2017-08-21

Atardece más lento que un suspiro o de cómo el paso del tiempo sirve de pretexto para hacer música

El tiempo no para. En un instante es el 25 de junio que el audio de Atardece más lento que un suspiro en YouTube, fue marcando un compás interno para la elaboración de cuarto single del proyecto editorial Aura en el espejo. El suceso dio pauta para iniciar la cuenta regresiva e ir presentando en el canal de Soundcloud de Objectum semana tras semana, uno a uno, los "bonus tracks" que conformarían esta publicación. Quizá de manera inconsciente los títulos de estos extras, nos narran lo complejo de la elaboración del proyecto. Estamos en un proceso de formación y éste incluye el trabajo en equipo, un equipo que ahora crece por integrarse Nayadeth León (Arkana) al proyecto. Sé que la constancia nos irá mostrando un buen camino, de eso hay que estar seguros.


Versión Bandcamp

Es así como después de  cuatro entregas, nos sentimos preparados para dar a conocer la versión Bandcamp donde te invitamos a darle "Play" y te prepares para conocer esta aventura:


Atardece más lento que un suspiro

Este tema homónimo, desde la vista previa dada a conocer hace un mes, propone la poesía con una base clásica del rock: guitarra, bajo, batería, aunque la esencia electrónica se añadió con un pequeño cambio al final que seguramente permanecerá hasta dar a conocer el poemario sonoro al que pertenece este tema.

Lullaby (Feat Arkana)

Del compositor Krzysztof Komeda fue escrita para la película de horror psicológico de Roman Polanski, Rosemary's Baby en 1968. La versión original fue interpretada por Mia Farrow, quien también jugó el papel principal en la película.
Y aunque en Soundcloud presentamos una versión primigenia que se basa en la composición original, es en Bandcamp, donde Arkana, cantante y locutora de Ciudad de cuervos, ofrece una experiencia lúgubre que despierta a casi 50 años de la publicación del tema original, intentando resignificar el cover.

Noveno piso

Cuando en un sencillo se pretende que establecer una línea narrativa bajo el tema "el paso del tiempo", en un Noveno piso, sin palabra alguna, trasladamos esta historia sonora a la soledad de la urbe, donde lo que parece el trino de un ave y una abeja, descontextualizan con su razón de esta tarde, al adaptarse a un hábitat de concreto, por eso se eligió que esos sonidos tuviesen una base electrónica, pero con un narrador, que es el bajo. Uno de los instrumentos que aparentemente poseen menos protagonismo.

Anochece más lento que un suspiro

Tras llegar un anochecer, donde la naturaleza urbana deja escuchar el lejano caos del tráfico, quizá es mejor subir el volumen del TV no sólo para olvidar tu lejanía con un hábitat más amigable, sino para no tener conciencia de que los semáforos, quienes son los directores de esta orquesta, mecanizan la experiencia sonora de la orquesta motorizada que ha sustituido al canto del grillo.

Olvidando la jornada

El track más agresivo del sencillo, podría traer a la última conversación que hay en pareja sobre lo sucedido en el trabajo, en la fábrica, el desorden industrial que no sólo envenena el ambiente exterior, sino también el interno. Olvidando la jornada bajo una catarsis violenta para no llevarlo bajo las sábanas.

Amanece más lento que un suspiro

Quedaron atrás los días de campo donde los amaneceres llenos de calma daban los buenos días, es ahora donde los ríos de café sirven a los citadinos de combustible para el acelerado retorno a una jornada que tan sólo horas atrás quisieron olvidar.

Atardece más lento que un suspiro (Versión primigenia)

Esta versión primigenia, decidió conservarse en el sencillo por su tono irónico, por recordarnos a nosotros mismos que Armonía invisible sigue evolucionando, que todavía nos pertenece porque no será del público hasta que el proceso de formación concluya; siempre será largo. Hasta ese entonces, hasta su publicación total, la obra dejará de ser nuestra. Tal vez.


