No todas las canciones encuentran su forma definitiva en el momento de su nacimiento. Algunas necesitan dormir en los archivos, madurar en la oscuridad y despertar años después con una nueva piel. Así llega "Nox Anima Deluxe Bonus Tracks", un lanzamiento especial del dúo francés Scratch Massive que actúa como la resonancia prolongada y el epílogo secreto de un ciclo.
Scratch Massive (la alquimia entre Sebastien Chenut y Maud Gefray) lleva tiempo definiendo un sonido que es difícil de encapsular pero fácil de sentir: ecléctico, sensual, atmosférico y profundamente cinematográfico. Las "pistas bonus" de este deluxe no son sobras, sino joyas pulidas que por razones de narrativa o fluidez no encontraron cabida en el álbum original, pero que poseen el mismo espíritu.
El título "Nox Anima" (Alma Nocturna) es clave. Scratch Massive siempre ha sido un proyecto de la noche, pero no de la noche festiva y efímera, sino de la noche íntima, contemplativa y cargada de emoción. Estas pistas adicionales probablemente ahonden en ese estado de ánimo: ritmos que laten como un corazón en la penumbra, bajos profundos que se arrastran por el suelo, melodías de sintetizador que brillan como faroles en la niebla y ese toque vocal etéreo (propio o en colaboración) que ha caracterizado trabajos con Jimmy Somerville o Chloe. Es música para conducir por una ciudad vacía, para el después de la fiesta o para el momento previo al amanecer, donde los pensamientos son más claros y los sentidos, más agudos.
Estos bonus tracks bien podrían ser el espacio donde esa diversión creativa fluyó sin las restricciones del formato álbum, dando lugar a jams, sketches atmosféricos o versiones alternativas que merecen ser escuchadas.
"Nox Anima Deluxe Bonus Tracks" es, por tanto, un regalo para los fieles y una puerta de entrada para los nuevos. No es un nuevo capítulo, sino la profundización de uno anterior, la oportunidad de pasar más tiempo en el universo particular que Scratch Massive ha construido a lo largo de veinte años. Un recordatorio de que, a veces, las gemas más valiosas no están en el centro del disco, sino esperando en los márgenes de la noche, listas para ser descubiertas.