2026-05-21

Infesta: Cuatro décadas italianas excavadas como un tesoro perdido


Marco Guglielmetti no hizo un disco. Hizo una excavación arqueológica. Abisso Blu, publicado por el sello Osàre! Editions de Elena Colombi, rescata cuarenta años de new wave italiana, EBM y post punk para convertirlos en una fantasía nostálgica que bien podría pasar por una rareza de tirada privada de los ochenta. Diecisiete temas, ninguno breve, todos meticulosamente construidos con la cantidad justa de saturación de cinta.

Caja de ritmos vintage, sintetizadores analógicos y una voz sardónica que se sobrexcita justo cuando debe hacerlo. "Ah, miei piedi nudi" abre con ritmos de 12 bits, un bajo post punk marcial y leads de Sequential Circuits que jadean como si vinieran de otra época. El resto del álbum navega entre material de banda sonora a cámara lenta ("Sarà una sfumatura"), pisadas contundentes y llenas de gancho ("Amras"), viajes lisérgicos ("Velocità") y momentos más teatrales y ligeros ("Ginestra", "Sciopero").

Llega un punto donde resulta difícil creer que esto lo haya hecho alguien con acceso a un teléfono inteligente y herramientas de inteligencia artificial. Simplemente no parece correcto. Quizás Abisso Blu sí sea un clásico perdido que alguien encontró en el sótano equivocado y decidió publicar cuarenta años tarde. O quizás Guglielmetti es simplemente un mago de la anacronía.


2026-05-20

Lunar Eclipse demuestra que la furia también puede tener estructura y precisión


 

Baltimore nunca había sonado tan amenazante desde una cocina rural. Marie Ann Hedonia presenta Lunar Eclipse, un EP de EBM industrial que respira rabia contenida y oscuridad expansiva. Grabado en Paul and Marie's Country Kitchen, un nombre que sugiere calidez hogareña pero que aquí funciona como el escenario perfecto para un disco que no tiene nada de acogedor.

El sonido es más duro y más oscuro que lo que sus influencias declaradas (Gazelle Twin, ADULT.) podrían anticipar. No hay concesiones a la ligereza. Las bases rítmicas golpean con una determinación castigadora, las texturas industriales se acumulan como nubes de tormenta y la voz se mantiene en un registro de denuncia constante. Es música para empujar hacia adelante, para mirar al pasado mientras se avanza, para aceptar que el destino nunca es tan amable como promete.

Marie Ann Hedonia consigue que la ira suene organizada. No hay caos gratuito, cada elemento ocupa su lugar en el engranaje de la maquinaria. Lunar Eclipse es un trabajo impresionante, altamente recomendable y una prueba de que lo mejor a veces se cuece lejos de los grandes estudios, en una cocina de Baltimore con las ventanas empañadas por la furia.


2026-05-19

Scalameriya lanza Raven Supreme, un EP donde cuatro de cinco pistas fueron creadas en menos de 33 horas



Nikola Grebovic se impuso un desafío autoimpuesto y respondió como quien apaga un incendio. Raven Supreme, su nuevo EP, tiene cuatro pistas creadas en menos de 33 horas. La quinta es una colaboración previa con el guitarrista y productor georgiano Vasago, que rompe géneros y cierra el conjunto con una mirada diferente.

El resultado suena exactamente a lo que promete el contexto: música hecha con adrenalina, sin tiempo para dudar, donde cada decisión se toma al filo del segundo. Las bases rítmicas cambian de estructura de forma impredecible. Uno cree saber hacia dónde se dirige la pista y de repente el piso se abre. Es cafeína musical, estimulante y ligeramente errática, perfecta para quienes necesitan que la electrónica les recuerde que todavía pueden sorprenderse.

