2026-03-31

Del refugio adolescente a la dependencia emocional: Ezekiel Gauthier explora los bordes del primer amor

 


No hay nostalgia en Teenage Dark Love. Lo que Ezekiel Gauthier propone con este EP de tres canciones es algo más incómodo: la reconstrucción de un territorio donde el deseo y el desamparo crecen al mismo ritmo, donde la intensidad emocional no es un recuerdo sino una herida que sigue abierta. Tres cortes donde la electrónica oscura sostiene una voz que se niega a ocultar su fragilidad porque, precisamente en esa exposición, encuentra su única forma de honestidad.

Gauthier sitúa el relato en la bisagra entre dos etapas. Primero, el amor adolescente como refugio, ese espacio donde la confusión del mundo se ordena alrededor de un cuerpo ajeno. Luego, el deslizamiento hacia relaciones más turbias: pasión que se vuelve dependencia, vértigo que se confunde con libertad, esa búsqueda de felicidad fugaz que termina siendo un ejercicio de supervivencia disfrazado de romance.

La producción acompaña ese tránsito con una precisión quirúrgica. Las texturas electrónicas no envuelven, presionan. Los ritmos avanzan como quien camina por un terreno que amenaza con ceder. Y la voz, siempre en primer plano, nunca se permite el lujo de la ironía ni del distanciamiento. Cada palabra suena como si hubiera costado pronunciarla.

El EP llega con las fechas de San Valentín como telón de fondo, pero no es un disco para celebrar el amor sino para desarmar eso que llamamos amor cuando todavía no sabemos nombrarlo. Ezekiel Gauthier lo sabe: los amores imperfectos, los que atraviesan la noche y sobreviven a la propia inmadurez, son también los que nos dejan más expuestos. Y es en esa exposición donde Teenage Dark Love encuentra su verdad.

2026-03-30

Del EBM al expediente confidencial: CYBERPRIEST publica su nuevo álbum inspirado en los grises del negocio armamentístico

 


No es un disco. Es un expediente. Mask Of The Betrayer llega con el peso de una filtración corporativa: nueve cortes que suenan como si hubieran sido extraídos de los servidores de Phystex Corporation, esa megacorporación europea de armamento que nadie conoce pero todos alimentan. CYBERPRIEST no se limita a hacer música industrial; construye mundos donde la música es solo la superficie de una estructura más densa.

La elección de vincular el álbum con un proveedor de defensa ficticio (pero inquietantemente plausible) no es un capricho estético. Funciona como el marco conceptual que sostiene cada capa de sintetizadores agresivos, cada ritmo que avanza con precisión burocrática, cada textura que suena a sala de control abandonada. Phystex no vende ideología, vende dependencia tecnológica; Mask Of The Betrayer opera bajo la misma lógica: entra como un disco más de EBM o industrial, pero se instala en la cabeza con la permanencia de un contrato de mantenimiento exclusivo.

CYBERPRIEST entiende que la violencia contemporánea no tiene estridencias. Es silenciosa, institucional, modular. Y por eso su música evita los clichés apocalípticos para moverse en territorios más incómodos: la frialdad de los sistemas integrados, la eficacia de las soluciones llave en mano, el horror que se vuelve rutina cuando viene envuelto en jerga corporativa. Mask Of The Betrayer suena como una advertencia que ya es demasiado tarde para atender.


2026-03-29

Dawn+Dusk Entwined reescribe su historia: Remains Of Loss recupera un disco de 2020 y lo transforma

 


Dawn+Dusk Entwined lleva el subtítulo de una corrección. Lo que en 2020 fue un CDR autoeditado que dejó a sus creadores con la sensación de deuda pendiente ahora resurge con nuevas capas, nuevos cortes y, sobre todo, el peso de una visión finalmente realizada. Remains Of Loss no ha querido dejar que Crossed Paths envejeciera en aquella versión primigenia; ha desmontado cada pieza, reconstruido los cimientos y añadido elementos que antes sólo existían como promesa.

