2026-08-19

White Flowers demuestra que la identidad no es fija, sino un diálogo constante con las versiones pasadas de uno mismo


El tiempo, en el universo de White Flowers, no es una línea recta. Es un espacio fluido donde las grabaciones pueden esperar años hasta encontrar su sentido. Dreams For Somebody Else es el resultado de esa paciencia: un álbum que recoge fragmentos de una década, piezas sueltas que sólo ahora encajan. Joey Cobb y Katie Drew, el dúo de Preston, llevan años trabajando desde ese "reino" compartido, un lugar donde las versiones pasadas y presentes de sí mismos pueden conversar sin prisa.

La producción de Al Doyle (LCD Soundsystem, Hot Chip) aporta una claridad que no resta densidad. Los coros se elevan, los sintetizadores y guitarras construyen capas que envuelven sin asfixiar. La influencia de Annie Ernaux y su libro Los años se filtra en la propuesta: la identidad como algo en constante cambio, la sensación de observar la propia vida desde fuera, como si los recuerdos pertenecieran a otra persona. Esa mezcla de tristeza y asombro recorre el disco con una honestidad que duele y alivia al mismo tiempo.


White Flowers demuestra que la identidad no es fija, sino un diálogo constante con las versiones pasadas de uno mismo

El tiempo, en el universo de White Flowers, no es una línea recta. Es un espacio fluido donde las grabaciones pueden esperar años hasta enco...