2026-02-18

"FOREVER REMIXES" es una mirada al futuro, donde el industrial y el witch house se fusionan en nuevas dimensiones


 

Cuando RITUALZ publicó "FOREVER" a finales de 2025, no era simplemente un álbum doble de celebración por quince años de trayectoria; era un monumento en movimiento, una revisión profunda de su propio legado que incluía veinte versiones重新 grabadas de temas clásicos y dos canciones nuevas que apuntaban hacia territorios inexplorados . Aquel trabajo funcionaba como un puente entre el pasado y el presente, un regalo para los fieles y una puerta de entrada para los neófitos .

Pero RITUALZ nunca ha sido un artista que se conforme con celebrar. Su mirada siempre ha estado fija en el horizonte, en lo que aún espera en las sombras. Y ahora, apenas unos meses después de aquella publicación monumental, llega "FOREVER REMIXES", un álbum que no es una simple colección de versiones alternativas, sino un portal dimensional hacia el futuro del sonido RITUALZ. Como advierte su presentación, "no es un álbum de remezclas ordinario; es una re-imaginación completa de temas seleccionados del catálogo en forma del álbum crossover definitivo entre el industrial y el witch house" . Una visión de lo que está por venir.

El plantel de remezcladores seleccionados para esta entrega es un quién es quién del underground más pesado y experimental. Once temas, once miradas externas que funcionan como prismas para descomponer la luz negra de RITUALZ y revelar sus espectros ocultos.

La apertura corre a cargo de INSULA ISCARIOT con "DISINTEGRATION (INSULA ISCARIOT REMIX)" , un nombre que ya es garantía de densidad industrial y atmósferas corrosivas. Si el original era una de las piezas más oscuras del catálogo, esta versión probablemente profundiza en las capas de ruido y descomposición sonora, llevando la "desintegración" del título a su consecuencia lógica .

Le sigue XANDER HARRIS con "KVLTSTEP (XANDER HARRIS REMIX)" , un artista conocido por su habilidad para fusionar el bass music con texturas oscuras. Su versión promete llevar el original a territorios de mayor tensión rítmica sin perder la esencia ritualística .

Uno de los momentos más interesantes llega con "NOTHING (ATTENTION WHORES REMIX)" . El original, incluido en "FOREVER" como una de las dos canciones nuevas, era descrito como "un tema pop elegante y cargado de emoción reminiscente de la era OUTWORLD MUSIC I" . Ver cómo ATTENTION WHORES —proyecto conocido por su electrónica cruda y su estética provocadora— reinterpreta esa pieza es una de las grandes incógnitas del álbum. ¿Potenciarán su faceta más accesible o la sumergirán en aguas más turbias?

OCTALISK se encarga de "PSYCHIC TEENS (OCTALISK REMIX)" , y su presencia sugiere un viaje a las profundidades del drone y la experimentación más abstracta. Por su parte, TRACE AMOUNT aporta su visión para "RITUALZ (TRACE AMOUNT REMIX)" , el tema homónimo que da nombre al proyecto, una responsabilidad que seguramente aborden con la mezcla de precisión y caos controlado que los caracteriza .

La lista continúa con nombres que son verdaderas garantías de calidad en la escena oscura: BOW CHURCH (responsables de la música para la serie The Last of Us) reinterpreta "DOWN" , FULGOR (sello y proyecto) se enfrenta a la belleza abrasadora de "EMBER PARADISE" , y HOW I QUIT CRACK aporta su particular visión para "BODIE" .

Las secciones rítmicas y atmosféricas más densas llegan de la mano de STRANGERS IN MIRRORS con "SATANIC TRIPS" y SUFFER RING con "TO BLACK" . El cierre, anunciado con "GHETTO ASS WITCH (STRFLL REMIX)" , promete ser uno de los momentos culminantes. El original es uno de los himnos fundacionales del witch house, un tema que ayudó a definir el género. Ver cómo STRFLL lo reinterpreta es, en sí mismo, un evento.

"FOREVER REMIXES" es, en definitiva, mucho más que un álbum de remezclas. Es un experimento colectivo, una conversación entre RITUALZ y algunos de los nombres más respetados de la electrónica oscura contemporánea. Cada pista es un diálogo, una re-interpretación, una expansión del universo sonoro que el proyecto ha construido durante quince años. Y, como toda conversación genuina, apunta hacia adelante, hacia lo que aún no ha sido dicho.

Un vistazo al futuro, efectivamente y promete ser gloriosamente oscuro.


2026-02-17

La reverberación como hogar: Melting Palms regresa con un EP íntimo y expansivo que reafirma su lugar en la escena alternativa.


El nuevo trabajo de Melting Palms, prefieren envolver, susurrar y luego estallar cuando menos lo esperas. "Head In The Clouds", la tercer publicación de la banda de Hamburgo, es una cascada de sensaciones encontradas que confirma a este quinteto como uno de los nombres más fascinantes de la escena alternativa europea actual . Editado el 23 de enero bajo el sello la pochette surprise records, este trabajo condensa en poco más de veinte minutos todo un universo de guitarras etéreas, distorsión contenida y emociones a flor de piel .

La formación actual de Melting Palms es un organismo colectivo de rara simbiosis. Teresa Koeberle aporta guitarra, voz y sintetizadores, actuando como el centro emocional y melódico del grupo. A su alrededor, Mike Krumhorn despliega capas de guitarras ambientales y voces, mientras Ilhan Cicek añade texturas adicionales con su guitarra. La base rítmica, sostenida por Johann Wientjes en la batería y Stefan Gretscher en el bajo, proporciona el anclaje físico necesario para que el resto pueda flotar sin perderse en la estratosfera .

"Head In The Clouds" se nutre de la tensión constante entre opuestos. Abraza la belleza y el ruido en igual medida, creando paisajes sonoros que se sienten ingrávidos en la superficie mientras arrastran una poderosa corriente subterránea emocional. Esta dualidad no es casualidad, sino el resultado de una filosofía que la propia banda resume con una frase reveladora: "Lo que nos une es la reverberación. Vengamos de donde vengamos musicalmente, el sonido debe tener mucho reverb y delay, esa es nuestra intersección" .

El álbum se abre con "Maze", un tema que irrumpió como primer sencillo en noviembre de 2025 y que ya apuntaba maneras. La canción arranca con voces multiprocesadas y una atmósfera densa, para desplegarse en un crescendo de guitarras y ritmo hipnótico. Es "simultáneamente expansivo y poderoso", como describe la prensa alemana, y evoca por momentos la energía contenida de bandas como Echobelly, pero tamizada por un filtro de ensueño contemporáneo . El videoclip que lo acompaña, dirigido por Marf Marbo y Maya Beyer, refuerza esta sensación laberíntica al entrelazar "Maze" con el también nuevo "Kaleidoscope" en una narrativa visual sobre ciclos y obsesiones .

Le sigue "Stargazing", un corte de factura más delicada pero igualmente penetrante. La crítica alemana lo describe como "algo más suave, pero también con ese groove penetrante, ese ritmo embriagador" que parece sacado de una reimaginación contemporánea del mejor pop de los 80 . Es en temas como este donde la voz de Teresa Koeberle brilla con especial intensidad, flotando sobre la mezcla como un susurro que se niega a desaparecer .

"Echoes" fue el primer avance del disco, lanzado en octubre de 2025. Representa un regorno a los orígenes más etéreos de la banda, con "un toque más ligero de su sonido shoegazer" en comparación con la densidad de su anterior trabajo, Noise Between The Shades . Es una pieza esférica, nostálgica, que funciona como puente entre las diferentes etapas de la banda. El vídeo, un montaje de momentos de giras pasadas editado por el baterista Johann Wientjes, refuerza ese carácter de diario íntimo y colectivo .

El cierre llega con "Kaleidoscope", el tema que da título metafórico al conjunto. Aquí, la banda despliega toda su artillería: guitarras que se fragmentan y recomponen, una base rítmica que sostiene sin estorbar y una voz que actúa como hilo de Ariadna en el centro del laberinto sonoro. Es, como apunta acertadamente la prensa, el corte que "finalmente te atrae a las esferas de Melting Palms, a sus pensamientos, sentimientos y sueños" .

Lo más destacable de "Head In The Clouds" es su cohesión emocional. A pesar de ser solo cuatro canciones, el disco se despliega como un arco narrativo completo, manteniendo una temperatura emocional constante que permite que los contrastes —la calma y la tormenta, la claridad y la abstracción— se sientan orgánicos en lugar de forzados . No es un trabajo que busque la innovación radical, sino la perfección en un territorio conocido: el del dream pop, el shoegaze y la alternancia entre la euforia y la melancolía.

Para celebrar el lanzamiento, la banda ofrecerá un concierto el 6 de febrero en el Goldener Salon del Hafenklang de Hamburgo, una cita que promete ser el marco perfecto para experimentar en directo la potencia contenida de estas canciones .

"Head In The Clouds" es, en definitiva, una declaración de principios y un nuevo comienzo. Melting Palms demuestran que, después de años de evolución y cambios de formación, su esencia permanece intacta: la de crear música que "no apunta solo a la sutileza; abraza el sentimiento a todo color, confiando en que el sonido y el ruido transmitan significado allí donde las palabras se quedan cortas" . Un disco para flotar, para estrellarse y para volver a flotar.