El resultado respira esa cualidad que define al mejor cold wave francés: sintetizadores que se mantienen en una temperatura exacta entre la frialdad analítica y la emoción contenida, collages orquestales que asoman sin estridencias, un aroma a ochenta que no recurre al efectismo nostálgico sino a la solidez estructural. Las voces se integran como un instrumento más dentro de ese engranaje preciso, nunca por encima, nunca reclamando un protagonismo que rompería el equilibrio.

Hay en Dawn+Dusk Entwined una obsesión por el detalle que solo se explica desde la insatisfacción con lo anterior. Cada pad de sintetizador parece colocado con la paciencia de quien ha tenido años para pensar cómo debió sonar aquel disco. Y los nuevos temas (los que no estaban en la versión de 2020) no se sienten como añadidos sino como piezas que siempre debieron estar ahí. Remains Of Loss logra algo poco común: un reencuentro con el pasado que no esconde sus imperfecciones originales, sino que las transforma en el punto de partida para algo mejor.


2026-03-28

Un año después de Nära, Pelotone publica las versiones que expanden su universo distópico


 El EP Nära de Pelotone ya era un ejercicio de contención elegante cuando apareció en la primavera de 2025. Josefine Lärkstierna había construido allí un mundo de sintetizadores analógicos y cajas de ritmos donde la frialdad ochentera se encontraba con un destello de esperanza en el horizonte. Ahora, cinco artistas del underground sueco se han apropiado de ese universo para expandirlo según sus propias coordenadas.

Nära Remixed no es un compilado cualquiera. SYSTEM, lost bit, Majestoluxe, Celldöd y Nano Ona toman la materia prima de Lärkstierna y la llevan a territorios que, aunque distintos, mantienen intacto el ADN original. La voz de Pelotone actúa como hilo conductor (un faro que impide perderse entre tantas derivas) mientras cada remezclador imprime su sello: algunos profundizan en la densidad industrial, otros acentúan la pulsación bailable, varios exploran las grietas más oscuras del minimalismo nórdico.

El resultado funciona como un mapa de la escena electrónica sueca contemporánea. No hay aquí concesiones al mainstream ni intentos de domesticar el material original. Lo que se escucha es una conversación entre pares, un ejercicio de admiración que termina generando algo nuevo. Para quienes conocían Nära, estas versiones ofrecen la posibilidad de reencontrarse con canciones familiares desde ángulos inesperados. Para quienes se acercan por primera vez, funcionan como una puerta de entrada a uno de los proyectos más coherentes del synthpop escandinavo actual.

2026-03-27

Del inglés al español sin red: PILGRIMS explora la dualidad lingüística en su nuevo álbum

 


PILGRIMS no necesita mirar al cielo para entender la dualidad. La llevan en el acento, en los kilómetros que separan su origen sudamericano de su presente, en las lenguas que se cruzan cuando Juls Garat canta. Gemini es el registro de esa condición: un álbum que no elige entre la electricidad del synthpop y la textura del shoegaze, entre la inmediatez del post-punk y la densidad atmosférica.

Los doce cortes transitan con soltura inusual. Hay momentos donde los sintetizadores se adueñan del paisaje, otros donde las guitarras recuperan la aspereza de los primeros trabajos. Pero la palabra clave aquí es consolidación, no ensayo. Claudio Marcio explica que querían más capas sin perder la crudeza original, y el resultado suena exactamente como esa ecuación resuelta: un disco que brilla sin pulirse del todo, que invita al baile sin renunciar a la incomodidad.

El componente bilingüe añade una capa de complejidad que PILGRIMS asume sin solemnidad. Garat confiesa que escribir en español resultó más difícil que hacerlo en inglés, que la exposición es mayor cuando cantas en tu lengua materna. Pero esa tensión se traduce en canciones donde cada palabra parece elegida con el peso de quien sabe que no puede esconderse detrás del idioma.

Gemini suena como su portada debería sonar: luces de neón sobre un fondo que sigue siendo oscuro, ritmos que empujan hacia adelante mientras la nostalgia tira hacia atrás. Para quien creía que la música de raíz post-punk ya había dicho todo, PILGRIMS llega a recordar que la frescura a veces viene de saber nadar entre dos aguas sin ahogarse en ninguna.

