2026-07-04

Un disco de baladas synthpop para corazones curiosos, que aborda la salud mental y la percepción de las mujeres en el arte

 


Madeline Goldstein construye su nuevo trabajo sobre la ansiedad y el trastorno de pánico que la acompañaron durante el proceso de creación, y esa lucha se filtra en cada capa de sintetizadores analógicos, en cada voz lejana que emerge como un eco ahogado. Las baterías de hardware suenan duras, industriales en los momentos justos, y los samples de vallas metálicas grabadas fuera del estudio añaden una textura de confinamiento que no necesita explicación.

Las letras funcionan como preguntas constantes. Una parte de la mente le pregunta a la otra si esto es todo lo que esperaba. La relación entre el cuerpo y el espacio que ocupa, entre las expectativas que se imponen y lo que realmente sucede, entre lo que se promete y lo que se cumple. Goldstein habla de salud mental, de cómo los medios perciben a las mujeres en el arte, de la impotencia en un mundo que parece no tener salida. Pero no hay derrotismo. Hay una vulnerabilidad que se sostiene, una pregunta que sigue abierta.

El trío de Toronto convierte poemas sobre el pecado original en canciones de identidad y existencialismo

 


Toronto tiene una nueva banda que sabe exactamente lo que quiere. Theo Vandenhoff, el trío post punk, entrega Saviour on the Spilled Blood, su primer larga duración después de años de singles que fueron construyendo un camino. El resultado es un trabajo de confianza notable, donde la cohesión no se sacrifica en nombre de la variedad.

Las letras comenzaron como poemas escritos a partir de la idea del pecado original. El cantante y guitarrista Vandenhoff construye historias que mezclan lo personal con lo político, lo animal con lo existencial. El álbum atraviesa varios subgéneros sin perder su núcleo, una habilidad que el trío ha perfeccionado durante el tiempo que llevan escribiendo juntos.

La producción tiene la seguridad de quienes saben que han dado con su sonido. No hay titubeos, no hay concesiones. Cada canción ocupa su lugar en el conjunto sin necesidad de llamar la atención. Un debut que suena a consolidación.


2026-07-03

Freakangel publica Control (Extended), la edición ampliada del EP que cierra una trilogía sobre manipulación y dependencia emocional

 


La trilogía emocional de Freakangel llega a su fin con Control (Extended), una edición ampliada que añade cuatro remezclas exclusivas a un EP que ya funcionaba como cierre conceptual. El viaje comenzó con "Suicidal (Break The Cycle)", un estallido de agresión electro industrial que detonaba como una granada. Siguió con "Death Bloom", una flor envenenada que florece sabiendo que su belleza lleva el germen de su propia destrucción. El climax llegó con "Control", la canción que da título al disco, un descenso más lento y oscuro donde la ilusión del poder se desmorona.

Las letras diseccionan la manipulación, la dependencia emocional y esa mentira que nos contamos a nosotros mismos sobre quién tiene realmente el control en una relación. Dmitry Darling y Ocean Black han construido una obra que no busca consuelo, sino claridad. La voz hipnótica femenina flota como una sirena sobre un paisaje sombrío, mientras la entrega torturada de Darling expone el nervio crudo debajo de la ilusión.

Las remezclas añaden capas adicionales a la historia. PSYCHOLIES envuelve la melancolía en una atmósfera cinematográfica. PASHARAV transforma la tensión en experiencia bailable. SPANKTHENUN lleva el tema hacia territorios más experimentales. IMPLANT cierra con un electro minimalista e infeccioso.

Freakangel anuncia que después de este cierre, el proyecto tomará un giro brusco hacia sus raíces electro más duras. Por ahora, Control (Extended) es un documento de madurez, una confesión brutal sobre la adicción emocional y el momento en que la obsesión finalmente muestra su verdadera cara.


2026-07-01

Nervous System: un mapa para quienes han pasado por un patrón de autodescarte



Volver a uno mismo después de haberse abandonado requiere un mapa que no siempre se encuentra. Mecha Maiko, el proyecto de Hayley Stewart, entrega Nervous System como ese mapa: ocho canciones sobre recuperar la ira, el placer y todo lo que hay en medio, sin edulcorantes ni concesiones . La voz se mueve entre lo ingenuo y lo combativo, lo tierno y lo frívolo, como quien ha aprendido que las emociones no tienen por qué ser coherentes para ser verdaderas .

El sonido es un híbrido de influencias que funcionan sin rozarse. Hay breakbeats que recuerdan a los noventa, sintetizadores que juegan con el acid house, estructuras que flirtean con el electroclash y momentos de techno directo al cuerpo . La producción es limpia pero no fría, mecánica pero humana. Stewart sabe que la electrónica no tiene que ser distante para ser efectiva.

"Hello" abre con un día de recados y observaciones, beats veloces y sintetizadores invertidos que reconocen una ausencia sin quedarse a llorarla . "Crawl" es un corte de electro con estocadas de sintetizador grueso y una invitación a que alguien trabaje por lo que quiere . "Don't" despliega la declaración más directa del disco: "no te metas conmigo", un mantra de autoprotección envuelto en ritmos de house . "Tender" cierra con una paradoja, techno oscuro y voces espectrales que vuelan hacia atrás y adelante como fantasmas .

El disco llega después de NOT OK, que en 2022 le valió una nominación al Juno (el equivalente canadiense de los Grammy) . Mientras aquel álbum miraba hacia afuera, hacia la política y el colapso social, Nervous System mira hacia adentro, hacia lo que duele y lo que libera . Un trabajo que no busca resolver nada, sino dar permiso para sentir todo.

 

2026-06-30

Dead Invi Eye: Más de cuarenta años de experiencia convertidos en heridas musicales

 


Pascal lleva cuatro décadas en la música, unas veinte grabaciones, innumerables proyectos. Christelle viene con su voz, sus teclados, su sensibilidad. Juntos forman Dead Invi Eye, un dúo que no busca encajar en ningún molde sino construir un sonido que refleje quienes son. Résilience es el resultado de ese encuentro, un álbum donde la sombra y la melodía se convierten en una misma sustancia.

El sonido se mueve entre el darkwave, el new wave y el coldwave, aunque las etiquetas sobran. Lo que importa es la atmósfera: oscura pero con destellos de luz, siempre en movimiento. Bajos profundos, sintetizadores envolventes, guitarras que recuerdan a los ochenta, y letras que hablan de emociones y fragmentos de vida sin pretensiones. Pascal sabe de estudios, de escenarios, de dudas y de empezar de nuevo. Pero Dead Invi Eye es algo distinto. Más libre. Más instintivo.

No buscan ser tendencia ni encajar en un formato. Buscan que alguien sienta algo. Si la música toca a alguien, aunque sea por un momento, ya ha encontrado su lugar.


Un disco de baladas synthpop para corazones curiosos, que aborda la salud mental y la percepción de las mujeres en el arte

  Madeline Goldstein construye su nuevo trabajo sobre la ansiedad y el trastorno de pánico que la acompañaron durante el proceso de creación...