2026-02-16

Glowing Void irrumpe en la escena con seis cortes que redefinen los límites entre el club y la ensoñación

 


Hay ciudades que no sólo albergan música, sino que la respiran como una extensión de su sistema circulatorio. Detroit es una de ellas. Cuna del techno, del motor, de la resistencia industrial convertida en ritmo. Desde ese vientre de acero y asfalto emerge Glowing Void, un nuevo nombre que llega para demostrar que la tradición no es un museo, sino un organismo vivo, capaz de mutar y adaptarse sin perder su esencia. Su álbum debut, "MUTATING", lanzado a través del sello SIC Records, es exactamente lo que su título promete: un viaje de transformación constante a través de seis cortes donde la dureza y la ensoñación se fusionan en una nueva forma de vida.

Lo primero que golpea en "MUTATING" es la dualidad que lo atraviesa de principio a fin. Glowing Void maneja con soltura una paradoja aparentemente insoluble: la de ser agresiva y etérea al mismo tiempo. Por un lado, los beats son contundentes, quirúrgicos, diseñados para el cuerpo y el subsuelo del club. La herencia techno de Detroit está presente en cada golpe de bombo, en cada caja programada con precisión milimétrica. Pero sobre esa base de hormigón armado, la artista construye algo inesperado: paisajes de ensueño, sintetizadores de textura casi celestial, voces etéreas que flotan como espectros en la niebla.

Esta tensión entre lo físico y lo espiritual es el motor del álbum. Los "hard hitting drums" (baterías de golpe duro) no te dejan olvidar que estás en un cuerpo, en una pista, en un espacio compartido. Pero los "fast paced dreamy synths" (sintetizadores oníricos de ritmo rápido) y las "ethereal vocals" (voces etéreas) te transportan a otra dimensión, a ese lugar donde el tiempo se detiene y la consciencia se expande. Glowing Void navega entre estos dos polos con una naturalidad pasmosa, como si hubiera encontrado la fórmula química para que la intensidad y el trance no solo coexistan, sino que se potencien mutuamente.

La producción es otro de los puntos fuertes. Grabado y mezclado con la claridad que exige el techno contemporáneo, "MUTATING" suena masivo sin perder calidez. Cada elemento tiene su espacio, cada frecuencia su lugar en el espectro. No hay saturación gratuita ni efectos por el simple placer de usarlos; todo está al servicio de la narrativa de transformación que el título anuncia.

En un género a menudo dominado por la repetición y la función utilitaria, Glowing Void demuestra que el techno puede ser profundamente atmosférico y emocional sin perder su pegada. "MUTATING" es un debut que no pide permiso, sino que impone su presencia. Es la declaración de principios de una artista que ha llegado para quedarse, para mutar una y otra vez, y para llevarnos con ella en cada transformación.

Detroit tiene una nueva voz y suena como un sueño dentro de una máquina.


2026-02-15

"Retrofuturo" es la síntesis perfecta entre italo-disco, electroclash y cine de ciencia ficción.


Hay discos que no envejecen porque nunca pertenecieron del todo a su tiempo. Viven en una dimensión paralela, en esa franja brillante donde el pasado imaginado y el futuro soñado se funden en un presente perpetuo. "Retrofuturo" de Isis Signum es uno de esos artefactos. Y ahora, gracias al sello PurZynth Rekords, este viaje sonoro regresa a todas las plataformas en una edición remasterizada que no solo restaura su esplendor original, sino que lo potencia, permitiendo que una nueva generación de oyentes se pierda en sus paisajes de neón y estrellas lejanas.

Isis Signum, el proyecto del compositor y productor argentino radicado en España, ha construido una carrera sobre una premisa clara y ambiciosa: elegir no elegir. Su música no se conforma con un solo género, sino que teje una síntesis personal donde el synthwave, el italo-disco, el electroclash y las atmósferas cinematográficas coexisten en equilibrio perfecto. "Retrofuturo" es la cristalización de esa visión: un álbum que suena a ciudad bañada en luces de neón, a viajes interestelares de butaca de cine, a la introspección de una madrugada frente al monitor de una nave espacial.

Lo que distingue a este trabajo es su arquitectura sonora meticulosa. Los sintetizadores analógicos no son aquí meros objetos decorativos; son la materia prima con la que Isis Signum construye universos. Las líneas de bajo no se limitan a marcar el ritmo; conducen, como autopistas interestelares que se despliegan ante el oyente. Los arpegios cósmicos no son ejercicios de estilo; son coordenadas que nos sitúan en un mapa emocional donde la nostalgia y la esperanza tecnológica se abrazan.

Pero "Retrofuturo" no sería el mismo sin sus colaboraciones vocales, cuidadosamente seleccionadas para añadir capas de profundidad y emoción. Las voces invitadas no son adornos superficiales; se integran en la producción con una naturalidad que transforma cada tema en una micro-narrativa con vida propia. Unas veces son confidentes que susurran secretos al oído, otras son guías que nos conducen a través de paisajes sonoros desconocidos. En todos los casos, aportan ese componente humano que impide que la perfección electrónica se vuelva fría.

La remasterización actual, realizada por PurZynth Rekords, hace justicia a la riqueza de la obra. Los graves respiran con más cuerpo, las frecuencias altas brillan sin llegar a herir, y la profundidad del campo estéreo se amplía, permitiendo descubrir detalles que antes podían pasar desapercibidos. Es como ver una película favorita en alta definición: la historia es la misma, pero de repente notas texturas, matices y sombras que enriquecen la experiencia.

"Retrofuturo" es, en esencia, un álbum sobre el viaje. Sobre el movimiento físico a través de ciudades de neón, sobre el desplazamiento emocional hacia adentro, sobre la travesía temporal hacia un futuro que nunca fue pero que siempre deseamos. Isis Signum no nos ofrece respuestas, sino itinerarios. Y lo hace con una elegancia sintética que pocos proyectos electrónicos logran sostener a lo largo de un disco completo.

Bienvenido de nuevo, "Retrofuturo". El espacio exterior y el interior se alegran de reencontrarte.


2026-02-14

Más que respuestas: el nuevo álbum de Sister May documenta lo que persiste cuando el significado colapsa

 


"VII", no es un disco sobre la superación del dolor, sino sobre su geografía íntima. Un álbum conceptual que aborda la fractura desde tres dimensiones —personal, social y sistémica— y lo hace sin ofrecer consuelo ni respuestas. Solo el eco de lo que se rompe, lo que persiste y lo que reverbera en el vacío.

Desde el primer corte, queda claro que Sister May no busca complacer, sino constatar. Enraizado en el industrial rock, la darkwave y texturas alternativas crudas, "VII" construye un paisaje sonoro donde cada elemento parece estar al borde del colapso. Pero es un colapso contenido, una explosión en cámara lenta. La banda domina el arte de la tensión dialéctica: la agresión nunca es gratuita, el ruido nunca es ruido por el ruido. Hay pausas, silencios deliberados, espacios que actúan como respiraderos en una mina a punto de derrumbarse. Es en esos silencios donde la angustia se vuelve más audible.

El título, "VII", no es casual. El número siete aparece en mitologías como símbolo de ciclos completados, de plenitud. Sister May lo subvierte: aquí, el siete es el número de la fractura consumada, el ciclo que no lleva a la renovación, sino a la dispersión. Cada track es un "estado de colapso" diferente, un capítulo en un manual de cómo las cosas —las relaciones, las instituciones, las certezas— dejan de sostenerse.

Musicalmente, el álbum es un ejercicio de equilibrio imposible. Los pasajes más agresivos, con guitarras distorsionadas y percusiones industriales que suenan a maquinaria oxidada, se alternan con atmósferas darkwave de una melancolía casi etérea. La voz navega entre el susurro y el rugido, a menudo enterrada en la mezcla como si fuera un instrumento más, una textura entre las texturas. No hay protagonismo gratuito; todo está al servicio de la atmósfera de disolución.

Lo más valioso de "VII" es su honestidad estructural. No finge que hay una lección que aprender, un crecimiento que obtener de la destrucción. Simplemente documenta lo que queda cuando el significado se erosiona. Y lo que queda, nos dice Sister May, no es necesariamente esperanza. Es presencia. Es el hecho de seguir ahí, entre los escombros, escuchando el eco.


2026-02-11

"1000x" es el monomito de Joseph Campbell corrompido por la electrónica y la obsesión


 Antes de que el portal se abra, llega la última transmisión. Vexillary, el alter ego del neoyorquino Reza Seirafi —antiguo químico y perfumista, hoy arquitecto de sonidos tan precisos como volátiles— activa la señal de cierre antes del lanzamiento de su esperado álbum Digital Suspiria . Y lo hace con "1000x", un corte que no es un mero sencillo, sino una carta de amor incendiaria, escrita con pólvora y circuitos quemados. Acompañado de "Kill Shot" y "Pardon Me" en este EP de tres pistas, Vexillary condensa la tensión entre lo humano y lo maquínico, entre el deseo y la destrucción, en una pieza que es, simultáneamente, un golpe en la pista de baile y una herida que no termina de cerrarse.

Lo primero que golpea en "1000x" es su narrativa invertida. Narrada en segunda persona, la canción arrastra al oyente al centro de una relación donde el amor y el daño se han fusionado hasta volverse indistinguibles. "Me romperé en mil pedazos, haré un agujero en tu espina dorsal", susurra la letra con desprecio y devoción. No es una súplica; es una declaración de guerra íntima. Vexillary no canta desde la distancia del observador, sino desde la piel misma de la obsesión, y lo hace con una producción densa y cortante donde los bajos pulsan como latidos acelerados y los sintetizadores brillan con un filo casi quirúrgico.

