2026-02-11

"1000x" es el monomito de Joseph Campbell corrompido por la electrónica y la obsesión


 Antes de que el portal se abra, llega la última transmisión. Vexillary, el alter ego del neoyorquino Reza Seirafi —antiguo químico y perfumista, hoy arquitecto de sonidos tan precisos como volátiles— activa la señal de cierre antes del lanzamiento de su esperado álbum Digital Suspiria . Y lo hace con "1000x", un corte que no es un mero sencillo, sino una carta de amor incendiaria, escrita con pólvora y circuitos quemados. Acompañado de "Kill Shot" y "Pardon Me" en este EP de tres pistas, Vexillary condensa la tensión entre lo humano y lo maquínico, entre el deseo y la destrucción, en una pieza que es, simultáneamente, un golpe en la pista de baile y una herida que no termina de cerrarse.

Lo primero que golpea en "1000x" es su narrativa invertida. Narrada en segunda persona, la canción arrastra al oyente al centro de una relación donde el amor y el daño se han fusionado hasta volverse indistinguibles. "Me romperé en mil pedazos, haré un agujero en tu espina dorsal", susurra la letra con desprecio y devoción. No es una súplica; es una declaración de guerra íntima. Vexillary no canta desde la distancia del observador, sino desde la piel misma de la obsesión, y lo hace con una producción densa y cortante donde los bajos pulsan como latidos acelerados y los sintetizadores brillan con un filo casi quirúrgico.

La referencia a Joseph Campbell y su célebre El héroe de las mil caras no es un adorno intelectual, sino la clave estructural del tema . Campbell describió el viaje del héroe como un ciclo de separación, iniciación y retorno. Vexillary, sin embargo, retuerce el monomito hacia adentro. Aquí no hay un héroe que parte a tierras desconocidas; el viaje es una espiral interna, un descenso a la cámara oscura de la psique donde la "diosa" se convierte en tentáculo, y la "prueba suprema" es aceptar que el placer y el castigo son la misma sustancia. Es el viaje del héroe sin redención, sin boon que compartir, solo la repetición obsesiva de un deseo que se sabe destructivo y, precisamente por eso, se abraza con más fuerza.

"Kill Shot" y "Pardon Me" , los dos cortes que completan esta transmisión, funcionan como caras complementarias del mismo prisma . El primero probablemente intensifique la agresión rítmica y el componente industrial; el segundo, como su título sugiere, introduzca una fragilidad casi confesional. Juntos, los tres temas no son un adelanto, sino un ritual de preparación. Cierran un ciclo y abren el umbral hacia Digital Suspiria, el álbum que Seirafi ha calificado como su obra "más pulida, pesada y detallada hasta la fecha" .

Con "1000x", Vexillary demuestra que la electrónica oscura no necesita elegir entre el cuerpo y la mente. Su música es venenosa y vulnerable, precisa y febril. Un duelo a cuchillo entre el dolor y el placer donde, al final, no hay vencedor, solo la reverberación infinita de un bajo que late como un corazón artificial. La pista de baile se convierte en campo de batalla, y cada golpe de bombo es a la vez una caricia y una contusión.

El portal aún no se abre. Pero la última transmisión ya ha creado su propio eco.


2026-02-10

"DIE HAPPY" es el himno distópico que el darkwave moderno necesitaba


 Vandal Moon no ofrece consuelo, sino un espejo distorsionado y fascinante. Su nuevo álbum, "DIE HAPPY", es mucho más que una colección de canciones; es una ópera gótica cibernética, un álbum conceptual que disecciona la obsesión de la humanidad por la tecnología a través de la lente más extrema posible: la fijación de un asesino con su víctima. Con este marco narrativo inquietante, el proyecto liderado por Blake Vandal construye un mundo sonoro que es a la vez un homenaje visceral a la nueva ola oscura de los 80 y un diagnóstico lúcido del desamor contemporáneo.


Vandal Moon ya tenía claro su territorio: "Synths, guitars and drum machines for your 21st century heartbreak" (Sintetizadores, guitarras y cajas de ritmos para tu desamor del siglo XXI). En "DIE HAPPY", esta premisa alcanza su máxima expresión. El sonido está profundamente arraigado en los tonos góticos y new wave más oscuros de principios de los 80 —se perciben los ecos de The Cure en su fase Pornography, la elegancia sombría de early Depeche Mode y el romanticismo decadente de Bauhaus— pero no como una simple imitación. Estos elementos se reciclan como componentes de una máquina más compleja: una que procesa el aislamiento digital, la vigilancia, la posesión emocional y la paranoia en una cadena de montaje de himnos melancólicos.