La tristeza que atrapa: Soror Dolorosa estrena Aurora, un disco que convierte el duelo en gancho melódico


 

Soror Dolorosa entrega Aurora y demuestra que el dolor también puede tener cadencia bailable. Seis canciones donde la melancolía no se arrastra sino que avanza con paso firme, sostenida por sintetizadores que funcionan como faros en medio de la bruma emocional.

"A Dead Yesterday" abre fuego con un pulso que parece sacado de una consola de los ochenta, esa energía contagiosa que desmiente cualquier prejuicio sobre la música oscura. La voz llega grave, sin aspavientos, dejando que la instrumentación haga el trabajo pesado. "Autumn Wounds" mantiene el rumbo: bajo sólido, ritmo machacón, esa sensación de que alguien está recordando algo que pasó en agosto y todavía escuece.

El disco gana en matices a medida que avanza. "Silver Square" aprieta las tuercas emocionales con un estribillo que golpea donde duele. "Beau Suicide" reduce la velocidad lo justo para que el título se asiente como una confesión incómoda. Y "Trembling Androgyneous" construye su propia tormenta, capa tras capa, hasta que la angustia se vuelve tangible como un cielo que lleva semanas gris.

El cierre con "Everyway" condensa la paradoja que sostiene todo el álbum: es imposible no sentirse atraído por algo que, en teoría, debería alejarnos. Como mirar un accidente con la certeza de que ahí, entre los escombros, hay algo que nos pertenece.

Soror Dolorosa opera en la intersección exacta entre el cold wave y el rock gótico, pero las etiquetas quedan cortas. Esto es música para quien entiende que la nostalgia bien administrada puede ser un motor, no una condena.

2026-03-26

Alien Skin se despacha con Kiss Me Into Ruin: cuatro cortes de post-punk grabados bajo el sol australiano que reniegan del verano

 


Melbourne arde bajo el sol de enero mientras Alien Skin graba el EP más invernal de su carrera. Kiss Me Into Ruin no es un disco para playas ni terrazas. Es, en sus propias palabras, el resultado de una cabeza que no puede torcerse hacia la ligereza cuando el mundo se siente como una fractura abierta.

Cuatro canciones. Cuarenta y dos minutos si se dejan respirar. La apertura con "She's Like a Diamond" establece el territorio: guitarras que no consuelan, una voz que recita más que canta, esa sensación de que el aire se ha espesado. El tema titular condensa la paradoja que da nombre al EP (el deseo como autodestrucción consentida) mientras "Black Messy Mascara" cierra con el testimonio más explícito de una pérdida que, según confiesa el proyecto, nunca deja de rondar.

Hay ecos de Lebanon Hanover en la economía de medios, de She Past Away en la densidad atmosférica, pero también una voz que prefiere el murmullo al gesto. Kiss Me Into Ruin suena como esas cartas que se escriben sabiendo que nunca van a leerse. Un ejercicio de exorcismo donde el verano queda afuera, condenado a ser testigo.


2026-03-25

Ari Mason celebra una década de Creatures con Creatures X: diez remixes que revisitan su obra fundamental

 


Diez años dan para mucho. En el caso de Ari Mason, dan para Creatures X: diez remixes que celebran la vida de un álbum que definió su carrera. La cantante y compositora con sede en Los Ángeles no ha querido limitarse a un relanzamiento cualquiera; es una reinterpretación de las canciones que el 25 de marzo de 2016  la instalaron en la intersección entre el synthpop y el darkwave.

El original Creatures ya era un ejercicio de contención elegante: sintetizadores minimalistas, ritmos espaciados y una voz que prefería la sugestión al estallido. Mason manejaba entonces un equilibrio preciso entre la frialdad de la instrumentación y la calidez de unas letras que hablaban de deseo, traición y anhelo con una honestidad desarmante. Temas como "Beasts Tonight" y "Heaven's Gate" funcionaban como pequeños artefactos de tensión contenida, mientras "Sleep Still" coqueteaba con la dream pop sin perder la identidad.