La referencia a Joseph Campbell y su célebre El héroe de las mil caras no es un adorno intelectual, sino la clave estructural del tema . Campbell describió el viaje del héroe como un ciclo de separación, iniciación y retorno. Vexillary, sin embargo, retuerce el monomito hacia adentro. Aquí no hay un héroe que parte a tierras desconocidas; el viaje es una espiral interna, un descenso a la cámara oscura de la psique donde la "diosa" se convierte en tentáculo, y la "prueba suprema" es aceptar que el placer y el castigo son la misma sustancia. Es el viaje del héroe sin redención, sin boon que compartir, solo la repetición obsesiva de un deseo que se sabe destructivo y, precisamente por eso, se abraza con más fuerza.

"Kill Shot" y "Pardon Me" , los dos cortes que completan esta transmisión, funcionan como caras complementarias del mismo prisma . El primero probablemente intensifique la agresión rítmica y el componente industrial; el segundo, como su título sugiere, introduzca una fragilidad casi confesional. Juntos, los tres temas no son un adelanto, sino un ritual de preparación. Cierran un ciclo y abren el umbral hacia Digital Suspiria, el álbum que Seirafi ha calificado como su obra "más pulida, pesada y detallada hasta la fecha" .

Con "1000x", Vexillary demuestra que la electrónica oscura no necesita elegir entre el cuerpo y la mente. Su música es venenosa y vulnerable, precisa y febril. Un duelo a cuchillo entre el dolor y el placer donde, al final, no hay vencedor, solo la reverberación infinita de un bajo que late como un corazón artificial. La pista de baile se convierte en campo de batalla, y cada golpe de bombo es a la vez una caricia y una contusión.

El portal aún no se abre. Pero la última transmisión ya ha creado su propio eco.


2026-02-10

"DIE HAPPY" es el himno distópico que el darkwave moderno necesitaba


 Vandal Moon no ofrece consuelo, sino un espejo distorsionado y fascinante. Su nuevo álbum, "DIE HAPPY", es mucho más que una colección de canciones; es una ópera gótica cibernética, un álbum conceptual que disecciona la obsesión de la humanidad por la tecnología a través de la lente más extrema posible: la fijación de un asesino con su víctima. Con este marco narrativo inquietante, el proyecto liderado por Blake Vandal construye un mundo sonoro que es a la vez un homenaje visceral a la nueva ola oscura de los 80 y un diagnóstico lúcido del desamor contemporáneo.


Vandal Moon ya tenía claro su territorio: "Synths, guitars and drum machines for your 21st century heartbreak" (Sintetizadores, guitarras y cajas de ritmos para tu desamor del siglo XXI). En "DIE HAPPY", esta premisa alcanza su máxima expresión. El sonido está profundamente arraigado en los tonos góticos y new wave más oscuros de principios de los 80 —se perciben los ecos de The Cure en su fase Pornography, la elegancia sombría de early Depeche Mode y el romanticismo decadente de Bauhaus— pero no como una simple imitación. Estos elementos se reciclan como componentes de una máquina más compleja: una que procesa el aislamiento digital, la vigilancia, la posesión emocional y la paranoia en una cadena de montaje de himnos melancólicos.


La narrativa del álbum —la obsesión asesina— funciona como una metáfora poderosa para nuestra era. ¿No es el acoso digital una forma de fijación violenta? ¿No nos obsesionamos con las versiones idealizadas de otros (y de nosotros mismos) proyectadas en pantallas? Vandal Moon canaliza estas preguntas en melodías de sintetizador que brillan con un frío enfermizo, líneas de bajo que se arrastran como sombras y ritmos de drum machine que marcan el pulso imparable de una obsesión. La voz, a menudo teñida de reverberación y desesperación contenida, es la del narrador-asesino, pero también la de cualquier alma perdida en el laberinto de conexiones falsas y deseos insatisfechos.


Musicalmente, el álbum es una suite de heartbreak electrónico. Hay momentos de pura energía post-punk que invitan a un baile sombrío, interludios atmosféricos cargados de suspenso synth y baladas distópicas donde las guitarras chorrean sobre secuencias digitales. Es precisamente este contraste entre la calidez humana de la melodía y la frialdad de la máquina lo que hace que "DIE HAPPY" sea tan conmovedor y perturbador.


"DIE HAPPY" es un logro audaz y cohesivo. Vandal Moon no solo ha creado un gran álbum de darkwave; ha construido un artefacto narrativo perfecto para nuestro tiempo. Es un disco que nos habla del amor y la muerte en la era del algoritmo, y nos recuerda que, a veces, la forma más honesta de lidiar con el desamor moderno es ponerle un ritmo de caja de ritmos, un bajo profundo y dejarse arrastrar por su belleza distópica.


2026-02-08

Del underground a la pista: el dúo que convierte la observación nocturna en un hechizo bailable

 


Existe un momento, en la madrugada más profunda, en el que la pista de baile deja de ser un lugar físico para convertirse en un estado de la materia. Un lío seductor y efímero, imposible de capturar pero perfectamente recordado. Esa es la sustancia que Blondage, el dúo formado por Kudeki y Amalija Blurry, aspira a diseccionar y celebrar en su EP debut, "Research + Revenge". Nacido de conversaciones nocturnas sobre el underground, este proyecto es mucho más que música para el club; es un informe de campo etnográfico y una confesión despreocupada dirigida al corazón caótico de la cultura rave.

La génesis de Blondage es tan significativa como su sonido. Dos amigas de larga data, encontrándose una y otra vez en los mismos rincones oscuros de Berlín, Nueva York y más allá, comparando notas sobre lo que hace que esos espacios sean a la vez absurdos e irresistibles. Este bagaje compartido de observación participante impregna cada uno de los tracks. No se limitan a replicar beats; documentan una sensación. La irreverencia que nace de amar algo lo suficiente como para verlo con claridad: el glamour y la mugre, la euforia colectiva y la soledad dentro de la multitud, la promesa y el desencanto.

"Research + Revenge" suena, por tanto, a memoria sensorial codificada en ritmo. Se puede esperar una paleta sonora que refleje esa "bella confusión": percusiones que van desde el techno contundente hasta el breakbeat desestructurado, bajos que se arrastran por el suelo del club, muestras robadas de conversaciones inaudibles y sintetizadores que brillan como sudor bajo luces estroboscópicas. La atmósfera es a la vez hazy (nebulosa) y nítidamente detallada, como la visión de alguien que está perfectamente presente y a la vez analizando la escena desde un rincón.

El título del EP es una pista de su dualidad. "Research" (Investigación) habla de esa mirada antropológica, de coleccionar fragmentos de la noche. "Revenge" (Venganza) sugiere una reapropiación, tal vez un acto de tomar el poder narrativo de esas experiencias y transformarlas en arte, en lugar de ser meros sujetos pasivos del hechizo nocturno. Juntas, ambas palabras definen la postura de Blondage: no son turistas, sino nativas que deciden contar su propia historia.

Este EP es la promesa de un viaje iniciático. Es música para quienes reconocen la "extraña alquimia" de una noche perfecta y saben que, aunque no se pueda capturar, siempre se puede quedarse un poco más en su resplandor. Blondage no ofrece respuestas, sino el alfabeto emocional y sonoro para nombrar la confusión. Un debut inteligente, visceral y profundamente conectado al pulso verdadero de la noche.


2026-02-07

Editorial Objectum presenta su nueva gaceta, un proyecto que fortalece la identidad literaria de Tepeji del Río

Acompáñanos en una conversación especial donde el conductor Humanosky dialoga con Bersaín Lejarza sobre su más reciente publicación: El museo de los recortes.

Se trata de una gaceta temática que, en su primer número, nos invita a adentrarnos en el bosque a través de la poesía y el cuento, con el propósito de fomentar la lectura creativa y proyectar la riqueza cultural de Tepeji del Río, Hidalgo. Próximas ediciones explorarán los sueños y el mar, fortaleciendo así la identidad literaria local.

El museo de los recortes ya está disponible en librerías, puestos de periódico y cafeterías de prestigio en Tepeji del Río de Ocampo.

Si valoras la difusión de la poesía y el cuento breve, dale like, suscríbete y comparte este episodio.

¡Te esperamos en la entrevista!

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"Slow Burn": Postlooperish y Hex Formes conjuran un hechizo gótico a dos voces

 


El amor, la devoción y el control no siempre son explosiones. A veces, son procesos geológicos, incendios que se propagan bajo la corteza. "Slow Burn", el EP colaborativo entre Postlooperish y Hex Formes, es la crónica sonora de ese fuego lento, "un hechizo compartido visto desde dos lados". Este no es un simple split o una remezcla; es un diálogo íntimo y espejeado entre dos sensibilidades góticas que se reflejan y se desafían, creando un objeto artístico hipnótico donde el misterio y el poder femenino se niegan rotundamente a ofrecer explicaciones.

Desde el lado de Postlooperish, el hechizo se presenta en su forma más pura y evocadora. Canalizando "el pulso embrujado del post-punk de los 80", la canción titular "Slow Burn" es un paisaje onírico de anhelo y memoria. Guitarras que giran como espirales de humo, sintetizadores vintage que dibujan atmósferas de película de terror romántica y una voz que es una "confesión fantasma" se unen para crear ese diario íntimo y cinematográfico que define su proyecto. La letra —"Tus ojos con visión de rayos X ven directamente mis negras entrañas"— establece el pacto: una intimidad total, una exposición cruda bajo una luz sobrenatural.

