La formación actual de Melting Palms es un organismo colectivo de rara simbiosis. Teresa Koeberle aporta guitarra, voz y sintetizadores, actuando como el centro emocional y melódico del grupo. A su alrededor, Mike Krumhorn despliega capas de guitarras ambientales y voces, mientras Ilhan Cicek añade texturas adicionales con su guitarra. La base rítmica, sostenida por Johann Wientjes en la batería y Stefan Gretscher en el bajo, proporciona el anclaje físico necesario para que el resto pueda flotar sin perderse en la estratosfera .
"Head In The Clouds" se nutre de la tensión constante entre opuestos. Abraza la belleza y el ruido en igual medida, creando paisajes sonoros que se sienten ingrávidos en la superficie mientras arrastran una poderosa corriente subterránea emocional. Esta dualidad no es casualidad, sino el resultado de una filosofía que la propia banda resume con una frase reveladora: "Lo que nos une es la reverberación. Vengamos de donde vengamos musicalmente, el sonido debe tener mucho reverb y delay, esa es nuestra intersección" .
El álbum se abre con "Maze", un tema que irrumpió como primer sencillo en noviembre de 2025 y que ya apuntaba maneras. La canción arranca con voces multiprocesadas y una atmósfera densa, para desplegarse en un crescendo de guitarras y ritmo hipnótico. Es "simultáneamente expansivo y poderoso", como describe la prensa alemana, y evoca por momentos la energía contenida de bandas como Echobelly, pero tamizada por un filtro de ensueño contemporáneo . El videoclip que lo acompaña, dirigido por Marf Marbo y Maya Beyer, refuerza esta sensación laberíntica al entrelazar "Maze" con el también nuevo "Kaleidoscope" en una narrativa visual sobre ciclos y obsesiones .
Le sigue "Stargazing", un corte de factura más delicada pero igualmente penetrante. La crítica alemana lo describe como "algo más suave, pero también con ese groove penetrante, ese ritmo embriagador" que parece sacado de una reimaginación contemporánea del mejor pop de los 80 . Es en temas como este donde la voz de Teresa Koeberle brilla con especial intensidad, flotando sobre la mezcla como un susurro que se niega a desaparecer .
"Echoes" fue el primer avance del disco, lanzado en octubre de 2025. Representa un regorno a los orígenes más etéreos de la banda, con "un toque más ligero de su sonido shoegazer" en comparación con la densidad de su anterior trabajo, Noise Between The Shades . Es una pieza esférica, nostálgica, que funciona como puente entre las diferentes etapas de la banda. El vídeo, un montaje de momentos de giras pasadas editado por el baterista Johann Wientjes, refuerza ese carácter de diario íntimo y colectivo .
El cierre llega con "Kaleidoscope", el tema que da título metafórico al conjunto. Aquí, la banda despliega toda su artillería: guitarras que se fragmentan y recomponen, una base rítmica que sostiene sin estorbar y una voz que actúa como hilo de Ariadna en el centro del laberinto sonoro. Es, como apunta acertadamente la prensa, el corte que "finalmente te atrae a las esferas de Melting Palms, a sus pensamientos, sentimientos y sueños" .
Lo más destacable de "Head In The Clouds" es su cohesión emocional. A pesar de ser solo cuatro canciones, el disco se despliega como un arco narrativo completo, manteniendo una temperatura emocional constante que permite que los contrastes —la calma y la tormenta, la claridad y la abstracción— se sientan orgánicos en lugar de forzados . No es un trabajo que busque la innovación radical, sino la perfección en un territorio conocido: el del dream pop, el shoegaze y la alternancia entre la euforia y la melancolía.
Para celebrar el lanzamiento, la banda ofrecerá un concierto el 6 de febrero en el Goldener Salon del Hafenklang de Hamburgo, una cita que promete ser el marco perfecto para experimentar en directo la potencia contenida de estas canciones .
"Head In The Clouds" es, en definitiva, una declaración de principios y un nuevo comienzo. Melting Palms demuestran que, después de años de evolución y cambios de formación, su esencia permanece intacta: la de crear música que "no apunta solo a la sutileza; abraza el sentimiento a todo color, confiando en que el sonido y el ruido transmitan significado allí donde las palabras se quedan cortas" . Un disco para flotar, para estrellarse y para volver a flotar.