Ahora, con Creatures X, esas mismas canciones se abren a nuevas lecturas y expanden el espectro experiencial: algunos intensifican el pulso industrial, otros profundizan en la densidad atmosférica. Pero en todas las versiones se preserva aquello que hizo único al material original: la presencia magnética de una vocalista que sabe que la sutileza también puede ser una forma de poder.


2026-03-23

Para los márgenes y la noche: Buzz Kull presenta Deep Hate, un nuevo capítulo en su linaje de darkwave apocalíptico


Deep Hate no es un disco para presentaciones formales. Es el sonido de alguien que ha pasado más de una década afinando el equilibrio entre el latido industrial y el gancho pop, y que ahora entrega su declaración más afilada. Cuatro canciones. Cuatro golpes. Ninguna concesión.

Buzz Kull —el proyecto de Adam Dwyer— opera desde hace años en ese territorio incómodo donde las pistas de baile se vuelven catedrales vacías. En Deep Hate, esa tensión alcanza su punto más alto: cajas de ritmos que castigan con precisión militar, líneas de sintetizador que no acompañan sino que acechan, y una voz que canta como quien susurra en medio de una tormenta eléctrica. La herencia del Black Celebration de Depeche Mode y la rigidez rítmica de Front 242 están ahí, pero filtradas por una sensibilidad contemporánea que no necesita citas para hacerse entender. Deep Hate suena a madrugada de club cuando quedan cuatro personas en la pista y ninguna quiere que la música pare.


2026-03-21

Sequence Vogue presenta: Groundless Lives... navidades en soledad y otros desastres del presente


Sequence Vogue no le teme al gesto grandilocuente. Groundless Lives abre con "Alone at Xmas", seis minutos que condensan el espíritu de un disco donde la celebración y el vacío se dan la mano. El proyecto de futurepop y synthpop construye su segundo largoplay sobre una paradoja: sonidos diseñados para pistas de baile con letras que prefieren el diagnóstico social al escapismo.

El título ya anticipa el territorio: vidas sin cimientos, existencias suspendidas entre algoritmos y promesas rotas. "Moddurn edukayshun" ironiza con la ortografía mientras desgrana el colapso pedagógico; "Femythism (Deconstructed version)" lleva la crítica al terreno de los significantes en crisis; "Climate chains" y "Nuclear homes" completan el panorama de un presente que parece escrito en clave distópica. Pero donde otros entregarían apocalipsis, Sequence Vogue inyecta pulsos bailables, bajos contundentes y una voz que nunca pierde la lucidez incluso cuando canta sobre el desencanto. Groundless Lives suena como una ciudad de neón donde alguien decidió encender las alarmas sin apagar la música.

2026-03-20

Nieve, niebla y electrónica: SPCECO publica Broken, el disco que define el invierno sonoro del dúo inglés


 A estas alturas, SPC ECO ya no necesita demostrar nada. Lo suyo no es la innovación abrupta sino la consolidación de un territorio propio, y Broken llega para recordar por qué ese territorio sigue siendo habitable. El dúo inglés abre 2026 con un álbum que suena exactamente a lo que promete: trip hop de texturas densas, dream pop de voces etéreas y esa melancolía que Dean Garcia y Rose Berlin llevan perfeccionando desde sus inicios.

Lo interesante de Broken no está en lo que añade, sino en lo que destila. Producido con una pulcritud que realza cada pliegue sonoro sin esterilizarlo, el disco funciona como una cámara de niebla donde la voz de Berlin flota sin perder nunca el anclaje rítmico. Llega apenas un año después de Trust What You Love y tras una tanda de singles que incluía su versión de "Eleanor Rigby", confirmando que la prolificidad no está reñida con la coherencia. Si alguien buscaba un giro radical, que mire a otro lado. Si buscaba sumergirse durante cuarenta minutos en una atmósfera reconocible y perfectamente ejecutada, Broken es exactamente ese lugar.