Luego, el hechizo gira en el espejo de Hex Formes. La contraafirmación de su estética —"Tú eras fría... yo soy aún más fría. Tú eras oscura... yo soy aún más oscura"— se materializa en las dos versiones que aportan. "Slow Burn (Afterburner Hex Mix)" no es una simple remezcla; es una reinterpretación, una posesión. Probablemente endurezca el ritmo, profundice los bajos y envuelva la melodía original en capas de frialdad sintética y distorsión controlada, como si el fuego lento se hubiera convertido en brasas de carbón industrial. "hexBurn", por su parte, suena a la contribución original de Hex Formes al diálogo: un tema que parte de sus propios fundamentos de post-punk gótico y synth para explorar el mismo tema desde una perspectiva aún más austera y determinada.

Juntos, los tres tracks forman un ciclo perfecto de seducción y resistencia, de entrega y dominio. Es música para quienes se sienten atraídos por la belleza que no se explica, por el poder que reside en la sugerencia y la sombra. La producción, intencionadamente atmosférica y texturizada, invita a una escucha inmersiva, a perderse en el laberinto de ecos y reverberaciones donde las fronteras entre los dos artistas se difuminan deliberadamente.

"Slow Burn" es, en esencia, un objeto ritual. Un EP que no se consume, sino que se habita. Postlooperish y Hex Formes no han creado solo canciones; han tejido un espacio oscuro y compartido donde la devoción se desenvuelve lentamente, donde el control es una danza de sombras, y donde el único calor permitido es el de unas brasas que nunca llegan a apagarse del todo.



2026-02-06

Entre la introspección y el club: la evolución sonora de Delivered Soul


 Con Love Bond, Delivered Soul da un paso claro hacia una identidad más definida y emocionalmente ambiciosa. Si en trabajos anteriores la energía era el motor principal, aquí esa fuerza se organiza, respira y adquiere intención narrativa. No es solo un disco para moverse: es un recorrido sensorial donde el pulso del club y la introspección conviven sin estorbarse.

Desde el inicio se percibe una producción pensada para envolver. Los ritmos son firmes, de pegada segura, pero nunca bruscos; funcionan como una corriente constante que sostiene todo el viaje. Sobre esa base, los sintetizadores no buscan deslumbrar con estridencia, sino crear profundidad: capas que se abren lentamente, líneas melódicas que se insinúan antes de tomar forma, atmósferas que sugieren más de lo que muestran. Hay una clara intención de inmersión, como si cada pista ampliara el espacio en lugar de saturarlo.

El trabajo de sonido es clave en esa sensación de amplitud. La mezcla y el mastering aportan nitidez sin sacrificar impacto: los graves tienen peso real, físico, mientras que los detalles más sutiles —texturas, ecos, colchones sintéticos— conservan aire y definición. Esa claridad permite que el álbum funcione tanto en auriculares como en sistemas de club, manteniendo siempre su carácter envolvente.

Pero el rasgo más interesante de Love Bond es su manejo de la emoción. Delivered Soul evita el dramatismo obvio y apuesta por transiciones graduales. Muchas piezas parten de una atmósfera contenida, casi contemplativa, y evolucionan hacia momentos de liberación rítmica que se sienten ganados, no impuestos. Esa progresión convierte la experiencia en algo más cercano a un viaje interno que a una simple sucesión de drops. La melancolía no desaparece cuando entra el beat; se transforma y se integra en el movimiento.

El álbum transmite una sensación de madurez creativa. Hay una coherencia clara entre las partes, una lógica interna que hace que todo fluya como un solo cuerpo sonoro. Delivered Soul no parece perseguir tendencias, sino consolidar un lenguaje propio donde lo emocional no está reñido con lo bailable. La pista de baile, en este contexto, no es evasión sino amplificador de sensaciones.

En conjunto, Love Bond funciona como su título sugiere: genera una conexión sostenida con quien escucha. No depende de un único momento explosivo, sino de una acumulación de climas, pulsos y texturas que terminan creando apego. Es electrónica pensada para sentir con el cuerpo, sí, pero también para dejar que la mente se quede un rato más dentro del sonido.



2026-02-05

De la psicología al ruido: el álbum que convierte el desencanto humano en power electronics


En las afueras más extremas del paisaje sonoro, donde la música deja de ser entretenimiento para convertirse en un acto de arqueología psíquica, se erige el debut de Vologne. "Lost Illusions Turned Into Black Rage" no es un álbum que se escuche; es un artefacto que se experimenta, un informe forense sobre la descomposición de la esperanza y la cristalización de la furia. Dedicado a "las personas inquietas e incomprendidas que disfrutan de otro tipo de belleza", este trabajo funciona como un espejo oscuro que refleja las historias de pérdida, existencia y opresión que su creador promete, transformando el desencanto en un rugido primario y catártico.

Vologne se presenta como un cronista de la psicología humana, un tributario de las mentes "inusuales, disfuncionales y extrañas". Este álbum es la materialización de esa misión. Su paleta sonora (una mezcla de death industrial, drone, noise industrial y power electronics) es el vehículo perfecto para tal exploración. No hay melodías reconfortantes ni estructuras que alivien la tensión; en su lugar, hay campos de estática que imitan el zumbido de la ansiedad, drones que se hunden como pesadillas, explosiones de power electronics que simulan cortocircuitos neuronales y texturas industriales que evocan fábricas de almas en quiebra. Es una belleza áspera, mineral, una que se encuentra en la geometría de una fractura y no en la curva de una flor.

El título, "Lost Illusions Turned Into Black Rage" (Ilusiones Perdidas Convertidas en Furia Negra), es más que un nombre; es la trayectoria emocional del álbum. Se puede sentir un viaje desde las texturas más ambientales y desoladas —los ecos de lo que fue— hacia picos de agresión sonora absoluta, donde la distorsión y la frecuencia se convierten en un grito sordo e indomable. Este no es el ruido del nihilismo vacío, sino el de una rabia consciente, enfocada, nacida de la lucidez de ver el mundo sin velos.

El arte de Vologne reside en su capacidad para orquestar el caos. A pesar de su naturaleza experimental y confrontacional, el álbum posee una narrativa interna, una progresión que guía al oyente a través de sus paisajes infernales. Es una reflexión sobre "lo mejor y lo peor de la humanidad", forzando al que escucha a confrontar los abismos que su propia mente es capaz de generar y habitar. Es, en esencia, música para una soledad poblada de fantasmas.

"Lost Illusions Turned Into Black Rage" es un debut formidable y sin concesiones. No busca adeptos, sino cómplices. Es un trabajo para aquellos que entienden que la catarsis puede no ser placentera, pero es necesaria; que la belleza puede residir en la verdad más brutal. Vologne no ha creado un disco, ha excavado un cráter sonoro y nos invita a mirar al fondo. Lo que veremos reflejado allí dependerá de las ilusiones que hayamos perdido nosotros mismos.


2026-02-04

Raíces en la sombra: el EP donde un nuevo nombre se inscribe con fuerza en el linaje del darkwave moderno


 

Desde el suelo soleado de Long Beach, California, un lugar más asociado al surf y al punk rock clásico, emerge un sonido que se alimenta de la penumbra. Shadow Roots, un nuevo proyecto que parece brotar directamente del sustrato underground de la costa oeste, presenta su primer EP, "Phantoms". Con solo tres cortes, este trabajo no busca abrumar por cantidad, sino por intensidad atmosférica y una fidelidad inquebrantable al espíritu oscuro del darkwave y el post-punk. Es una declaración concisa, un primer suspiro fantasmal que establece sus coordenadas en el mapa de la música gótica contemporánea.

l EP se abre con "False Hope", un título que establece de inmediato el tono emocional. La canción probablemente construya su atmósfera sobre una línea de bajo grave y resonante, típica del post-punk más clásico, mientras guitarras reverberantes tejen melodías difusas y melancólicas. La voz, seguramente profunda y estilizada, actuaría como un guía a través de este paisaje de desilusión, estableciendo la promesa de un sonido crudo y cargado de sentimiento.

La pieza que da nombre al EP, "Phantoms", se erige como el núcleo conceptual del proyecto. Aquí es donde la etiqueta "goth" cobra mayor sentido. Se puede esperar una instrumentación que acentúe lo espectral: sintetizadores que evocan niebla, ritmos de caja de ritmos con eco y una producción que busca más la inmersión que el pulido brillante. Es la pista para perderse en la pista de baile de un club subterráneo, donde los fantasmas del pasado y el presente se mezclan con el humo y las luces estroboscópicas.

La elección del tercer track es reveladora: "Sylvia", un cover de Double Echo. Esta decisión no es casual. Double Echo es un proyecto reverenciado dentro del revival darkwave, conocido por su sonido onírico y nostálgico. Al versionarlo, Shadow Roots no solo rinde homenaje, sino que se sitúa directamente en un linaje sonoro específico. Es una manera de decir: "Esto es lo que amamos, esto es de donde venimos". La interpretación seguramente mantendrá la esencia melancólica y envolvente del original, pero filtrándola a través de la sensibilidad propia de la banda, quizás con un toque más terrenal o introspectivo.

En conjunto, "Phantoms" suena a una promesa más que a un punto final. Es el sonido de una banda encontrando su voz en las tradiciones oscuras, demostrando un entendimiento genuino de los códigos del género. No busca reinventar la rueda, sino afirmar su existencia con autenticidad y atmósfera. Para los amantes del darkwave y el post-punk que buscan nuevos guardianes de la llama, Shadow Roots se presenta con este EP como un fantasma con raíces profundas, listo para crecer en la oscuridad.