"Bent Spoon, Red Pouch, Glowing Moth" abre con una imaginería que ya anticipa lo extraño. "Lo-Fi Jessica" suena al título que tiene, con texturas que abrazan la imperfección como un rasgo de estilo. "How To Tame A Raven" juega con la idea de domesticar lo indomable, quizás un reflejo del propio proceso creativo. "Polyglobot" habla de muchas lenguas electrónicas en un solo cuerpo. El cierre con Vasago aporta una dimensión orgánica que contrarresta la urgencia del resto.

Scalameriya demuestra que la velocidad no está reñida con la calidad. Raven Supreme merece más de una escucha, no por obligación, sino porque cada vez que vuelve, esconde un detalle que la anterior había pasado por alto.


2026-05-18

Sleep Kills presenta su EP debut homónimo, cinco cortes de electro EBM punzante desde Los Ángeles


Tristan Kills y Jordan Mekano no vinieron a reinventar la rueda. Llegaron a darle patadas. Sleep Kills, el EP debut del dúo angelino, apuesta por una electro EBM de puño cerrado, directa al hueso, sin adornos que distraigan del mensaje principal: cinco cortes de repetición poderosa y monotonía afilada, como debe ser.

"No Limits" arranca con una ambiencia ominosa, promesas de entierro bajo tierra reptando entre la niebla hasta que la electrónica pulsante y la percusión metálica toman el control. La voz suena malévola pero extrañamente seductora, con un toque aggrotech que aparece hacia el final para dar el golpe de gracia. "Stahl Fleisch" reduce los ganchos de sintetizador a su mínima expresión, acompañados de voces que escupen en inglés y alemán. El efecto funciona aunque el alemán carezca un poco de la fuerza que el idioma promete.

El tema homónimo se lleva la noche. Percusión resonante, bajo gutural, ganchos oscuros y efectivos que permiten a la vocalista mostrar su rango expresivo antes de que una guitarra crujiente entre a endurecer el cuadro. "Queen of Nothing" suma gritos de fondo y vocoders sobre un ritmo de baile estridente, aunque la repetición se extiende más de lo necesario sin variaciones significativas. "Down" cierra con un momento de vulnerabilidad que aporta carga emocional al conjunto.

Sleep Kills no busca sorpresas. Busca solidez, precisión y una producción cuidada. Para puristas y aventureros, este EP funciona como tarjeta de presentación. Una banda con potencial que ya sabe exactamente a qué sonido quiere pertenecer.


2026-05-17

Industriales y bailables, los nuevos héroes del synth industrial llegan desde Irlanda del Norte con una propuesta devastadora


 Belfast no es una postal turística para Ross Cullen y Benedict Goddard. Es el escenario donde la juventud se vive bajo la sombra del conflicto, con las cicatrices como mapas personales. Crystalpunk, el debut de Chalk, transforma esa herencia en un híbrido de dance punk industrial que no pide permiso para entrar al cuerpo.

El álbum suena pesado, ruidoso, rápido y sucio. Pero también suena sentimental en los pliegues que nadie espera. La producción de Ross Cullen junto a Chris W Ryan captura la inmediatez de una banda que sabe lo que quiere y lo ejecuta sin concesiones. Las guitarras de Goddard arañan la mezcla mientras las voces se mantienen en una tensión constante entre la agresión y la melancolía.

Diez canciones que funcionan como una declaración generacional. Hay momentos donde el synth industrial domina el paisaje, otros donde la batería (acústica o programada) empuja como un ariete. Las colaboraciones añaden texturas sin desvirtuar el núcleo del dúo. Los mezcladores de lujo, desde Scotty Desmarais hasta Andrew Dawson y el propio Ryan, aseguran que cada canción encuentre su espacio sin aplastar a las vecinas.

Chalk no es una banda que descubrir por compromiso. Es una banda que se impone al oyente con la urgencia de quien no tiene tiempo que perder. Crystalpunk es el tipo de debut que hace que uno quiera agradecer por la alteración química del cerebro.


Infesta: Cuatro décadas italianas excavadas como un tesoro perdido

Marco Guglielmetti no hizo un disco. Hizo una excavación arqueológica. Abisso Blu, publicado por el sello Osàre! Editions de Elena Colombi, ...