Pascal lleva cuatro décadas en la música, unas veinte grabaciones, innumerables proyectos. Christelle viene con su voz, sus teclados, su sensibilidad. Juntos forman Dead Invi Eye, un dúo que no busca encajar en ningún molde sino construir un sonido que refleje quienes son. Résilience es el resultado de ese encuentro, un álbum donde la sombra y la melodía se convierten en una misma sustancia.
El sonido se mueve entre el darkwave, el new wave y el coldwave, aunque las etiquetas sobran. Lo que importa es la atmósfera: oscura pero con destellos de luz, siempre en movimiento. Bajos profundos, sintetizadores envolventes, guitarras que recuerdan a los ochenta, y letras que hablan de emociones y fragmentos de vida sin pretensiones. Pascal sabe de estudios, de escenarios, de dudas y de empezar de nuevo. Pero Dead Invi Eye es algo distinto. Más libre. Más instintivo.
No buscan ser tendencia ni encajar en un formato. Buscan que alguien sienta algo. Si la música toca a alguien, aunque sea por un momento, ya ha encontrado su lugar.