2026-02-03

Arqueología emocional: las demos de 2010-2016 que revelan el ADN desnudo de Soft Kill

 


En el panteón del darkwave y el post-punk contemporáneo, "Choke" de Soft Kill ocupa un lugar sagrado. Considerado ampliamente como la cumbre emocional del género en la era moderna, su legado se ha forjado a base de un sonido difuso y conmovedor, una vulnerabilidad desgarradora y un trabajo de guitarra que es un puente directo al corazón de los años 80. Pero todo monumento tiene sus cimientos, y en enero de 2026, Soft Kill decidió iluminar las catacumbas de su creación con el lanzamiento de "The Choke Demos". Esta colección no es un álbum nuevo, sino un viaje arqueológico al origen del dolor, una oportunidad única para escuchar la desolación antes de que se vistiera de producción pulida.

Estas demos, grabadas entre 2010 y 2016, son el mapa genético de una "magnífica pesadilla". Aquí, la cruda emotividad que define a Soft Kill está en su estado más puro y expuesto. El ambiente opresivo y catártico, los temas de adicción y desesperación personal, ya están plenamente formados, pero se presentan en un estado casi febril. La sensación "lo-fi" o "seca" de algunos temas no es un defecto, sino la textura misma de la verdad. Se escucha el crujido de la cinta, el espacio vacío de la habitación donde se grabó, la urgencia de capturar un fantasma antes de que se escape. Es como leer las páginas de un diario íntimo en lugar de la novela publicada.

Títulos como "Whirl (Vocal Demo 2015)", "Lost (Demo 2010)" o "Choke (Demo 2016)" funcionan como coordenadas temporales en el viaje hacia el abismo. Escuchar estas versiones es presenciar el proceso alquímico de transformación del dolor personal en arte universal. Las influencias de bandas como The Cure en su fase más sombría, Asylum Party o The Chameleons son aún más palpables, pero se filtran a través de una lente personal y urgente que es, inconfundiblemente, Soft Kill. El trabajo de guitarra melódico y difuso ya dibuja esos paisajes melancólicos, pero aquí suenan más cercanos, más como un susurro en la oreja que como un eco en una catedral.

"The Choke Demos" es, por tanto, mucho más que un lanzamiento para coleccionistas. Es una lección sobre la autenticidad en la música oscura. Demuestra que la potencia emocional de "Choke" no nació en el estudio de mastering, sino en la lucha íntima y cruda documentada en estas grabaciones. Para los fanáticos, es una revelación y un privilegio. Para los nuevos oyentes, es la puerta trasera a una obra maestra, el recordatorio de que incluso los himnos más perfectos de desesperación comenzaron como un gemido en una habitación a oscuras. Un tesoro de tristeza y belleza en su forma más orgánica y conmovedora.


2026-02-01

Bailar sin escapar: la propuesta atmosférica de Goth Housing

 


Desde Viena, pero lejos de cualquier postal imperial, Sundl plantea en Goth Housing un territorio híbrido que no busca escandalizar con la etiqueta, sino hacerla funcionar. Su quinto álbum se mueve en una intersección poco transitada: la estructura repetitiva y corporal de la música de club con una sensibilidad emocional heredera del imaginario gótico. No es un choque de estilos, es una calibración fina entre pulso físico y densidad afectiva.

Aquí el ritmo importa, y mucho. Las bases son insistentes, diseñadas para sostener el movimiento continuo, con patrones que beben de la house más minimal y de la electrónica nocturna de pista larga. Pero sobre ese andamiaje rítmico, Sundl evita los picos eufóricos previsibles: en lugar de explosiones, hay capas. Sintetizadores que no brillan, sino que empañan; melodías que se deslizan como pensamientos recurrentes; texturas que dan la sensación de espacio cerrado, de reverberaciones que no buscan amplitud sino cercanía casi incómoda.

La gran virtud de Goth Housing es su control del clima. No trabaja la oscuridad como dramatismo exagerado, sino como temperatura constante. Todo el álbum parece situado en una franja horaria muy concreta: ese tramo de la noche en el que ya se ha bailado suficiente como para que el cuerpo funcione solo y la mente empiece a abrir otras puertas. La música sostiene ese estado liminal donde el club deja de ser sólo social y se vuelve introspectivo.

Sundl demuestra además una comprensión muy clara del espacio sonoro. La producción es contenida, precisa, con pocos elementos pero bien colocados. Los graves empujan sin saturar, las percusiones mantienen tensión sin volverse agresivas, y las líneas melódicas aparecen y se retiran como presencias más que como protagonistas. Esta economía refuerza la identidad del disco: no necesita exceso para generar inmersión.

Goth Housing construye un entorno. Es un álbum que funciona mejor completo que por fragmentos, porque su fuerza está en la continuidad emocional. Sundl no convierte la pista en un lugar de escape, sino en un espacio donde convivir con cierta melancolía sin dejar de moverse. Esa coexistencia (bailar mientras algo pesa por dentro) es el núcleo de su propuesta.

Con este trabajo, Sundl no redefine la electrónica de club, pero sí amplía su registro emocional. Goth Housing suena a arquitectura nocturna habitada, a música que no te empuja hacia afuera, sino que te acompaña hacia adentro, sin que dejes de seguir el pulso.


GHOST COP lleva su oscuridad a la pista con un álbum de remixes con identidad propia


 Los discos de remixes suelen ser apéndices; TROUBLE REMIXED se comporta más como una mutación. Lo que GHOST COP ha hecho con el material de TROUBLE (2024) no es pulirlo para la pista, sino someterlo a una relectura emocional y estética que altera su ADN. Este lanzamiento de 2025 funciona como un espejo roto: las canciones que ya conocíamos reaparecen deformadas, más nocturnas, más febriles y, paradójicamente, más cercanas al pulso humano.

El dúo vuelve a moverse en esa franja donde el post-punk sintético se cruza con la teatralidad dark wave, pero aquí el énfasis está en el cuerpo. Los remixes refuerzan la arquitectura rítmica: bombos tensos, líneas de bajo que empujan desde abajo como si intentaran perforar el suelo del club, secuencias que laten con urgencia urbana. Hay una fisicidad constante, una invitación directa al movimiento, aunque la atmósfera emocional siga cargada de melancolía y fatalismo.

Lo fascinante es cómo conviven el dramatismo romántico con una estética casi de cine de culto. Las melodías flotan como recuerdos distorsionados, los vocoders y susurros parecen mensajes interceptados en sueños eléctricos, y ciertos pasajes sugieren escenas de thrillers inexistentes, proyectados en la mente del oyente. No es solo música para bailar: es música que te hace sentir dentro de una película que nadie más está viendo.

La identidad de GHOST COP se fortalece precisamente en esa contradicción. Hay glamour oscuro, ecos del new romantic más sombrío, pero también una crudeza heredada del punk y una frialdad sintética que impide cualquier lectura nostálgica complaciente. Cada remix empuja las canciones hacia un territorio más club, sí, pero también más introspectivo, como si el baile fuera una forma de procesar la culpa, el deseo o la pérdida.

En conjunto, TROUBLE REMIXED logra algo que pocos álbumes de remezclas consiguen: tener personalidad propia. No vive a la sombra del disco original, sino que lo expande, lo retuerce y lo proyecta hacia una dimensión más cinematográfica y visceral. Es un trabajo para la noche profunda, cuando la pista se convierte en refugio y los fantasmas personales se mezclan con el humo y la luz estroboscópica. GHOST COP entiende que la oscuridad no es un escondite: es un punto de encuentro.


2026-01-28

Del archivo analógico a tus auriculares: Scratch Massive publica el epílogo esencial de "Nox Anima"

 


No todas las canciones encuentran su forma definitiva en el momento de su nacimiento. Algunas necesitan dormir en los archivos, madurar en la oscuridad y despertar años después con una nueva piel. Así llega "Nox Anima Deluxe Bonus Tracks", un lanzamiento especial del dúo francés Scratch Massive que actúa como la resonancia prolongada y el epílogo secreto de un ciclo.

Scratch Massive (la alquimia entre Sebastien Chenut y Maud Gefray) lleva tiempo definiendo un sonido que es difícil de encapsular pero fácil de sentir: ecléctico, sensual, atmosférico y profundamente cinematográfico. Las "pistas bonus" de este deluxe no son sobras, sino joyas pulidas que por razones de narrativa o fluidez no encontraron cabida en el álbum original, pero que poseen el mismo espíritu.

El título "Nox Anima" (Alma Nocturna) es clave. Scratch Massive siempre ha sido un proyecto de la noche, pero no de la noche festiva y efímera, sino de la noche íntima, contemplativa y cargada de emoción. Estas pistas adicionales probablemente ahonden en ese estado de ánimo: ritmos que laten como un corazón en la penumbra, bajos profundos que se arrastran por el suelo, melodías de sintetizador que brillan como faroles en la niebla y ese toque vocal etéreo (propio o en colaboración) que ha caracterizado trabajos con Jimmy Somerville o Chloe. Es música para conducir por una ciudad vacía, para el después de la fiesta o para el momento previo al amanecer, donde los pensamientos son más claros y los sentidos, más agudos.

Estos bonus tracks bien podrían ser el espacio donde esa diversión creativa fluyó sin las restricciones del formato álbum, dando lugar a jams, sketches atmosféricos o versiones alternativas que merecen ser escuchadas.

