El viaje ha sido largo y metódico. Tras tres adelantos que actuaron como cartas de navegación —"Zeitfresser", "The Journey" y "Wrong Direction"—, Alex Braun, la voz y mente tras el extinto proyecto !distain, está listo para aterrizar su visión más completa y ambiciosa. "Angel Maschine", su tercer álbum en solitario, no es solo una nueva colección de canciones; es la culminación de un renacimiento artístico, una obra que celebra y expande su dominio sobre el synth-pop alemán contemporáneo. Producido una vez más por Gerrit Thomas, este trabajo de doce pistas se erige como un clásico moderno, un álbum de "pantalla panorámica" que equilibra con maestría el impulso bailable, la melodía contagiosa y la profundidad emocional.
Si su predecesor podía sentirse más contenido, "Angel Maschine" despliega todas las armas del arsenal de Braun. Lo más significativo es el regreso triunfal de las baladas, una fuerza distintiva del carismático vocalista que había sido deliberadamente omitida. Este reencuentro con la introspección lírica permite que su voz, siempre poderosa y expresiva, explore nuevos matices de vulnerabilidad y grandeza, añadiendo una dimensión humana crucial al paisaje sintético. Es el contrapeso perfecto para los himnos de pista de baile que también pueblan el disco, creando una dinámica emocional rica y cinematográfica.
La diversidad es otro pilar del álbum. Braun navega con soltura entre el alemán y el inglés, y se atreve incluso con "Waltz of Life", un tema de baile inusual en los círculos de la escena que demuestra su voluntad de jugar con las formas establecidas. La colaboración con Patrick Knoch (Elektrostaub) en "The Journey" es otro punto culminante, una fusión de talentos que enriquece el tapiz sonoro. Cada canción es un mundo: algunas avanzan con el motor pulsante del future-pop, otras se elevan con arreglos atmosféricos y coros épicos, pero todas comparten un sonido inmensamente pulido, profundo y actual que honra las raíces clásicas del género sin sonar retro.
Este sentido de lo "cinematográfico" no es un adjetivo vacío. "Angel Maschine" suena a banda sonora de una película de ciencia ficción humanista, a viajes interestelares y reflexiones íntimas bajo lluvia artificial. La producción de Thomas es clave aquí, dotando a cada secuencia, cada bajo y cada percusión de una claridad y un peso que llenan cualquier espacio, físico o mental.
Con la gira programada para principios de 2026 junto a Alienare (con el apoyo de Jan Bertram), "Angel Maschine" demostrará su potencia en directo. Pero en su formato de estudio, el álbum ya se confirma como una obra redonda y esencial. Alex Braun no ha creado solo un disco de synth-pop; ha construido una máquina perfecta, un artefacto sonoro que produce, con igual eficacia, euforia dance, melancolía conmovedora y la inquebrantable sensación de estar ante un clásico desde su primer día.