2026-03-02

Del odio, la guerra y la destrucción: el nuevo proyecto paralelo de miembros de Klockenhouzer no ofrece redención


Un martillo no reflexiona sobre lo que golpea. Cumple su función y sigue.

MIKROMETRIK funciona con la misma lógica. El proyecto oscuro de Steve Klocken O Mann y Michael Skye —miembros también de otras criaturas del underground— mide el pulso de la destrucción humana sin detenerse a juzgarla. Simplemente la registra y la devuelve en forma de ritmo.

"Hell Is Empty" bucea en lo que las personas hacen cuando se sueltan de ataduras: guerra, muerte, odio, devastación. El álbum no ofrece coartadas ni segundas oportunidades. Los temas pasan sin pedir permiso, sin explicarse, sin buscar redención en ninguna esquina.

"When Hate Prevails" funciona como resumen y puerta. Los ritmos no avanzan: caen. Uno tras otro, con la regularidad de algo que no necesita variación porque su fuerza está en la repetición. La agresión tiene pulso, late, y ese latido organiza el cuerpo de quien escucha tanto para el golpe como para el movimiento. Bailar entre ruinas no es una metáfora: es la instrucción exacta de lo que proponen.

Lo que MIKROMETRIK practica aquí se mueve entre dos aguas: por un lado la electrónica oscura de pulsos precisos, por otro un peso que remite a terrenos más duros, a ese costado del proyecto que firmarían como MMR cuando las guitarras entran a machacar. Ambas caras comparten la misma visión: la humanidad y las máquinas frotándose hasta que algo chispea.

No hay consuelo en estos cortes. Tampoco lo buscan.


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