Para concluir, he de agregar que disfrutamos plenamente la elaboración de estos haikús sonoros, de la poesía musicalizada. Vendrá más material, para ir completando este proceso de aprendizaje, pero esto no será posible, sino hasta ir experimentando una y otra vez. Bienvenidos a nuestra propuesta, bienvenidos a Aura en el espejo.

2017-08-16

Vivir entre sueños

Carlos Millán

Mi esposa y yo vivimos entre sueños. Por el día casi no hablamos. Ella solamente me dirige la palabra en caso de que sea muy necesario. O para quejarse de alguno de mis defectos, ordenarme sacar la basura o arreglar un desperfecto del hogar. Siempre con una mueca que no distingo si es de indiferencia, asco o enojo. Yo en cambio, trato de no hacer cosas que le molesten. Trato de cumplir con mis deberes en el hogar. Lavo mi plato después de usar. Trato de mantener en orden mis cosas, lavo mi ropa, lo que ensucio lo limpio. Además de que evito por el día el contacto con ella. No le envío mensajes. No la llamo. Trato de no interrumpirla en sus actividades. Es por eso que todos los días vuelvo a casa después de las nueve de la noche. Espero que se ponga la pijama, se meta a la cama y justo un minuto después de que apaga la televisión es mi momento para entrar a la habitación.
Cuando se encuentra en estado de somnolencia, ella me reconoce. Me abraza, me besa y me dice que me quiere. Me pregunta por qué tardé tanto para ir a la cama. Que me extrañaba mucho. Después de unos minutos ella se duerme. Yo me quedo despierto, sintiendo su cuerpo entre mis brazos. Le cuento alguna de mis historias, le digo lo mucho que la quiero. Me paso largas horas platicando con ella, imaginando que mis palabras se escurren entre sus sueños. Que las vive dentro de su mente.
Por las mañanas es ella la que me despierta con un beso. Siempre de buen humor. Comienza a contarme a detalle los sueños que tuvo.
Soñé que el fin de semana íbamos a un lugar perdido entre las montañas. La pasamos bien. Yo me divertí mucho. Tuvimos una cena muy romántica bajo las estrellas. Estábamos en un lugar hermoso. Hacíamos el amor en una cabaña. Corrimos por un campo verde lleno de árboles con la lluvia mojándonos. Pero no hacía frío. Era cálido y agradable. Éramos como niños, nos divertíamos como niños. También soñé que me dejabas. Ese no me gustó. Fue una pesadilla. Que ya no me querías. Que te ibas con otra. Discutimos, nos reconciliamos, todo fue tan real. Qué bueno que todo fue solo un sueño.
Se levanta, me besa y se mete a la ducha. Pero cuando regresa, ya no es la misma, el cariño y buen humor han desaparecido. El agua le ha devuelto a la realidad. Ya ha salido de ese estado de ensoñación. Lo que pasa después ya no me importa. Sirvo el café y lo bebemos en silencio. Cada quien toma el camino a sus destinos. Nos despedimos sin besos, sin decirnos nada. Sin un abrazo. En cuanto llego al trabajo, saco el diario donde anoto todos sus sueños. Pongo la fecha y escribo los de la mañana. Cuando me pongo melancólico o me siento aburrido abro el diario y leo alguno de ellos. Lo memorizo, los imagino, los hago parte de mí.
-¿Qué tal tu fin de semana? - me pregunta un compañero del trabajo.
-¡De maravilla! Salí con mi esposa a dar un paseo por las montañas.


