2012-08-07

Cuatro cuentos de marea baja

Mario Covarrubias




Jonás no sobrevivió tres días dentro de la ballena. La bestia marina encalló en la playa arrastrada por la corriente, pues ya había muerto de indigestión.






Es que yo sólo sé quitarle la grasa al consomé, nada que ver con abrir de par en par el mar.




En el principio estaba Dios sobre las aguas: la de tamarindo era su favorita, la de coco gustaba pero no tanto como la de sandía y guayaba, que a pesar de ser muy ricas siempre se peleaba con las semillas.


Supo que algo no iba bien, cuando al término del diluvio empezó a sentir algo, como profunda melancolía por el rumor del oleaje.






Publicado en el suplemento cultural 11 de revista Propuesta #182.

2012-08-06

La lluvia y esos ojos

Erik Sandoval


Escuchaba el ruido que los charcos que producen al ser pisados, sentía las vibraciones del suelo que surgían de los pasos acelerados, la desbandada de gente se producía al arreciar la lluvia, de vez en cuando la prisa de algún vehículo salpicaba mi cuerpo con una mezcla de agua, lodo y basura abundante en estas calles del pueblo. Con todo esto, seguía disfrutando de las gotas que me acariciaban, abstraído en mis pensamiento ella era el punto fijo en mi imaginación, y más que ella, eran esos ojos negros, distantes y melancólicos.
Aún la recuerdo parada en el umbral, mirando como sumergida en sus ideas y solamente dejándose soberbiamente observar, así lo hacía desde la posición en la que me encontraba, soltando sus palabras hechas versos. Sus ojos por un instante se posaron en los míos, no supe en qué momento el espacio quedo vacío y olvidé que el mundo giraba. Las personas se detuvieron al instante, nadie respiró, nadie se movía, sólo ella y yo observándonos por el infinito tiempo de un par de segundos, hasta que ella volvió su mirar hacia la puerta, como esperando el final de mi intervención para marcharse cortésmente y no llamar la atención. Un suspiro al pronunciar el final de su poesía.
Avanzo un par de cuadras más sobre esta acera que asemeja la rivera de un improvisado río, con un extraño oleaje creado por las ruedas vehiculares. Me detengo en una esquina, espero que avance el tráfico y el mar de gente que aún parece temerle a la lluvia y sigue corriendo, al detenerse los autos el maratón empieza, empujones, gritos, entonces permanezco inmóvil dejando que la masa se mueva, quiero más tiempo, necesito más tiempo para pensar en ella, no quiero perderla en el segundo menos apropiado. Cambiaré de ruta. Pienso y doblo a la izquierda, ahora es su cabello el que se muestra en mi mente, lo vuelvo a sentir con el pensamiento, lo acaricio con la mirada y en el marco de su rostro ella vuelve a aparecer.
No dice nada, suelta un beso al aire que atrapo en redes de ilusiones, desaparecen en el siguiente gesto, se acerca un segundo, se aleja en el silencio, la miro en la distancia, sé que está ahí, mis palabras no se escuchan ni siquiera salen de mis labios, ella cae como la lluvia sobre mi cuerpo, es la frialdad de su exterior lo que resulta impenetrable, comprendo, en una mínima expresión, no lo quiero aceptar, un par de líneas más y entonces la dejaré desaparecer en el silencio de mis palabras. Hace frío, la lluvia ahora está en mis ojos, me voy a casa, tú puedes hacer lo que gustes.

