2026-03-18


Luz del norte se escucha como una habitación sin muebles. Ingreso Cadáver despliega aquí su propuesta más depurada: cinco canciones que funcionan como coordenadas para quien ha perdido toda referencia. El título no engaña: no hay promesa de calor, sólo la certeza de que mirar hacia arriba impide que la cordura se astille.

"Dejar de sentir", "Atado a mi sombra", "Un minuto hasta el final" no describen la angustia: la convierten en geometría. Sobre bases de coldwave y post-punk que evitan cualquier concesión al efectismo, la voz se despliega como un monitor de signos vitales en caída. Cuando Ingreso Cadáver canta "mi cerebro ha abandonado / mi organismo ya no siente nada", no hay metáfora: hay diagnóstico. Luz del norte es un disco sobre la fatiga de existir, pero también sobre esa obstinación mínima que mantiene a alguien caminando hacia un punto que quizá ni siquiera existe.

Luz del norte se escucha como una habitación sin muebles. Ingreso Cadáver despliega aquí su propuesta más depurada: cinco canciones que func...