2026-03-19

Steve Roach publica Sentient Being: música para habitar la conciencia desde la electrónica contemplativa


 Steve Roach lleva décadas demostrando que la electrónica no tiene por qué ser fría. Con Sentient Being, el pionero del ambient trasciende su propia leyenda para ofrecer algo más difícil que la belleza: la experiencia encarnada de la conciencia. No es un disco sobre la idea de "ser sintiente", sino sobre la sensación física de percibirse a uno mismo desde dentro.

Las seis piezas fluyen con la naturalidad de quien ha aprendido a no forzar el trance. Roach maneja texturas electrónicas con la precisión de un orfebre y la paciencia de un observador de nubes. Aquí no hay arrebatos ni clímax prefabricados; solo la respiración lenta de sintetizadores que envuelven sin asfixiar, que acarician los bordes de la percepción sin violentarlos. El resultado es un espacio suspendido donde la lucidez y el ensueño dejan de ser opuestos. Sentient Being no se escucha: se habita. Y al habitarlo, uno descubre que lo inefable también tiene peso, textura y una temperatura apenas por encima del silencio.


2026-03-18

Organismo antisocial y renuncia formal: Ingreso Cadáver despliega su post-punk más certero en Luz del norte

Luz del norte se escucha como una habitación sin muebles. Ingreso Cadáver despliega aquí su propuesta más depurada: cinco canciones que funcionan como coordenadas para quien ha perdido toda referencia. El título no engaña: no hay promesa de calor, sólo la certeza de que mirar hacia arriba impide que la cordura se astille.

"Dejar de sentir", "Atado a mi sombra", "Un minuto hasta el final" no describen la angustia: la convierten en geometría. Sobre bases de coldwave y post-punk que evitan cualquier concesión al efectismo, la voz se despliega como un monitor de signos vitales en caída. Cuando Ingreso Cadáver canta "mi cerebro ha abandonado / mi organismo ya no siente nada", no hay metáfora: hay diagnóstico. Luz del norte es un disco sobre la fatiga de existir, pero también sobre esa obstinación mínima que mantiene a alguien caminando hacia un punto que quizá ni siquiera existe.


2026-03-17

Del impacto emocional a la carrocería abollada: SDH lanza su nuevo álbum Rider


 

El impacto ya ocurrió. Lo que queda es la vibración de los huesos y el zumbido metálico en el aire. Con Rider, SDH abandona cualquier nostalgia ochentera para entregarse a una electrónica que funciona como un simulador de choque emocional. El dúo barcelonés (aunque la música viaje en coordenadas más nórdicas que mediterráneas) construye un álbum donde cada corte suena a prueba de resistencia superada.

Las estructuras electrónicas son afiladas, casi cortantes. Las líneas de sintetizador no acarician: presionan. Y en medio de esa aspereza calculada, las letras diseccionan dinámicas de control ("You Talk, I Listen") o la ansiedad cotidiana ("You Lost My Keys") sin concesiones al patetismo. La colaboración con Lust For Youth en "Night Visit" actúa como respiro sombrío, eso sí dentro de un disco que prefiere la lucidez posterior al accidente antes que el glamour de la velocidad. Rider no es música para bailar. Es música para revisar las magulladuras.

Rafa Spunky regresa con Antinatural, una obra sobre la alienación moderna


 

El artista y productor, figura clave de la escena independiente española, entrega un trabajo breve en duración pero profundo en concepto, explorando la alienación del individuo atrapado entre su esencia humana y la construcción artificial que lo rodea.

Lejos de sonar a tesis académica, Spunky traduce esta dicotomía en un sonido tan ecléctico como coherente. Sobre texturas de electrónica clásica y arreglos de pop oscuro, su voz transita entre la ironía y la melancolía, recordando a los grandes camaleones del pop nacional. La portada surrealista (un traje vacío, un cuervo, una cabeza flotante) no es un adorno, sino la llave visual para entender un disco que reflexiona sobre la deshumanización sin caer en el juicio fácil. Antinatural es, en definitiva, un objeto sonoro incómodo y bello, ideal para quienes buscan algo más que melodías en la música.


