas personales se mezclan con el humo y la luz estroboscópica. GHOST COP entiende que la oscuridad no es un escondite: es un punto de encuentro.


2026-01-28

Del archivo analógico a tus auriculares: Scratch Massive publica el epílogo esencial de "Nox Anima"

 


No todas las canciones encuentran su forma definitiva en el momento de su nacimiento. Algunas necesitan dormir en los archivos, madurar en la oscuridad y despertar años después con una nueva piel. Así llega "Nox Anima Deluxe Bonus Tracks", un lanzamiento especial del dúo francés Scratch Massive que actúa como la resonancia prolongada y el epílogo secreto de un ciclo.

Scratch Massive (la alquimia entre Sebastien Chenut y Maud Gefray) lleva tiempo definiendo un sonido que es difícil de encapsular pero fácil de sentir: ecléctico, sensual, atmosférico y profundamente cinematográfico. Las "pistas bonus" de este deluxe no son sobras, sino joyas pulidas que por razones de narrativa o fluidez no encontraron cabida en el álbum original, pero que poseen el mismo espíritu.

El título "Nox Anima" (Alma Nocturna) es clave. Scratch Massive siempre ha sido un proyecto de la noche, pero no de la noche festiva y efímera, sino de la noche íntima, contemplativa y cargada de emoción. Estas pistas adicionales probablemente ahonden en ese estado de ánimo: ritmos que laten como un corazón en la penumbra, bajos profundos que se arrastran por el suelo, melodías de sintetizador que brillan como faroles en la niebla y ese toque vocal etéreo (propio o en colaboración) que ha caracterizado trabajos con Jimmy Somerville o Chloe. Es música para conducir por una ciudad vacía, para el después de la fiesta o para el momento previo al amanecer, donde los pensamientos son más claros y los sentidos, más agudos.

Estos bonus tracks bien podrían ser el espacio donde esa diversión creativa fluyó sin las restricciones del formato álbum, dando lugar a jams, sketches atmosféricos o versiones alternativas que merecen ser escuchadas.

"Nox Anima Deluxe Bonus Tracks" es, por tanto, un regalo para los fieles y una puerta de entrada para los nuevos. No es un nuevo capítulo, sino la profundización de uno anterior, la oportunidad de pasar más tiempo en el universo particular que Scratch Massive ha construido a lo largo de veinte años. Un recordatorio de que, a veces, las gemas más valiosas no están en el centro del disco, sino esperando en los márgenes de la noche, listas para ser descubiertas.


2026-01-27

"Winter Solstice" es un solsticio sonoro, donde la desolación se transforma en belleza hipnótica.


 

En la noche más larga del año, cuando la luz parece una promesa lejana, es donde mejor se aprecia el brillo de una estrella fría. "Winter Solstice", la nueva colaboración entre el noruego Antipole (Karl Morten Dahl) y el productor Paris Alexander, no es simplemente un álbum; es un evento astronómico sonoro. Un punto de inflexión en la órbita creativa de dos artistas cuya química ya era legendaria, y que ahora cristaliza en una obra total donde la oscuridad no es un fin, sino un estado de contemplación profunda y belleza gélida.


La alquimia es perfecta y predecible solo para quienes conocen su trabajo previo. Dahl aporta su sonido guitarresco, hipnótico y melancólico, ese sello inconfundible de Antipole que bebe del post-punk y el darkwave, creando paisajes sonoros que son a la vez vastos e íntimos. Paris Alexander, por su parte, ejerce de arquitecto de atmósferas y letrista, tejiendo con palabras minimalistas y repetitivas una red de emociones crudas —la desolación, la urgencia del tiempo, la soledad— que se entrelazan con las líneas de guitarra como niebla con ramas desnudas. La fusión no es una suma, sino una simbiosis donde es imposible discernir dónde termina uno y comienza el otro.


Las letras, escritas por Alexander, son poemas concisos y circulares que funcionan como mantras de la desolación moderna. En "Sad Lover (Desolated)", la repetición obsesiva de "desolate" se convierte en un latido, en un estado del ser. En "Late September", la imaginería apocalíptica ("As the Earth crumbles... burns... scatters") se contrasta con la simple búsqueda humana de un camino compartido, creando una tensión épica y personal a la vez. "Alone Again" encapsula la tormenta mental de la soledad con una sinceridad desgarradora. Alexander no narra; evoca estados, y Dahl los traduce a frecuencia y reverberación.


Musicalmente, el álbum es un ejercicio de elegancia sombría y producción impecable. Las guitarras, limpias y cortantes, dibujan melodías que se quedan grabadas en la memoria, mientras los bajos profundos y las programaciones sutiles —un territorio donde Alexander es maestro— construyen el suelo sobre el que camina esta melancolía. Hay ecos de sus remixes para Clan of Xymox o She Past Away en el dominio del groove oscuro, pero elevado aquí a una dimensión más íntima y autoral. Es darkwave para pensar, post-punk para sentir.


"Winter Solstice" es, en definitiva, la culminación natural de una de las colaboraciones más fructíferas de la escena oscura contemporánea. No busca reinventar el género, sino profundizar en su esencia con una claridad y una convicción conmovedoras. Es un álbum para escuchar cuando el mundo exterior se congela, porque en su interior arde, con una llama baja y constante, el fuego de una creación artística perfectamente sincronizada. El solsticio ha llegado, y con él, la promesa de que incluso en la noche más larga, la música puede ser nuestra brújula.


Arqueología emocional: las demos de 2010-2016 que revelan el ADN desnudo de Soft Kill

  En el panteón del darkwave y el post-punk contemporáneo, "Choke" de Soft Kill ocupa un lugar sagrado. Considerado ampliamente co...