Los mismos replicantes, otro costado de la misma obsesión. Steve Klocken O Mann y Michael Skye —esta vez sin el tercer miembro que completaba MIKROMETRIK— despliegan en "DISPLACED" una capa diferente de su identidad múltiple. Donde el otro proyecto golpeaba con la regularidad de un martillo hidráulico, este se filtra por las rendijas, envuelve, congela.
El comunicado que acompaña el lanzamiento juega con las palabras como si él mismo fuera una máquina trabada: "more and more of the coldwave, dark synth, synth wave, electro-industrial, ebm, synth pop, retro wave, and so much more what to the not...ing...ness!! in every sense and sort of...tense!". La repetición, los puntos suspensivos, esa sensación de algo que intenta avanzar y se atasca —todo eso está también en la música.
Las bases no buscan el golpe seco en el pecho. Prefieren acumularse en capas, construir atmósferas donde la temperatura desciende lentamente. Los sintetizadores ocupan espacios que en otros contextos llenarían las guitarras. Las voces, cuando aparecen, suenan procesadas hasta volverse otro instrumento. La etiqueta de "coldwave" encaja aquí con más precisión que en ningún otro lado: es música que transmite la sensación de caminar por una ciudad vacía a las tres de la mañana, con la calefacción rota y la certeza de que nadie va a venir a arreglarla.
La invitación sigue siendo la misma que en su proyecto hermano: "mostradnos vuestro interior androide. Y bailad con nosotros". Pero el baile que propone DISPLACED no es el de la catarsis violenta, sino el del movimiento contenido, el de los cuerpos que se mueven solos en una pista casi vacía porque detenerse sería peor.
R E P < > L ^ K N T no busca la novedad. Trabaja con materiales conocidos —el synth pop de los ochenta, la oscuridad del coldwave, la precisión del EBM— pero los ensambla de manera que parecen recién inventados. O quizás no: quizás lo que parecen es recién recordados.


