La historia de Vikowski es la de una metamorfosis lenta pero implacable. Nacido como un escape synth-pop para Coppeta, con un EP homónimo en 2015 y un debut ("Beyond the Skyline", 2017) que aún coqueteaba con texturas electrónicas, el proyecto fue absorbiendo la oscuridad progresivamente. La incorporación del guitarrista Alessandro Panzeri y el baterista/productor Lorenzo Pisanello no fue un mero cambio de formación, sino una mutación genética que empujó el sonido hacia direcciones más atmosféricas y densas. "The Long Run" (2021) ya apuntaba maneras con su sonido cinematográfico a base de piano y sintetizadores, pero "Consistency" da el paso definitivo: aquí, la guitarra es el nuevo centro de gravedad, y todo lo demás orbita a su alrededor.
El álbum se construye sobre una paradoja fértil: minimalismo melódico y profundidad emocional. La huella de bandas como Joy Division y The Cure es evidente, pero no como calco, sino como gramática asimilada para hablar un idioma propio. La guitarra de Panzeri no busca el virtuosismo, sino la textura precisa: a veces cortante, a veces difusa, siempre al servicio de la atmósfera. La base rítmica de Pisanello es un estudio de contención, permitiendo que el bajo y la voz de Coppeta —cargada de una soledad que no pide auxilio, solo constata— naveguen sobre corrientes hipnóticas.
El núcleo temático de "Consistency" es, como su título indica, la persistencia. No la heroica, sino la cotidiana: permanecer presente en relaciones que exigen compromiso y cambio, mantener los vínculos cuando todo invita a la desconexión. Esta reflexión sobre la resistencia en lo personal encuentra un correlato perfecto en la estructura musical. Las canciones no buscan el clímax fácil, sino la construcción gradual, el riff que se repite hasta volverse mantra, la melodía que se graba sin estridencias.
El álbum se abre con los temas que ya aparecieron como adelantos en la segunda mitad de 2025 y principios de 2026: "Warsaw", "Pollution", "Decay" y "Dedication", reunidos previamente en el EP digital homónimo. Estas cuatro piezas funcionan como una declaración de intenciones sonora. "Warsaw" evoca la frialdad urbana de la Europa del Este con guitarras que son como cuchillas de hielo. "Pollution" no habla solo de contaminación ambiental, sino de la saturación emocional de la vida contemporánea. "Decay" es un ejercicio de descomposición controlada, donde la melodía lucha por mantenerse erguida entre capas de distorsión. Y "Dedication" cierra este primer movimiento con una afirmación de lealtad en tiempos de fragmentación.
El resto del álbum, que completa el tracklist hasta formar un LP de duración clásica, profundiza en estas coordenadas. La producción, a cargo del propio Pisanello, logra el difícil equilibrio entre la calidez analógica y la claridad digital. Los graves tienen cuerpo, las guitarras respiran y la voz de Coppeta se sitúa en el lugar exacto: ni demasiado adelantada, ni sepultada entre las texturas.
"Consistency" es, en definitiva, la obra de madurez de una banda que ha encontrado su voz a través del tiempo y la colaboración. Vikowski demuestra que el post-punk no es un museo de sonidos del pasado, sino un lenguaje vivo para expresar las ansiedades y bellezas del presente. Un disco sobre quedarse, sobre resistir, sobre encontrar belleza en la repetición y el cambio. Un álbum que, como las relaciones que describe, recompensa la persistencia de quien lo escucha.




