En las afueras más extremas del paisaje sonoro, donde la música deja de ser entretenimiento para convertirse en un acto de arqueología psíquica, se erige el debut de Vologne. "Lost Illusions Turned Into Black Rage" no es un álbum que se escuche; es un artefacto que se experimenta, un informe forense sobre la descomposición de la esperanza y la cristalización de la furia. Dedicado a "las personas inquietas e incomprendidas que disfrutan de otro tipo de belleza", este trabajo funciona como un espejo oscuro que refleja las historias de pérdida, existencia y opresión que su creador promete, transformando el desencanto en un rugido primario y catártico.
Vologne se presenta como un cronista de la psicología humana, un tributario de las mentes "inusuales, disfuncionales y extrañas". Este álbum es la materialización de esa misión. Su paleta sonora (una mezcla de death industrial, drone, noise industrial y power electronics) es el vehículo perfecto para tal exploración. No hay melodías reconfortantes ni estructuras que alivien la tensión; en su lugar, hay campos de estática que imitan el zumbido de la ansiedad, drones que se hunden como pesadillas, explosiones de power electronics que simulan cortocircuitos neuronales y texturas industriales que evocan fábricas de almas en quiebra. Es una belleza áspera, mineral, una que se encuentra en la geometría de una fractura y no en la curva de una flor.
El título, "Lost Illusions Turned Into Black Rage" (Ilusiones Perdidas Convertidas en Furia Negra), es más que un nombre; es la trayectoria emocional del álbum. Se puede sentir un viaje desde las texturas más ambientales y desoladas —los ecos de lo que fue— hacia picos de agresión sonora absoluta, donde la distorsión y la frecuencia se convierten en un grito sordo e indomable. Este no es el ruido del nihilismo vacío, sino el de una rabia consciente, enfocada, nacida de la lucidez de ver el mundo sin velos.
El arte de Vologne reside en su capacidad para orquestar el caos. A pesar de su naturaleza experimental y confrontacional, el álbum posee una narrativa interna, una progresión que guía al oyente a través de sus paisajes infernales. Es una reflexión sobre "lo mejor y lo peor de la humanidad", forzando al que escucha a confrontar los abismos que su propia mente es capaz de generar y habitar. Es, en esencia, música para una soledad poblada de fantasmas.
"Lost Illusions Turned Into Black Rage" es un debut formidable y sin concesiones. No busca adeptos, sino cómplices. Es un trabajo para aquellos que entienden que la catarsis puede no ser placentera, pero es necesaria; que la belleza puede residir en la verdad más brutal. Vologne no ha creado un disco, ha excavado un cráter sonoro y nos invita a mirar al fondo. Lo que veremos reflejado allí dependerá de las ilusiones que hayamos perdido nosotros mismos.