"Nox Anima Deluxe Bonus Tracks" es, por tanto, un regalo para los fieles y una puerta de entrada para los nuevos. No es un nuevo capítulo, sino la profundización de uno anterior, la oportunidad de pasar más tiempo en el universo particular que Scratch Massive ha construido a lo largo de veinte años. Un recordatorio de que, a veces, las gemas más valiosas no están en el centro del disco, sino esperando en los márgenes de la noche, listas para ser descubiertas.


2026-01-27

"Winter Solstice" es un solsticio sonoro, donde la desolación se transforma en belleza hipnótica.


 

En la noche más larga del año, cuando la luz parece una promesa lejana, es donde mejor se aprecia el brillo de una estrella fría. "Winter Solstice", la nueva colaboración entre el noruego Antipole (Karl Morten Dahl) y el productor Paris Alexander, no es simplemente un álbum; es un evento astronómico sonoro. Un punto de inflexión en la órbita creativa de dos artistas cuya química ya era legendaria, y que ahora cristaliza en una obra total donde la oscuridad no es un fin, sino un estado de contemplación profunda y belleza gélida.


La alquimia es perfecta y predecible solo para quienes conocen su trabajo previo. Dahl aporta su sonido guitarresco, hipnótico y melancólico, ese sello inconfundible de Antipole que bebe del post-punk y el darkwave, creando paisajes sonoros que son a la vez vastos e íntimos. Paris Alexander, por su parte, ejerce de arquitecto de atmósferas y letrista, tejiendo con palabras minimalistas y repetitivas una red de emociones crudas —la desolación, la urgencia del tiempo, la soledad— que se entrelazan con las líneas de guitarra como niebla con ramas desnudas. La fusión no es una suma, sino una simbiosis donde es imposible discernir dónde termina uno y comienza el otro.


Las letras, escritas por Alexander, son poemas concisos y circulares que funcionan como mantras de la desolación moderna. En "Sad Lover (Desolated)", la repetición obsesiva de "desolate" se convierte en un latido, en un estado del ser. En "Late September", la imaginería apocalíptica ("As the Earth crumbles... burns... scatters") se contrasta con la simple búsqueda humana de un camino compartido, creando una tensión épica y personal a la vez. "Alone Again" encapsula la tormenta mental de la soledad con una sinceridad desgarradora. Alexander no narra; evoca estados, y Dahl los traduce a frecuencia y reverberación.


Musicalmente, el álbum es un ejercicio de elegancia sombría y producción impecable. Las guitarras, limpias y cortantes, dibujan melodías que se quedan grabadas en la memoria, mientras los bajos profundos y las programaciones sutiles —un territorio donde Alexander es maestro— construyen el suelo sobre el que camina esta melancolía. Hay ecos de sus remixes para Clan of Xymox o She Past Away en el dominio del groove oscuro, pero elevado aquí a una dimensión más íntima y autoral. Es darkwave para pensar, post-punk para sentir.


"Winter Solstice" es, en definitiva, la culminación natural de una de las colaboraciones más fructíferas de la escena oscura contemporánea. No busca reinventar el género, sino profundizar en su esencia con una claridad y una convicción conmovedoras. Es un álbum para escuchar cuando el mundo exterior se congela, porque en su interior arde, con una llama baja y constante, el fuego de una creación artística perfectamente sincronizada. El solsticio ha llegado, y con él, la promesa de que incluso en la noche más larga, la música puede ser nuestra brújula.


2026-01-26

"Silent Chaos" es la obra maestra del proyecto, donde la angustia se viste de melodías pegadizas y atmósferas densas.

 


Desde el corazón subterráneo de Los Ángeles, donde el neón de Sunset Boulevard se funde con las sombras de callejones olvidados, emerge un murmullo electrificado que se solidifica en forma de catarsis. Carved Souls, el proyecto oscuro que agrupa a talentos de Suede y Legion, rompe un largo silencio con su nuevo álbum, "Silent Chaos". El título, una aparente contradicción, resulta ser la fórmula perfecta para definir su esencia: una turbulencia interior meticulosamente orquestada, un huracán contenido dentro del frasco de un sintetizador. Este trabajo no solo confirma su estatus como referente del darkwave atmosférico angelino, sino que lo eleva a nuevas cotas de profundidad melódica y tensión emocional.

Carved Souls ha construido su reputación en una premisa poderosa: la fusión de lo sombrío y lo accesible. En "Silent Chaos", esta dualidad alcanza su expresión más madura y lúcida. Las bases sónicas son, efectivamente, oscuras y sintéticas: secuencias de bajo que palpitan como sistemas de alarma, pads que extienden mantos de niebla digital y percusiones programadas con la frialdad de un metrónomo en una sala vacía. Sin embargo, sobre este paisaje invernal crecen melodías de una belleza inesperada y pegadiza. Estas no son concesiones al pop, sino anzuelos emocionales que hacen que la inmersión en la oscuridad sea no sólo tolerable, sino deseable y profundamente conmovedora.

El primer adelanto, "Troubled Views", actúa como una carta de presentación perfecta. Captura la esencia del álbum: una voz que suena como un susurro desde el borde del abismo, cargada de una angustia lírica que es a la vez personal y universal, navegando sobre un mar de arpegios gélidos y un ritmo que invita más a una danza ritual que a una celebración. Es la banda sonora de una crisis existencial con groove, el tipo de canción que resuena en el club nocturno tanto como en la soledad del apartamento al amanecer.

La producción del álbum es impecable, un equilibrio estudiado entre lo orgánico y lo artificial. Se percibe el toque de músicos experimentados que conocen el valor del espacio y la textura. Cada sonido tiene su lugar, creando una atmósfera densa pero nunca abarrotada, permitiendo que la melodía y el estado de ánimo fluyan con una claridad desgarradora. Es la materialización sónica del "caos silencioso": una tormenta perfectamente contenida, donde cada relámpago de sintetizador y cada trueno de bajo cumple una función en la narrativa emocional.

"Silent Chaos" es, en definitiva, un triunfo del darkwave con alma. Carved Souls demuestra que la oscuridad no tiene por qué ser inaccesible, y que la melodía no necesita renunciar a su profundidad. Es un álbum para perderse y encontrarse, para bailar con los propios fantasmas y descubrir que, a veces, el orden más perfecto surge del corazón mismo del caos. Los Ángeles tiene un nuevo himno para sus noches inquietas, y su nombre es "Silent Chaos".


2026-01-24

Rotoskop regresa a sus raíces oscuras e inmersivas con un álbum conceptual


En un ecosistema musical saturado de voces y narrativas, el silencio es el bien más preciado y el más arriesgado. Rotoskop, el proyecto que nació de una técnica cinematográfica y aprendió a hablar a través de colaboraciones, emprende con "Silence = Gold" su travesía más radical y auténtica: un regreso al origen, pero desde la cumbre de la maestría. Este no es un álbum más en su discografía; es un manifiesto acústico, la reivindicación del vacío como materia prima y la consagración de la atmósfera como lenguaje total.

La historia de Rotoskop ha sido una búsqueda constante de la voz propia, más allá de la literalidad. Tras un debut que encontró su alma en vocalistas invitados y un segundo trabajo que fue un homenaje a camaradas de sello, el proyecto descubrió su propio canto en 2021. Sin embargo, la fascinación por lo oscuro, inmersivo y no verbal —esa esencia que "captura emociones sin necesidad de palabras"— nunca desapareció. Se refinó, se liberó en el EP instrumental Silent≠Silenced (2022) y ahora resurge, plena y conscientemente, como la piedra angular de un nuevo ciclo.

"Silence = Gold" es la culminación de esta filosofía. Tras una serie de álbumes de canciones finamente elaboradas, Rotoskop da un paso al costado de la convención para enfocarse en el estado de ánimo, la profundidad y el silencio como declaración. El título no es una metáfora pasiva; es una ecuación química. El silencio aquí no es ausencia, sino un elemento activo, un mineral bruto que el artista funde y alía con sonidos para crear una aleación de valor incalculable: atmósferas densas, paisajes emocionales y ecos que habitan la mente del oyente mucho después de que la música haya terminado.

Musicalmente, el álbum se mueve en un terreno liminal entre el dark ambient, la electrónica atmosférica y el post-industrial etéreo. No hay estrofas ni coros, sino movimientos, texturas y tensiones. El sonido es a la vez vasto e íntimo, como una catedral vacía iluminada por un solo haz de luz. Las melodías, cuando asoman, lo hacen como susurros o como recuerdos de melodías, integradas en un tejido sónico donde el ruido blanco, los bajos subacuáticos y las frecuencias subliminales son tan importantes como cualquier nota convencional.

Este trabajo confirma que Rotoskop es, ante todo, un arquitecto de espacios emocionales. "Silence = Gold" no se escucha; se habita. Es la banda sonora para la introspección, la contemplación nocturna o el viaje interior. Es la prueba de que, en manos de un alquimista sonoro, el vacío puede convertirse en el lienzo más expresivo y el silencio, en el oro más puro y resonante. 

"Angel Maschine": Alex Braun culmina su renacimiento con el álbum synth-pop más completo de su carrera.