2012-08-04

Máscaras

 Gibrán Pando


La mala suerte nos perseguía a cada rato, y a cada imprevisto parecía haber una razón escondida, toda la ciudad conspiraba contra mí, cada peatón se ponía de acuerdo para que la circunstancia no fuera tan casual.
Llegó a la central, entre tantas personas, y su figura se distinguía clara a pesar del constante paso de la gente. Basta un día para imaginar un montón de cosas que pronto nublarán una mente: sus preguntas, sus ideas, sus acciones, todo en ella entraba en donde la gente casi esperaba a la puerta. Y andando por calles que pretendía conocer, perdiéndome todo el tiempo pero a fortuna encontrando la salida, anduvimos hasta tarde; hablando de esto y lo otro. A las salas de arte donde ella feliz, giraba en el centro tomando fotografías, ignorando que el pobre diablo que estaba en la pared viendo esas máscaras de carnaval, las tenía todas puestas. Y de música y de opiniones se fue la tarde, en parques y callejones. Cuando en la central ella pasa por el torniquete alejándose de mí, la casualidad negada me da una oportunidad de retardo, y en un segundo entiendo lo que fue ese día entero, ahora recuerdo que entre esto y aquello ella dijo algo: que hay miedo de mostrar, que hay temor a que me conozcan, y que a ese diablo de máscaras puestas parece un recuerdo de vidas hechas.
No sé si es seguro que lea esto, probablemente está aprendiendo una nueva canción, pero entre esas notas encontrará al menos una línea de esta historia.

Publicado en el suplemento cultural 11 de revista Propuesta #182.

2012-08-03

La democracia vuelve a ausentarse en las elecciones de 2012

Daniel Lemus


Que hubo elección nadie lo puede dudar, pero lo que nos preguntamos es: ¿fue democrática? Y ahí comienzan las dudas, sobre todo por la significación estrecha y equivocada de democracia que tienen el IFE y el candidato fabricado por la televisión.
Pareciera que el acto de la elección de un candidato define la democracia, olvidando que lo que hace al acto democrático son las condiciones que ese acto debe cumplir. Es todo lo que antecede, todo lo que está antes del acto de elección lo que califica al acto de democrático o antidemocrático. La elección misma no se autocalifica como democrática por el hecho de haberse ejecutado.
En primer lugar, la democracia es el nombre de un sistema de legitimación. La legitimación no es la legalidad. Legal es el acto que cumple la ley. Se puede cumplir la ley sin convicción subjetiva, por obligación, contra la propia voluntad, hasta con violencia, y sin embargo el acto acorde objetivamente con la ley es legal. Por el contrario, un acto se juzga como legítimo si el sujeto que lo cumple lo cree válido, es decir, si subjetivamente se tiene la convicción, si se cree que el acto pudo realizarse libre y equitativamente. La acción es legítima, en nuestro caso, una elección de candidatos. Si el futuro votante, la comunidad política, el ciudadano, subjetivamente está convencido de que tuvo iguales condiciones, es decir, pudo participar simétricamente en los pasos previos a dicha elección. Si por ejemplo, fue coaccionado (comprando su voto), o fue obligado (bajo un posible castigo), o fue informado incorrectamente (por falsas noticias o encuestas distorsionadas que presentaban un ganador seguro sin serlo), o si durante seis años se presentó a un candidato en todo su esplendor de mercancía apetecida como noticia cotidiana del monopolio televisivo (monopolio ya intrínsecamente no democrático como medio de producción de candidatos, porque no admiten que otros den informaciones contrarias que darían al televidente la posibilidad de una información plural, es decir, democrática) y no bajo el rubro de publicidad político partidaria. (Lo que impidió a otros candidatos estar en la pantalla continuamente bajo la limitación de gastos de campaña, con la complicidad continua del IFE que no invalidaba esa desigualdad en las condiciones de una campaña anticipada), o si durante esos seis años se difamó a otro candidato de manera sistemática y también cotidiana. Si acontecieran todos estos hechos no se habría cumplido el requisito de ser democrático en el acto electivo, porque no hubo simetría o igualdad en las posibilidades de dar a conocer sus programas o a responder simétrica o equitativamente las críticas que se le hacían continuamente a los otros candidatos. En efecto, en la elección del primero de julio se han cumplido todos esos actos condicionantes que producen en gran parte del electorado, la convicción subjetiva de que no fueron todos los candidatos tratados simétricamente con igualdad. El acto que subjetivamente el ciudadano no considera válido, y que considera que, objetiva o institucionalmente, se ha permitido esa desigualdad (en recursos monetarios de campaña, en tiempos de propaganda, en humillación del pueblo comprando sus votos, etcétera, etcétera), no es legítimo. Y si la democracia es el sistema de legitimidad, es decir, que institucionalmente crea objetivamente sus condiciones de realización, la elección que acaba de realizarse no puede ser calificada de democrática.
Los que creen que es democrática porque simplemente se ha cumplido el acto de elección de candidatos tienen un sentido fetichista de la democracia. Creen que el simple acto de votar torna al acto y al representante electo de democráticos. Y no es así. El acto es democrático por sus condiciones de posibilidad, antes de ser puesto como acto.
Ha habido fraude, es evidente, aún por el hecho de que se repartieron tarjetas de consumo que llenaron las tiendas para comprar mercancías, que ante la noticia de que serían anuladas. Pero lo peor no es que haya habido fraude con muchos mecanismos diversos y cada vez más sofisticados, lo peor es que esas campañas organizadas por un partido triunfante, no legítimas ni democráticas, muestran la corrupción de su concepción de la política como tal. El viejo PRI desprecia al pueblo al considerarlo tan ignorante e ingenuo que puede con una limosna. (¿Qué son, sino limosnas, migajas, esos pocos pesos, comparados con los robos que los representantes legítimos realizarán en el ejercicio del poder fetichizado, corrompido?) comprar su voluntad obediente. Lo peor es ese desprecio soberbio que le permite usar al pueblo como la imbécil prole que no merece respeto.
Por ello, y ante tantos oprobios que sufre el pueblo, sobre todo el más pobre, es lícito objetar el resultado, al menos para que no tengan una conciencia del todo tranquila ante tantos hechos antidemocráticos que han consciente e institucionalmente orquestado.
¡Hay memoria! El presidente Felipe Calderón ha cosechado en el estruendoso fracaso de su partido, la semilla de su ilegitimidad. ¿No acontecerá lo mismo con el que se encumbra a la Presidencia debiendo el aparente triunfo a la falsa democrática publicidad sistemáticamente programada por el monopolio televisivo? ¿No será nuevamente la gran estatua fastuosa, brillante y potente de metales preciosos y resistentes, pero con pies de barro? Esos pies de barro son la falta de honesta legitimidad, la falta de haber sido elegido de manera democrática auténtica y sincera que crea en adherentes y oponentes la convicción subjetiva de que se ha ganado o perdido justamente. Y en este caso, el perdedor puede ser éticamente convocado a trabajar junto al antagonista por una causa común que es la patria. Pero si hay ilegitimidad, toda convocación al mirar hacia adelante y olvidar los agravios de la contienda, son vacías bravuconadas del antiguo PRI, que por su cinismo llenan a los espíritus de rabia o rencor, y no de reconciliación y solidaridad.


