2026-04-12

La mente como celda y el deseo como trampa, Douce Angoisse presenta su propuesta más cruda y elegante

 


Montreal nunca había sonado tan peligrosa. Douce Angoisse entrega Xanax and Coffee como una propuesta de alto riesgo: darkwave y coldwave que se mueven entre tres idiomas sin perder un ápice de tensión. El EP es un traje a medida para esas horas donde el deseo, el asco y la indiferencia comienzan a usar la misma cara.

La introducción instrumental "Xanax and Coffee" prepara el terreno con una hostilidad contenida. Suena a luz fluorescente sobre azulejos sucios, una advertencia antes del desastre. "Can't Get Away" confirma el diagnóstico: la mente como celda de aislamiento, uno mismo como único carcelero que nunca toma vacaciones. El ritmo avanza con determinación sombría mientras la atmósfera se cierra como un puño.

"Egoista" añade una capa de glamour envenenado. Hay algo de vanidad en esta canción, una sonrisa cruel que convierte la autofijación en performance y la performance en un asalto emocional. "Dance to Death" empuja el EP hacia una seducción contaminada, un beso que se sabe traición pero se entrega igual. Y "Little Fucker" cierra con la lengua más afilada: confrontativa, amarga, divertida en el sentido más malsano del término.

Las influencias asoman sin dominar. Hay algo de Front Line Assembly en la maquinaria, de Clock DVA en el humor, de Boy Harsher en la decadencia erótica. Pero Douce Angoisse construye un territorio propio, hecho de repetición hipnótica y abrasión psíquica. Xanax and Coffee es para quienes saben que la fiesta y el derrumbe a veces ocurren en la misma habitación, bajo la misma luz roja, con el mismo cuerpo marcando el ritmo para ambos.


Outpost 11 publica Broken Mirror, un álbum de electro industrial ruso con influencias de los noventa


 Rodion Skityaev no busca consenso. Outpost 11 entrega Broken Mirror como un golpe seco en la mesa, un disco que huele a metal oxidado y circuitos sobrecargados. El proyecto ruso se sumerge en las profundidades de la electro industrial más ortodoxa, con un pie en los noventa y el otro en la incomodidad perpetua.

Las influencias se declaran sin disimulo. Hay ecos de X Marks The Pedwalk en la estructura de los temas, esa capacidad para construir tensión sin recurrir a artificios. También aparece la sombra alargada de Skinny Puppy, sobre todo en los momentos donde los samplers se vuelven caóticos y la voz se fragmenta hasta volverse otro instrumento de percusión. Pero Outpost 11 no se limita a citar. Hay una densidad propia en la producción, una capa de suciedad sonora que impide que el disco suene a ejercicio de estilo.

El tempo se mantiene en rangos medios, lo que permite que la agresividad no canse. Los sintetizadores graves empujan desde abajo mientras las cajas de ritmos golpean con una precisión casi militar. Las letras, cuando se distinguen entre tanta textura, hablan de fractura, de identidades que se desmoronan, de reflejos que ya no coinciden con lo que deberían mostrar.

Broken Mirror no es un disco para acercarse a la electro industrial por primera vez. Es para quienes ya han recorrido el camino y necesitan recordar por qué se perdieron en él.

2026-04-11

Del deathrock al gótico ochentero, Cryptid Summer presenta un álbum donde la decepción encuentra forma musical

 


El debut de este cuarteto estadounidense es un disco donde el deathrock y el post punk se dan la mano sin pedirse permiso, con guitarras que cortan y un bajo que empuja como una corriente subterránea. La voz suena cansada, pero no de sueño. Esa fatiga que aparece cuando la decepción se ha instalado en los huesos y ya no queda energía para fingir entusiasmo. Temas como "Susanne", "Violent (and just a little bit numb)" y "Don't Look Now" condensan una gran propuesta: estribillos que se pegan a pesar de la tristeza, melodías afiladas que evitan el adorno innecesario.

La producción mantiene un equilibrio difícil. Hay suficiente reverberación para crear atmósfera, pero nunca tanta como para ocultar las aristas. Las líneas de guitarra suenan serradas, como si hubieran sido limadas a propósito para que duelan al contacto. Y la sección rítmica no se conforma con sostener; impulsa, empuja, obliga a seguir adelante incluso cuando la letra invita a quedarse en el suelo.