El viaje ha sido largo y metódico. Tras tres adelantos que actuaron como cartas de navegación —"Zeitfresser", "The Journey" y "Wrong Direction"—, Alex Braun, la voz y mente tras el extinto proyecto !distain, está listo para aterrizar su visión más completa y ambiciosa. "Angel Maschine", su tercer álbum en solitario, no es solo una nueva colección de canciones; es la culminación de un renacimiento artístico, una obra que celebra y expande su dominio sobre el synth-pop alemán contemporáneo. Producido una vez más por Gerrit Thomas, este trabajo de doce pistas se erige como un clásico moderno, un álbum de "pantalla panorámica" que equilibra con maestría el impulso bailable, la melodía contagiosa y la profundidad emocional.

Si su predecesor podía sentirse más contenido, "Angel Maschine" despliega todas las armas del arsenal de Braun. Lo más significativo es el regreso triunfal de las baladas, una fuerza distintiva del carismático vocalista que había sido deliberadamente omitida. Este reencuentro con la introspección lírica permite que su voz, siempre poderosa y expresiva, explore nuevos matices de vulnerabilidad y grandeza, añadiendo una dimensión humana crucial al paisaje sintético. Es el contrapeso perfecto para los himnos de pista de baile que también pueblan el disco, creando una dinámica emocional rica y cinematográfica.

La diversidad es otro pilar del álbum. Braun navega con soltura entre el alemán y el inglés, y se atreve incluso con "Waltz of Life", un tema de baile inusual en los círculos de la escena que demuestra su voluntad de jugar con las formas establecidas. La colaboración con Patrick Knoch (Elektrostaub) en "The Journey" es otro punto culminante, una fusión de talentos que enriquece el tapiz sonoro. Cada canción es un mundo: algunas avanzan con el motor pulsante del future-pop, otras se elevan con arreglos atmosféricos y coros épicos, pero todas comparten un sonido inmensamente pulido, profundo y actual que honra las raíces clásicas del género sin sonar retro.

Este sentido de lo "cinematográfico" no es un adjetivo vacío. "Angel Maschine" suena a banda sonora de una película de ciencia ficción humanista, a viajes interestelares y reflexiones íntimas bajo lluvia artificial. La producción de Thomas es clave aquí, dotando a cada secuencia, cada bajo y cada percusión de una claridad y un peso que llenan cualquier espacio, físico o mental.

Con la gira programada para principios de 2026 junto a Alienare (con el apoyo de Jan Bertram), "Angel Maschine" demostrará su potencia en directo. Pero en su formato de estudio, el álbum ya se confirma como una obra redonda y esencial. Alex Braun no ha creado solo un disco de synth-pop; ha construido una máquina perfecta, un artefacto sonoro que produce, con igual eficacia, euforia dance, melancolía conmovedora y la inquebrantable sensación de estar ante un clásico desde su primer día.


2026-01-23

Scanner demuestra que el EBM sigue siendo un arma sólida

 


Der Meister, el nuevo álbum de Scanner, aparece como el resultado de años de tensión contenida que finalmente se libera en forma de EBM férreo, marcial y autoritario. No hay aquí intención de suavizar el golpe ni de dialogar con la nostalgia; lo que se impone es una reafirmación del poder del género cuando es ejecutado por manos expertas.

El título del álbum funciona como clave conceptual. Der Meister no alude sólo al dominio técnico, sino al rol del artesano que conoce el peso exacto del martillo y el momento preciso del impacto. Scanner se mueve con esa seguridad: ritmos rígidos, estructuras disciplinadas y una producción que privilegia la contundencia sobre el adorno. Cada secuencia rítmica avanza como maquinaria pesada, diseñada para imponer orden en la pista de baile.

Musicalmente, el álbum se inscribe en la tradición más ortodoxa del EBM europeo, pero sin sonar anclado en el pasado. Las programaciones son secas y precisas, los bajos ejercen una presión constante y los sintetizadores funcionan más como elementos de tensión que como vehículos melódicos convencionales. La voz —grave, dominante, casi ritual— actúa como eje de mando, alternando idiomas y registros con una autoridad que refuerza el carácter disciplinario del conjunto.

Lejos de apostar por la saturación, Der Meister encuentra su fuerza en la economía del gesto. Cada golpe parece medido, cada silencio tiene peso. Esa contención convierte al álbum en un arsenal de piezas diseñadas para el directo: canciones que no buscan seducir, sino someter al cuerpo a un pulso mecánico, repetitivo y casi hipnótico. Es música para el club oscuro, pero también para el espacio abierto del festival industrial, donde el ritmo se vuelve consigna colectiva.

En el fondo, Der Meister es una declaración de continuidad. Scanner demuestra que el EBM no necesita reinventarse para seguir siendo relevante; necesita convicción, rigor y una visión clara de su función: confrontar, ordenar el caos a golpes de ritmo y recordar que la electrónica también puede ser física, autoritaria y brutalmente honesta. El maestro no explica su método: lo ejecuta. Y el acero, una vez más, responde.


2026-01-22

Goth contemporáneo y electrónica oscura en 333at


 Desde Miami, una ciudad más asociada al exceso de luz que a la penumbra, Veinamous emerge como una anomalía fascinante. 333at no sólo confirma su identidad como artista versátil, sino que establece un territorio sonoro propio: un espacio donde la herencia gótica, la electrónica oscura y el pulso del underground alternativo temprano se funden en una atmósfera densa y obsesiva. Este álbum no busca agradar; busca envolver, seducir y arrastrar al oyente hacia un estado nocturno prolongado.

333at se despliega como un recorrido emocional por distintas fases del insomnio, el deseo y la autodestrucción. Desde el inicio con “Awake”, el disco plantea una paradoja fundamental: estar despierto no como claridad, sino como condena. Las texturas ambientales y los beats sombríos construyen un entorno donde la vigilia es inquietante y la calma siempre parece falsa. “Essence” profundiza esta sensación con capas etéreas y una pulsación lenta que refuerza la identidad introspectiva del proyecto.

Las colaboraciones amplían el espectro emocional sin romper la coherencia estética. “Sleepless Nights”, junto a CANTKILLROACH, traduce el agotamiento mental en un paisaje sonoro opresivo, mientras que “Blood Rain” con Hxvsfly introduce una agresividad contenida, como un estallido que nunca termina de liberarse. En ambos casos, Veinamous demuestra un control preciso del contraste entre violencia y atmósfera.

El núcleo del álbum se sostiene sobre conceptos recurrentes: posesión, obsesión y fatalidad. “Possession” y “Meet Your Demise” funcionan como ejes narrativos donde la influencia del goth clásico se filtra en melodías lúgubres y estructuras minimalistas. “Nocturne”, con la participación de Misa Blade, aporta una sensualidad espectral, casi ritual, que se prolonga hasta “Love Bind II”, una pieza que suena más a conjuro emocional que a canción tradicional.

Hacia el final, “The Lost & Hateful” junto a Oddly Shrugs intensifica el tono nihilista del álbum, cerrando el círculo de una obra que nunca busca redención, sino comprensión del abismo. 333at se percibe menos como una colección de canciones y más como un diario nocturno fragmentado, donde cada pista es una entrada escrita bajo luces bajas y pensamientos persistentes.

Con este álbum, Veinamous reafirma su lugar dentro de una nueva generación de artistas que reinterpretan el legado gótico desde la sensibilidad contemporánea. 333at es oscuro, atmosférico y deliberadamente incómodo: una invitación a perderse en la noche y aceptar que, a veces, la belleza más honesta habita en la sombra.


2026-01-21

Crítica: Protomensch fusiona trance, synth-pop e IDM en una reflexión sobre el ser humano digital

 


La gran industria musical a menudo celebra llegadas triunfales. El prestigioso sello Mute, sin embargo, acoge a Felsmann + Tiley con lo que parece una llegada desde el futuro, o quizás desde un pasado primigenio reimaginado. Protomensch, el nuevo álbum del misterioso dúo alemán, no es solo un disco; es un artefacto cultural total, un paquete estético y filosófico cuyo primer gesto es el silencio roto y cuya culminación es un espejo. Lanzado el 13 de febrero de 2026 en un vinilo negro de edición limitada con un gatefold que esconde un autorretrato de lámina espejo, este trabajo obliga al oyente a confrontarse a sí mismo en medio de un paisaje sonoro donde el synth-pop, el trance y la IDM chocan para cuestionar la propia esencia humana.

El concepto de "protomensch" (proto-humano) es el núcleo de todo. Felsmann + Tiley no exploran el transhumanismo glorioso, sino una figura trágica: un ser de alta inteligencia pero miopía irremediable. Esta dicotomía entre conciencia y limitación, entre ser sintiente y máquina, impregna cada nota. Musicalmente, este conflicto se traduce en una síntesis audaz y magníficamente ejecutada. Los colores brillantes del synthwave y las melodías pop (potenciadas por colaboraciones con voces como las de Pet Deaths, The Kite String Tangle, Woodes y Laius) chocan contra las pulsiones hipnóticas del trance y las estructuras fracturadas de la IDM. Es una música que a la vez invita al baile e interrumpe el éxtasis con pausas de introspección digital, creando una sensación de belleza inquietante y nostalgia por un futuro que nunca fue.

La narrativa del álbum está sostenida por una mitología visual tan poderosa como la sonora. El chimpancé con cuello de tortuga de la portada, los videos futuristas y la estética depurada de sus redes sociales no son mera mercadotecnia; son extensiones del relato. Incluso sus avanzados shows en vivo, creados con decenas de artistas visuales, buscan sentar al espectador frente al espectáculo de su propia evolución (o involución). Esta coherencia absoluta entre sonido, imagen y concepto es lo que convierte Protomensch en una "obra de arte total" para la era digital.

