Perder a alguien no termina cuando el funeral se acaba. Sigue en los días grises, en las conversaciones que ya no se pueden tener, en los silencios de la casa. The Twilight Sad saben de eso. IT'S THE LONG GOODBYE es su manera de procesar una pérdida familiar, y la música se vuelve ese coche de regreso del hospital tarde en la noche, cuando el aire pesa y la cabeza no termina de entender lo que pasó.
El disco se mueve entre el synthpop, el darkwave y el shoegaze sin quedarse cómodo en ninguna etiqueta. Robert Smith, que algo sabe de canciones tristes con ganchos perfectos, los define como la mejor banda tocando las mejores canciones. No es un cumplido menor viniendo de él. The Twilight Sad llevan años creciendo en confianza, y las canciones se vuelven más fuertes y profundas con cada entrega.
No es un disco para curar el dolor. Es para acompañarlo. Para que alguien más sepa lo que se siente. Para que la pérdida, al menos, no esté sola.



