El elemento industrial recorre cada pista como una corriente subterránea. Los golpes de percusión suenan metálicos, a veces programados hasta el límite de la obsesión mecánica. Las melodías de sintetizador aparecen como destellos entre la niebla, recordando que la emoción no está reñida con la frialdad. Silent Impulse logra el equilibrio difícil: que el oyente sienta la máquina sin perder de vista al humano que la opera.
Invasive Forms esconde su profundidad emocional bajo capas de distorsión. Hay que escuchar varias veces para descubrir que debajo del ruido hay algo que duele de verdad.