Es irónico que, a pesar de su omnipresencia en línea —impulsada por su reinterpretación viral de "Solitude" de M83 y sus sincronizaciones en series de gran audiencia—, el dúo haya permanecido en la periferia, anónimo. Con Protomensch, ese anonimato calculado llega a su fin. Este álbum es su declaración de intenciones completa, el momento en que dejan de ser un fantasma algorítmico para convertirse en arquitectos de un mundo propio. No es un paso hacia el centro de la escena, sino la creación de una nueva escena alrededor de ellos.

Protomensch es, en definitiva, un logro deslumbrante. Es un disco que se puede disfrutar por sus himnos pop sintéticos, por sus paisajes trance o por sus texturas IDM, pero que revela su verdadera profundidad cuando se escucha como la banda sonora de una pregunta existencial: ¿Qué nos hace humanos en un mundo de nuestra propia creación maquínica? Felsmann + Tiley no ofrecen respuestas, sino un espejo sonoro de lámina. Al abrirlo, el reflejo que devuelve es, inquietantemente, el nuestro.


2026-01-20

Arqueología sonora: el álbum que resucita seis años de rarezas de Violet7rip

 


En la economía digital de la música, los archivos inéditos suelen ser tesoros olvidados o simples curiosidades para fanáticos. Pero cuando un artista como Violet7rip decide desenterrar veinte canciones de su propio pasado y presentarlas bajo el título "Revival", el gesto trasciende lo anecdótico para convertirse en un acto de arqueología emocional. Este álbum no es sólo un regreso; es la reapertura de un portal temporal que conecta dos épocas, uniendo la experiencia acumulada con la promesa de nuevos horizontes. Es el renacimiento de una visión oscura que nunca llegó a extinguirse del todo.

El período de gestación de estas pistas, comprendido entre 2015 y 2021, coincide con un momento crucial para los géneros que Violet7rip abraza: el trap y la witchhouse. Este último, un fantasma digital de la década anterior, y el primero, la fuerza dominante de la escena urbana. "Revival" actúa como un crisol donde estos dos mundos aparentemente dispuestos colisionan y se fusionan con sorprendente naturalidad. No se trata de una simple yuxtaposición, sino de una síntesis genuina: los 808 profundos y las cajas rítmicas trap se envuelven en la bruma espectral, los samples destrozados y los coros etéreos de la witchhouse. Es el sonido de una fiesta en una cripta, donde el bajo retumba en los huesos y las melodías flotan como apariciones.

Lo fascinante de este álbum es cómo las canciones, aunque creadas en el pasado, no suenan como reliquias. Al contrario, la mezcla y posiblemente un leve rediseño contemporáneo les otorgan una vitalidad inquietante. Se percibe la evolución del artista a lo largo de esos seis años: desde la experimentación más cruda y atmosférica hasta composiciones más estructuradas y punzantes. Este viaje interno queda grabado en el vinilo digital, ofreciendo un mapa de su crecimiento creativo. Cada track es una cápsula del tiempo, pero una que aún contiene un gas reactivo.

Para el oyente, "Revival" funciona como una inmersión doble. Por un lado, es la entrada definitiva al universo de Violet7rip para quienes llegaron tarde. Por otro, para quienes seguían su rastro, es la resolución de un misterio, la materialización de rumores y adelantos perdidos en foros oscuros de internet. El álbum cumple su promesa de abrir nuevos horizontes precisamente porque, al revisitar y dar luz a este material, redefine el punto de partida para lo que viene después. Es un acto de cierre necesario para un nuevo comienzo.

Con "Revival", Violet7rip no solo reactiva su proyecto; reivindica la potencia emocional de lo inédito. Demuestra que algunas canciones no nacen para ser instantáneamente consumidas, sino para esperar su momento, madurar en la oscuridad y resurgir con más fuerza. Es un álbum para perderse en sus texturas, para descubrir los ecos de un pasado reciente que ya parece legendario, y para anticipar, con excitación, hacia dónde se dirigirá ahora este renacido faro de la oscuridad electrónica.


2026-01-19

Private Frequency es el sistema operativo sonoro del individuo soberano, por Capital Control

 


Private Frequency es un protocolo auditivo para la construcción del individuo soberano. Bajo la máxima de que “la agresión se dobla hasta convertirse en estructura”, este proyecto musical erige una fortaleza de beats marciales, sintetizadores cortantes y narrativas sampleadas que celebran, sin ambages ni disculpas, el poder de la transacción, la arquitectura del capital y el culto a la autodeterminación férrea.

Capital Control opera desde una filosofía tan clara como polarizante: el capital es el único arquitecto verdadero de la libertad individual y el motor de la evolución humana. "Private Frequency" traduce este ideario en un lenguaje de EBM (Electronic Body Music) industrial, techno de precisión y electro agresivo, donde cada elemento está rigurosamente controlado. Los ritmos no laten; se implantan. Las líneas de bajo no groovean; sirven de cimientos. Los sintetizadores no melódicos; son herramientas de medición y corte. La voz, cuando aparece, es una proclama procesada o un sample de discursos libertarios y teóricos del mercado, transformando cada pista en un seminario de alta energía para la auto-optimización radical.

El título, "Private Frequency" se refiere a la longitud de onda personal, inalienable y encriptada, que el individuo debe sintonizar y defender en un espectro saturado de ruido colectivo. Este álbum es la banda sonora para sintonizar esa frecuencia. No hay lugar para la ambigüedad sentimental o la duda existencial aquí; solo hay la certeza del progreso a través del control, y la libertad a través de la propiedad —sea esta de bienes, ideas o del propio destino.

Musicalmente, el álbum es una obra de ingeniería sónica despiadadamente eficiente. Evoca la frialdad estética de sellos como à;GRUMH..., la precisión rítmica del EBM clásico y la atmósfera distópica de soundtracks cyberpunk. Es música para pensar en algoritmos, para planificar estrategias en una oficina de cristal con vista a una ciudad nocturna, o para entrenar con una intensidad casi ritual. No invita a la rebelión contra el sistema, sino a dominar sus reglas fundamentales y convertirse en su operador más competente.

"Private Frequency" es, en última instancia, un artefacto cultural profundamente ideológico. No busca complacer; busca convertir. Desafía las narrativas musicales convencionales de resistencia para proponer una de dominio personal. Capital Control ha creado más que un álbum: ha codificado un sistema operativo sonoro para el individuo que ve en el mercado, la tecnología y el autocontrol las únicas vías hacia una soberanía verdadera. Un disco para unos pocos, destinado, por diseño, a ser propiedad privada de quienes capten su frecuencia.


2026-01-17

Italo-Disco oscuro y atmosférico: así suena Crépuscule

 


En los últimos latidos de 2025, cuando el año comenzaba a desvanecerse entre luces tenues y promesas futuras, Blue Rita activó un resplandor preciso y elegante: Crépuscule. Lejos de ser un simple regreso, el álbum funciona como un fenómeno atmosférico, una franja horaria suspendida entre el día y la noche donde la nostalgia no es recurso fácil, sino materia prima cuidadosamente destilada.

Tras una campaña de lanzamientos medida al milímetro —el EP Nocta junto a Stella Ombra y los sencillos “Void” y “Crash”—, el disco se presenta como un recorrido coherente por un crepúsculo perpetuo. Cada adelanto cumplió su función como señal luminosa, preparando al oyente para un viaje donde la melancolía se baila y el recuerdo se convierte en estética.

La identidad de Blue Rita se sostiene en una apuesta clara por la autenticidad. En Crépuscule no hay guiños irónicos ni reinterpretaciones edulcoradas del pasado: el Italo-Disco aparece en su forma más fiel y solemne. Los sintetizadores —verdaderos protagonistas— respiran carácter analógico, con pads que flotan como neblina eléctrica y secuencias que laten con la precisión mecánica de los años ochenta. Todo suena pulido, pero nunca frío; bailable, pero cargado de una tristeza elegante que se filtra entre las capas sonoras.

Los ritmos impulsan el cuerpo sin urgencia, invitando a una danza introspectiva. Es música para moverse sin perder la conciencia del entorno: como manejar de noche por una carretera húmeda, con la ciudad reflejándose en el parabrisas y el pensamiento vagando libre. En ese equilibrio entre movimiento y contemplación reside buena parte del encanto del álbum.

Cuando Crépuscule se escucha de principio a fin, los temas previamente conocidos adquieren un nuevo peso narrativo. Nocta aporta su velo etéreo y nocturno; “Void” explora la belleza de los espacios vacíos; y “Crash” actúa como el estallido sintético más directo. Unidos, forman un relato sonoro de nostalgia introspectiva y decadencia luminosa.

Lo que distingue a este trabajo es su oscuridad sutil, casi cinematográfica. Este no es el Italo-Disco soleado de postal mediterránea, sino su reverso urbano y reflexivo. Una versión nocturna que dialoga tanto con los puristas del género como con quienes han llegado a él desde el synthwave y la electrónica retro, buscando algo más que ritmo: buscando emoción.

Crépuscule confirma a Blue Rita como un proyecto de mirada firme y sensibilidad refinada. No intenta reinventar el género, sino demostrar que sigue vivo cuando se le aborda con respeto, coherencia y una visión clara. Un ocaso, sí, pero uno que brilla con la intensidad justa para quedarse en la memoria.


"FOREVER REMIXES" es una mirada al futuro, donde el industrial y el witch house se fusionan en nuevas dimensiones

  Cuando RITUALZ publicó "FOREVER" a finales de 2025, no era simplemente un álbum doble de celebración por quince años de trayecto...