Dentro de la escena de Washington DC, Cryptid Summer ya ha encontrado su lugar. Fuera de los circuitos góticos, el disco puede resultar menos accesible, pero eso no es un defecto, tampoco fue hecho para gustar a todo el mundo. Fue hecho para quien entiende que la cotidianidad también muerde.


2026-04-09

Del post punk gótico al rock cinematográfico, Licorice Chamber da un salto sin perder su esencia oscura


 Tacoma no es Londres, pero la oscuridad viaja sin pasaporte. Licorice Chamber llevaba años construyendo un post punk de convicciones góticas con la herramienta estándar del género: guitarra, bajo, teclados y caja de ritmos. Funcionaba. Pero algo faltaba. Ese algo se llama Cory Sorentino y tiene dos brazos capaces de convertir un golpe de batería en un terremoto controlado.

Remnants es el primer registro de la banda con un baterista humano, y la diferencia se nota desde los primeros compases de "Feign". Los sintetizadores anuncian la tormenta, pero es la batería de Sorentino la que la desata. La guitarra de Marc Jones atraviesa capas de flanger con una ferocidad que recuerda a los momentos más salvajes del post punk ochentero, mientras el bajo de Joe Fox genera una corriente subterránea que tira hacia el abismo.

Y luego está Layla Reyna. Su fraseo bebe directamente de Siouxsie, pero hay también algo de Grace Slick en esa capacidad para habitar el centro del huracán sin perder la elegancia. La producción de Don Farwell merece mención aparte: en lugar de aplastar la dinámica en nombre del volumen, deja que cada elemento respire. Un acierto, porque un disco con esta densidad sonora, mal masterizado, sería insoportable.

La banda ha bautizado su nuevo sonido como "Doom Wave" con una sonrisa, pero el apodo le queda mejor de lo que esperaban. "Heavy" es exactamente eso: un tema que podría funcionar como cortina de James Bond en una reinvención más oscura de la franquicia. "Never The Same" baja la intensidad justo lo necesario para recordar que también saben ser introspectivos.

Licorice Chamber ha encontrado lo que muchas bandas de su estilo pierden en el camino: la fuerza bruta de un ser humano golpeando parches de piel sintética con la furia de quien sabe que cada golpe puede ser el último.


2026-04-08

Del bosque al ritual: Nytt Land presenta una obra donde el nombre pierde su forma frente al ritmo


 Nytt Land entrega una versión especial de su álbum donde la frontera entre lo orgánico y lo ceremonial se disuelve por completo. El proyecto nórdico construye un puente sonoro que conecta la memoria ancestral con el presente, sin caer en las trampas del folklorismo decorativo.

Cada tema respira como un ritual contenido. Los tambores no marcan compases, marcan pulsos que parecen venir de un corazón más grande que el propio cuerpo. Las texturas se acumulan en capas que evocan bosques milenarios, humo que asciende entre los árboles, el roce del viento en la piel antes de una tormenta. La voz (cuando aparece) no narra, invoca. No cuenta historias, las encarna.

El álbum opera en ese territorio donde el dark-folk se encuentra con la música étnica, donde el rock de raíz nórdica se permite momentos de introspección total. Hay una cualidad hipnótica en la repetición de los ritmos, una paciencia que desafía los tiempos de la industria musical contemporánea. Pero lejos de sentirse lento, Aba Khan envuelve. Atrapa. Hace que el oyente pierda la noción del tiempo mientras se deja guiar por el humo hacia ese otro lado donde los nombres pierden su forma.

Nytt Land ha logrado algo difícil: un disco sobre lo ancestral que no suena a museo. Suena a piel. Suena a tierra. Suena a memoria viva.


La mente como celda y el deseo como trampa, Douce Angoisse presenta su propuesta más cruda y elegante

  Montreal nunca había sonado tan peligrosa. Douce Angoisse entrega Xanax and Coffee como una propuesta de alto riesgo: darkwave y coldwave ...