2026-03-16

- Icy Cold Records lanza el debut de Years Of Shame, un viaje industrial y shoegaze


 El dúo francés Years Of Shame debuta con Primary, un álbum que condensa ocho piezas escritas entre París y Rennes y que verá la luz el 6 de febrero de 2026 bajo el sello Icy Cold Records. Su propuesta, bautizada como sadwave, se nutre de la base del coldwave y la expande hacia territorios industriales y shoegaze, creando un sonido que oscila entre la crudeza mecánica y la melancolía atmosférica.

La producción refuerza esta dualidad: mezclado por Welt Motors y masterizado por Maurizio Baggio (The Soft Moon, Sextile), el disco adquiere un pulso oscuro y nítido, ideal para la pista de baile pero también para la introspección nocturna. Con los sencillos previos “Heat” y “Trust”, el proyecto ya había mostrado su capacidad de generar tensión emocional y energía hipnótica. Primary confirma que Berne Evol y Brice Delourmel han encontrado un lenguaje propio, un espacio donde la tristeza se convierte en ritmo y la sombra en estilo.


2026-03-15

Ladytron capitaliza su viralidad en TikTok con el lanzamiento de su nuevo álbum, Paradises

 

En su nuevo álbum, Paradises, Ladytron no sólo regresa; redefine su propio legado. Tras el aclamado Time's Arrow de 2023, el cuarteto de Liverpool entrega un trabajo que se siente a la vez familiar y refrescantemente disruptivo. Lejos de conformarse con ser un eco de la escena electro-clash que ayudaron a definir, la banda construye un puente sonoro entre aquella era y un presente donde su influencia resuena con fuerza inusitada.

Paradises bebe de la reciente viralidad de “Seventeen” en TikTok y del resurgir gracias a “Destroy Everything You Touch” en la banda sonora de Saltburn, pero lo hace sin nostalgia. En cambio, el álbum canaliza esa energía en nuevas texturas: sintetizadores gélidos que se encuentran con bases rítmicas bailables y las voces hipnóticas de Helen Marnie y Mira Aroyo. El resultado es un espacio sonoro propio, un "paraíso" artificial donde la melancolía y la pista de baile coexisten, demostrando que, para Ladytron, la evolución es la única fórmula que merece la pena seguir.


Niebla y Neón: "Catacouture", el EP que Fusiona la Melancolía del New Wave con la Furia del EBM

 


El dúo neoyorquino ghostbells irrumpe con un debut que no se limita a ser un EP: Catacouture es una experiencia sonora y visual que se instala en la memoria desde la primera escucha.

Con seis piezas que entrelazan new wave, EBM y pop electrónico contemporáneo, el disco construye un universo cohesivo donde la melancolía se convierte en energía de pista. “Darkness Saves” abre como un clásico instantáneo, “Wrath” arde con furia contenida y “The Color” cierra con un eco haunting que se prolonga más allá del silencio.

La estética es inseparable del sonido: púrpuras, grises y negros envuelven letras que exploran romance melancólico, ira y anhelo eterno. El título mismo, Catacouture, condensa la dualidad entre catacumbas y alta costura, entre lo sombrío y lo sofisticado.

Este debut no sólo presenta a la banda: la afirma. Ghostbells ofrece una tarjeta de presentación que vibra con identidad propia, perfecta para noches de insomnio elegantes y pistas de baile bañadas en neón.


2026-03-04

SILUETT: disciplina, sintetizadores y una nueva forma de rebelión sonora


SILUETT irrumpe con un gesto de inconformidad elegante con su álbum Visitors que se perfila como un manifiesto de disciplina sonora dentro del resurgimiento del post-punk contemporáneo. El primer adelanto, Blindside, no sólo presenta la estética de la banda: también plantea una pregunta inquietante sobre el desgaste emocional de la vida moderna.

Originarios de Uppsala y consolidados en los estudios de Stockholm, los integrantes de SILUETT llegan con un bagaje que atraviesa distintos proyectos de la escena alternativa escandinava: Rotten Mind, Earth Girls, Real Tears y Siamese Twins. Esa mezcla de trayectorias se percibe en su lenguaje musical: una tensión constante entre la urgencia punk y una precisión melódica casi quirúrgica.

