Kyd Barrett, después de años liderando proyectos de garage y rock convencional, entrega XXX, un álbum de ocho canciones que cumple con la promesa de construir un espacio sonoro que evoca un Gothic Vampire Nightclub. Los sintetizadores densos, las cajas de ritmo pesadas y las guitarras afiladas se equilibran con una madurez que el artista no había mostrado en sus trabajos anteriores.
"Life's Dance" y "Sexclub" abren el disco con ritmos hipnóticos y cargados de erotismo y misticismo. "Obey", "Back 2 Back" y "BDSM" representan el núcleo más agresivo, con bajos distorsionados y temáticas de sumisión y control. "Purgatory", "Fallout" y "Latex" cierran el viaje con una vibra de synth rock densa y decadente, dejando una sensación de trance nocturno.
No hay intención de reinventar el género. Hay una búsqueda de perfeccionar la estética del post punk y el darkwave moderno bajo una mirada angelina. El resultado es un trabajo sólido, cohesivo y obligatorio para los seguidores de los sonidos electrónicos oscuros.