2017-07-10

Benjita (Los Fantasmas de La Blondie)

Arkana  Velásquez


La pega de Dj es bien jodida a veces. Poner la música que pega, buscar el tema preciso para el momento exacto y que el público no se siente un instante, es trabajo de varios días.
Llevo bastante tiempo trabajando en esto y tristemente para mi familia, me consume tiempo que podría disfrutar con ellos. Sobre todo con mi pequeño Benjamín, mi hijo único de tres meses. Tengo un montón de fotos en mi notebook con su carita de angelito, su sonrisa dulce y videos con las gracias que le hace a su mamá y a mí.
Esa tarde me tocaba poner música en la mítica Blondie. Nuestra Blonda, como quisiéramos llamarle de cariño, nuestro antro de desenfreno. Hace años luz que no iba a la Blondie, creo que la última vez que pise sus peldaños fue cuando estuvo Diary of dreams y yo era un cabro chico que quería un autógrafo desesperado de Adrian Hates y compañía.
Pero hoy las cosas eran distintas, seguí los pasos de mis amigos, me volví uno de los más destacados dentro del ambiente under y felizmente, hoy, ese reencuentro tan esperado, me llevaba a pisar una vez más, estos escalones, a visitar mi adorada y repleta barra, a ubicarme en la parte alta con mi notebook y mi música. Llegué antes y el guardia me reconoció al tiro. Me saludó contento y me hizo pasar de inmediato.
- Oye, voy a la puerta, te dejo organizando tus cosas, cualquier cosa me llamas. –Me dijo el guardia.
Decidido, me dediqué a ordenar mis discos, a instalar todo el cableado. Me sentía contento, como cabro chico con juguete nuevo. Y para la buena suerte, miré la foto de mi Benjita, donde salía sonriendo mostrando sus encías.
De pronto, alguien cruzó por medio de la pista. Un niño de aproximadamente seis años.
¿Qué rayos hacía un niño ahí? De seguro se le había colado al guardia o era hijo de él. Bajé corriendo la escalera, llamándolo. Entre a la pista electro, a oscuras, tocando la pared, buscando algún interruptor. Nada. No podía encontrar algo que activase la luz. Pero al fondo, iluminado por una luz que quién sabe dónde salió, estaba el niño, de espaldas a mí, con las manos en la cara.
- Oye... no puedes estar aquí, el guardia te va a retar...- Susurré.
- Mami... ¿Dónde... está mi mami? – Dijo el niño.
Sentí un sudor frío en mi espalda. Algo me hizo retroceder. No quería que el niño volteara, sabía que estaba frente de algo que ya no era humano.
No recuerdo cómo salí corriendo a la pista central, muerto de miedo, temblando, las manos me sudaban frías, sentía que esa cosa estaba ahí, que en cualquier momento me iba a seguir, que me iba a tocar, que me iba a morir del miedo.
Llegué hasta el exterior, buscando al guardia, quien estaba conversando con el tipo que cobraba la entrada.
-¿Todo bien? – Me dijo. Quizás por cara le puse, me sentí un idiota, un cobarde. Lo más probable es que efectivamente era un niño que se había colado en la disco, o el hijo de alguien que andaba jugando a las escondidas. Me sentí increíblemente estúpido.
- Sí, todo bien, nada más que salí a tomar aire, me sentí algo mareado. ¿Hay niños en la disco a esta hora?
- No, compadre. No hay nadie. Estamos solos. – Dijo el cobrador, asomándose por la puerta, mirándome como si yo estuviese borracho o drogado.
El estómago se me revolvió. Me armé de valor y volví a entrar, subí al segundo piso haciéndome el loco, pesqué mis audífonos, me los puse y empecé a mezclar, un tema, Clan of Xymox sonaba a todo lo que daba. Pensé en Benjita, por él soy quien soy, por él me armaré de valor y olvidaré lo ocurrido. Puse un video de mi bebé para verlo sonreír una vez más. Le di “Play” y sólo escuché un murmullo.
- Mami.... ¿Dónde está mi mami?
Frente a mí, dentro del nootebook, en vez de mi video de Benjita: un niño sin ojos, con el rostro deforme, la boca abierta, el vacío, un grito, sentí que moría, que me tragaba.
Nunca volví a la Blondie. Nunca volví a poner música. Nunca más...

Denis Frolov (Twin Rattler) profundiza en el underground con texturas lo-fi, ritmos industriales y witch house

 Denis Frolov, el mismo que mueve masas con Twin Rattler, cambia de piel con Deflexity. Spectres es su segundo álbum y el sucesor espiritual...