En “Blindside”, las guitarras no buscan el exceso; funcionan como cuchillas que abren paso entre capas de sintetizadores que vibran con una frialdad casi industrial. El bajo sostiene el pulso con obstinación minimalista, mientras la percusión avanza con una regularidad mecánica que recuerda la estética de la música urbana británica de los primeros años ochenta. No es casual: SILUETT parece dialogar con aquella tradición en la que la alienación social se convertía en materia prima artística.

Sin embargo, el grupo no se limita a la nostalgia. La producción del álbum pulida, clara, casi clínica introduce un contraste interesante: en lugar de suavizar la emoción, la coloca bajo una luz directa, revelando su tensión interna. Las guitarras se estiran como cables tensos; los sintetizadores flotan como señales en la niebla; y el ritmo insiste con una energía contenida que empuja la canción hacia adelante.

En el plano lírico, “Blindside” aborda la inercia de la vida contemporánea: esa sensación de avanzar dentro de sistemas que parecen diseñados para producir cansancio emocional y desencanto político. Pero lejos de quedarse en el lamento, la canción convierte esa fatiga en impulso. El estribillo emerge como un pequeño acto de resistencia: repetir el ritmo para recuperar la voluntad.

Dentro del mapa global del revival post-punk, la aparición de SILUETT resulta especialmente consciente. Visitors no pretende recrear un sonido del pasado, sino interrogarlo. En un país como Suecia conocido por exportar pop de precisión impecable el grupo apuesta por algo distinto: una estética de inquietud calculada, donde la frialdad sonora se convierte en una forma de lucidez.

Si Visitors cumple la promesa que anticipa “Blindside”, el álbum podría situar a SILUETT entre las propuestas más intrigantes del nuevo post-punk europeo: música que no busca escapar del mundo moderno, sino despertar dentro de él.


2026-03-03

"DISPLACED" no golpea: se filtra. La propuesta de R E P < > L ^ K N T baja la temperatura varios grados.


 

Los mismos replicantes, otro costado de la misma obsesión. Steve Klocken O Mann y Michael Skye —esta vez sin el tercer miembro que completaba MIKROMETRIK— despliegan en "DISPLACED" una capa diferente de su identidad múltiple. Donde el otro proyecto golpeaba con la regularidad de un martillo hidráulico, este se filtra por las rendijas, envuelve, congela.

El comunicado que acompaña el lanzamiento juega con las palabras como si él mismo fuera una máquina trabada: "more and more of the coldwave, dark synth, synth wave, electro-industrial, ebm, synth pop, retro wave, and so much more what to the not...ing...ness!! in every sense and sort of...tense!". La repetición, los puntos suspensivos, esa sensación de algo que intenta avanzar y se atasca —todo eso está también en la música.

Las bases no buscan el golpe seco en el pecho. Prefieren acumularse en capas, construir atmósferas donde la temperatura desciende lentamente. Los sintetizadores ocupan espacios que en otros contextos llenarían las guitarras. Las voces, cuando aparecen, suenan procesadas hasta volverse otro instrumento. La etiqueta de "coldwave" encaja aquí con más precisión que en ningún otro lado: es música que transmite la sensación de caminar por una ciudad vacía a las tres de la mañana, con la calefacción rota y la certeza de que nadie va a venir a arreglarla.

La invitación sigue siendo la misma que en su proyecto hermano: "mostradnos vuestro interior androide. Y bailad con nosotros". Pero el baile que propone DISPLACED no es el de la catarsis violenta, sino el del movimiento contenido, el de los cuerpos que se mueven solos en una pista casi vacía porque detenerse sería peor.

R E P < > L ^ K N T no busca la novedad. Trabaja con materiales conocidos —el synth pop de los ochenta, la oscuridad del coldwave, la precisión del EBM— pero los ensambla de manera que parecen recién inventados. O quizás no: quizás lo que parecen es recién recordados.


