Artoffact Records sigue construyendo un ejército oscuro y Hangwire es uno de sus soldados más firmes. Eulogy for the Nameless, el segundo álbum de la banda, perfecciona la fórmula que ya habían adelantado en Farewell sin caer en la repetición. El post punk de los ochenta sigue siendo la columna vertebral, pero la ejecución es más madura, más segura, más propia.
"The Fall" condensa lo que el disco ofrece. Guitarras afiladas con la reverberación justa, sintetizadores atmosféricos que no saturan, y la voz de Andres D'Souza moviéndose entre el carisma y la desolación. Las letras hablan de decadencia urbana, de reflexiones existenciales, del costado oscuro de la experiencia humana. Nada nuevo en el género, pero la intensidad con que lo entregan le da un aire de urgencia que falta en muchas bandas revivalistas.
Hangwire demuestra que el segundo álbum puede ser el punto donde una banda deja de prometer y empieza a cumplir.