La narrativa del álbum —la obsesión asesina— funciona como una metáfora poderosa para nuestra era. ¿No es el acoso digital una forma de fijación violenta? ¿No nos obsesionamos con las versiones idealizadas de otros (y de nosotros mismos) proyectadas en pantallas? Vandal Moon canaliza estas preguntas en melodías de sintetizador que brillan con un frío enfermizo, líneas de bajo que se arrastran como sombras y ritmos de drum machine que marcan el pulso imparable de una obsesión. La voz, a menudo teñida de reverberación y desesperación contenida, es la del narrador-asesino, pero también la de cualquier alma perdida en el laberinto de conexiones falsas y deseos insatisfechos.


Musicalmente, el álbum es una suite de heartbreak electrónico. Hay momentos de pura energía post-punk que invitan a un baile sombrío, interludios atmosféricos cargados de suspenso synth y baladas distópicas donde las guitarras chorrean sobre secuencias digitales. Es precisamente este contraste entre la calidez humana de la melodía y la frialdad de la máquina lo que hace que "DIE HAPPY" sea tan conmovedor y perturbador.


"DIE HAPPY" es un logro audaz y cohesivo. Vandal Moon no solo ha creado un gran álbum de darkwave; ha construido un artefacto narrativo perfecto para nuestro tiempo. Es un disco que nos habla del amor y la muerte en la era del algoritmo, y nos recuerda que, a veces, la forma más honesta de lidiar con el desamor moderno es ponerle un ritmo de caja de ritmos, un bajo profundo y dejarse arrastrar por su belleza distópica.


2026-02-08

Del underground a la pista: el dúo que convierte la observación nocturna en un hechizo bailable

 


Existe un momento, en la madrugada más profunda, en el que la pista de baile deja de ser un lugar físico para convertirse en un estado de la materia. Un lío seductor y efímero, imposible de capturar pero perfectamente recordado. Esa es la sustancia que Blondage, el dúo formado por Kudeki y Amalija Blurry, aspira a diseccionar y celebrar en su EP debut, "Research + Revenge". Nacido de conversaciones nocturnas sobre el underground, este proyecto es mucho más que música para el club; es un informe de campo etnográfico y una confesión despreocupada dirigida al corazón caótico de la cultura rave.

La génesis de Blondage es tan significativa como su sonido. Dos amigas de larga data, encontrándose una y otra vez en los mismos rincones oscuros de Berlín, Nueva York y más allá, comparando notas sobre lo que hace que esos espacios sean a la vez absurdos e irresistibles. Este bagaje compartido de observación participante impregna cada uno de los tracks. No se limitan a replicar beats; documentan una sensación. La irreverencia que nace de amar algo lo suficiente como para verlo con claridad: el glamour y la mugre, la euforia colectiva y la soledad dentro de la multitud, la promesa y el desencanto.

"Research + Revenge" suena, por tanto, a memoria sensorial codificada en ritmo. Se puede esperar una paleta sonora que refleje esa "bella confusión": percusiones que van desde el techno contundente hasta el breakbeat desestructurado, bajos que se arrastran por el suelo del club, muestras robadas de conversaciones inaudibles y sintetizadores que brillan como sudor bajo luces estroboscópicas. La atmósfera es a la vez hazy (nebulosa) y nítidamente detallada, como la visión de alguien que está perfectamente presente y a la vez analizando la escena desde un rincón.

El título del EP es una pista de su dualidad. "Research" (Investigación) habla de esa mirada antropológica, de coleccionar fragmentos de la noche. "Revenge" (Venganza) sugiere una reapropiación, tal vez un acto de tomar el poder narrativo de esas experiencias y transformarlas en arte, en lugar de ser meros sujetos pasivos del hechizo nocturno. Juntas, ambas palabras definen la postura de Blondage: no son turistas, sino nativas que deciden contar su propia historia.