Publicado en el suplemento cultural 11 de revista Propuesta #182.

2012-08-02

En algún lugar de esta ciudad

Itzae Valdez


 
Aquel chaval subió al autobús con ganas de ir lo más lejos posible, se dirigió a las butacas de atrás y tomó asiento, se llevó las manos a la cara y escribió:
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Adriana, ojalá encuentres lo que en verdad mereces. Aunque quiera no te puedo odiar. Espero que nunca olvides todos nuestros buenos momentos. Te amo. Edgar.
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Decidido, envió el mensaje. El amor es un reproche de alguien con muy poca autoestima.
En un Motel una mujer desnuda y fatigada despierta, para contestar:
Déjame en paz, ya no me busques.
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El amor es un adiós cobarde y cínico en un mensaje de texto. Edgar leyó y releyó el mensaje. En un impulso la llamó -El número que usted marcó, no está disponible o se encuentra fuera del área de servicio-. Lo intentó en repetidas ocasiones pero la repuesta fue la misma.
El amor es un buzón de voz que le oculta que mientras él se siente incompleto, aquella mujer, en otros brazos camina hacia otro orgasmo.Su reflejo se burlará de él todas las noches, que serán cada vez más obscuras y amargas, porque el amor es un instructivo para dinamitar la calma, para devaluar la dignidad, para podrir la vida.
En algún lugar de esta ciudad un corazón se suicida en nombre del Amor.



The Cold Field: El borde del anochecer como refugio

  Tres canciones. Tres estados de una misma desolación. These Days of Existence, el nuevo sencillo de The Cold Field, se mueve en el territo...