2026-03-02

Del odio, la guerra y la destrucción: el nuevo proyecto paralelo de miembros de Klockenhouzer no ofrece redención


Un martillo no reflexiona sobre lo que golpea. Cumple su función y sigue.

MIKROMETRIK funciona con la misma lógica. El proyecto oscuro de Steve Klocken O Mann y Michael Skye —miembros también de otras criaturas del underground— mide el pulso de la destrucción humana sin detenerse a juzgarla. Simplemente la registra y la devuelve en forma de ritmo.

"Hell Is Empty" bucea en lo que las personas hacen cuando se sueltan de ataduras: guerra, muerte, odio, devastación. El álbum no ofrece coartadas ni segundas oportunidades. Los temas pasan sin pedir permiso, sin explicarse, sin buscar redención en ninguna esquina.

"When Hate Prevails" funciona como resumen y puerta. Los ritmos no avanzan: caen. Uno tras otro, con la regularidad de algo que no necesita variación porque su fuerza está en la repetición. La agresión tiene pulso, late, y ese latido organiza el cuerpo de quien escucha tanto para el golpe como para el movimiento. Bailar entre ruinas no es una metáfora: es la instrucción exacta de lo que proponen.

Lo que MIKROMETRIK practica aquí se mueve entre dos aguas: por un lado la electrónica oscura de pulsos precisos, por otro un peso que remite a terrenos más duros, a ese costado del proyecto que firmarían como MMR cuando las guitarras entran a machacar. Ambas caras comparten la misma visión: la humanidad y las máquinas frotándose hasta que algo chispea.

No hay consuelo en estos cortes. Tampoco lo buscan.


2026-03-01

Victor Yann recupera canciones perdidas de su proyecto neofolk con la guía invisible de William Butler Yeats


 En algún lugar del sur de Francia, entre viñedos y ruinas romanas, Victor Yann lleva años tejiendo un universo sonoro que ahora encuentra parte de su archivo secreto en "Rood of Time". El cassette, editado por el sello Hidden Crypt, reúne material inédito de Swesor Bhrater y cumple una función doble: rescatar canciones que habían quedado en el limbo y financiar futuros eventos de la escena underground que los sostiene.

La formación es un rompecabezas de texturas que ninguna etiqueta resuelve del todo. Otto Daf maneja las gaitas e instrumentos antiguos con la naturalidad de quien ha crecido entre ellos. Gebo sostiene el bajo y aporta voces adicionales. Yule pone la voz femenina y las cajas de ritmos. Y al frente, Victor Yann orquesta el conjunto, manejando las partes electrónicas con la sensibilidad de alguien que mamó la cultura underground de los ochenta a través del trabajo de su hermano mayor, Alaxis Andreas G., del proyecto Le Syndicat Electronique.

Pero hay un quinto miembro invisible que guía cada tema: el poeta William Butler Yeats. Su espíritu recorre las canciones no como simple inspiración, sino como una brújula interna que marca hacia dónde deben mirar las melodías. Los versos del irlandés, siempre atrapados entre lo pagano y lo místico, encuentran en Swesor Bhrater un vehículo que no intenta traducirlos, sino habitarlos.

El neofolk que practican no cae en los tópicos del género. Las gaitas no suenan a estampa postal, sino a algo más antiguo y más incómodo. Las voces femeninas flotan sobre ritmos programados con una frialdad que contrasta con el calor orgánico de los instrumentos tradicionales. Esa tensión entre lo ancestral y lo mecánico, entre la tradición y la electrónica, genera un espacio sonoro donde las canciones respiran de forma impredecible.

"Rood of Time" suena a material encontrado, a cintas que llevaban años esperando su momento. Y quizás por eso tiene esa cualidad fantasmal, como si las canciones hubieran existido siempre y alguien se hubiera limitado a sacarlas a la luz.


Vieja escuela y producción contemporánea, el nuevo single de Liebing y de Witte es mayhem para la pista de baile

 Dos eras de la electrónica se encuentran de nuevo. Chris Liebing, pilar del techno más industrial, y Charlotte de Witte, referente de la nu...