Este EP es la promesa de un viaje iniciático. Es música para quienes reconocen la "extraña alquimia" de una noche perfecta y saben que, aunque no se pueda capturar, siempre se puede quedarse un poco más en su resplandor. Blondage no ofrece respuestas, sino el alfabeto emocional y sonoro para nombrar la confusión. Un debut inteligente, visceral y profundamente conectado al pulso verdadero de la noche.


2026-02-07

Editorial Objectum presenta su nueva gaceta, un proyecto que fortalece la identidad literaria de Tepeji del Río

Acompáñanos en una conversación especial donde el conductor Humanosky dialoga con Bersaín Lejarza sobre su más reciente publicación: El museo de los recortes.

Se trata de una gaceta temática que, en su primer número, nos invita a adentrarnos en el bosque a través de la poesía y el cuento, con el propósito de fomentar la lectura creativa y proyectar la riqueza cultural de Tepeji del Río, Hidalgo. Próximas ediciones explorarán los sueños y el mar, fortaleciendo así la identidad literaria local.

El museo de los recortes ya está disponible en librerías, puestos de periódico y cafeterías de prestigio en Tepeji del Río de Ocampo.

Si valoras la difusión de la poesía y el cuento breve, dale like, suscríbete y comparte este episodio.

¡Te esperamos en la entrevista!

Este podcast se publica en:

YouTube

Ivoox

"Slow Burn": Postlooperish y Hex Formes conjuran un hechizo gótico a dos voces

 


El amor, la devoción y el control no siempre son explosiones. A veces, son procesos geológicos, incendios que se propagan bajo la corteza. "Slow Burn", el EP colaborativo entre Postlooperish y Hex Formes, es la crónica sonora de ese fuego lento, "un hechizo compartido visto desde dos lados". Este no es un simple split o una remezcla; es un diálogo íntimo y espejeado entre dos sensibilidades góticas que se reflejan y se desafían, creando un objeto artístico hipnótico donde el misterio y el poder femenino se niegan rotundamente a ofrecer explicaciones.

Desde el lado de Postlooperish, el hechizo se presenta en su forma más pura y evocadora. Canalizando "el pulso embrujado del post-punk de los 80", la canción titular "Slow Burn" es un paisaje onírico de anhelo y memoria. Guitarras que giran como espirales de humo, sintetizadores vintage que dibujan atmósferas de película de terror romántica y una voz que es una "confesión fantasma" se unen para crear ese diario íntimo y cinematográfico que define su proyecto. La letra —"Tus ojos con visión de rayos X ven directamente mis negras entrañas"— establece el pacto: una intimidad total, una exposición cruda bajo una luz sobrenatural.

Luego, el hechizo gira en el espejo de Hex Formes. La contraafirmación de su estética —"Tú eras fría... yo soy aún más fría. Tú eras oscura... yo soy aún más oscura"— se materializa en las dos versiones que aportan. "Slow Burn (Afterburner Hex Mix)" no es una simple remezcla; es una reinterpretación, una posesión. Probablemente endurezca el ritmo, profundice los bajos y envuelva la melodía original en capas de frialdad sintética y distorsión controlada, como si el fuego lento se hubiera convertido en brasas de carbón industrial. "hexBurn", por su parte, suena a la contribución original de Hex Formes al diálogo: un tema que parte de sus propios fundamentos de post-punk gótico y synth para explorar el mismo tema desde una perspectiva aún más austera y determinada.

Juntos, los tres tracks forman un ciclo perfecto de seducción y resistencia, de entrega y dominio. Es música para quienes se sienten atraídos por la belleza que no se explica, por el poder que reside en la sugerencia y la sombra. La producción, intencionadamente atmosférica y texturizada, invita a una escucha inmersiva, a perderse en el laberinto de ecos y reverberaciones donde las fronteras entre los dos artistas se difuminan deliberadamente.

"Slow Burn" es, en esencia, un objeto ritual. Un EP que no se consume, sino que se habita. Postlooperish y Hex Formes no han creado solo canciones; han tejido un espacio oscuro y compartido donde la devoción se desenvuelve lentamente, donde el control es una danza de sombras, y donde el único calor permitido es el de unas brasas que nunca llegan a apagarse del todo.



"1000x" es el monomito de Joseph Campbell corrompido por la electrónica y la obsesión

 Antes de que el portal se abra, llega la última transmisión. Vexillary, el alter ego del neoyorquino Reza Seirafi —antiguo químico y perfum...