2013-02-28

Pepita de Tamarindo


Octavio Jiménez

Los cuentos escogidos para este espectáculo inciden profundamente en el pensamiento y la sensibilidad de los niños (aunque es notorio como gustan también a los jóvenes y al niño que llevan dentro los adultos).
Cada uno de los cuentos de esta divertida selección conduce a momentos de notable emoción e interés, así como a disyuntivas éticas por empatía con los personajes centrales. Venancio Neria, el cuentero, no sólo cuenta para los niños sino con los niños, por lo que éstos también tienen decisiones en el curso de las historias; y es así como este espectáculo se torna un espacio abierto donde, en efecto, los niños crecen en sensibilidad, imaginación y discernimiento personal en torno a los valores humanos. Por el manejo oral-literario de los textos narrados, este espectáculo es una motivante invitación a la lectura, no sólo de los niños, sino también de sus padres.
Algunos de los cuentos precisan de la participación escénica de los niños, y en todos la atención y la participación con el cuentero son imposibles de rehuir. Sin duda, un espectáculo que se quedará grabado en la memoria colectiva.
La música en vivo hace de “Pepita de Tamarindo” una experiencia por demás lúdica y divertida. La selección de las canciones incluye temas del folclor latinoamericano y algunas de las canciones más queridas y recordadas del universo infantil de autores como Luis María Pescetti, Cri-crí, los hermanos Rincón y María Elena Walsh.
Manuel González Torres, en la guitarra, y Martín Aguirre García, en las percusiones, serán los músicos que acompañarán esta audición en una fiesta pletórica de ritmo y de sabor.
Entre el repertorio de cuentos a contar tenemos: El Rifle favorito de Jalim, una versión libre de un cuento de Triunfo Arciniegas (Colombia); La niña Sapa, de Eraclio Zepeda (México); La historia de un caballo que era bien bonito, de Aquiles Nazoa (Venezuela); La gallinita que quería poner un huevo de oro, de Hanna Muschg (Alemania); El Flojo que recibió dinero en casa, un cuento tradicional de México; El insomnio de la Bella Durmiente, de Rocío Sanz (México); El ruiseñor y la rosa, de Oscar Wilde (Gran Bretaña); Trucas, versión libre y oral del libro de Juan Gedovius (México); La Flor del paraíso, de Hovhannes Toumanian (Armenia); León el generoso de Siliman Hasan Marcé (Cuento Kurdo); La gallina Negra, Un cuento tradicional Gitano; ¿Por dónde llega el viento?, de Hamadi (Cuento Bereber).
Como podemos apreciar la puesta es multinacional, aunque cada función está conformada por al menos dos cuentos de los citados en la lista anterior, los que serán elegidos de acuerdo a los intereses y edades del público objeto, o acorde al espacio y objetivos de la actividad para la cual se ha elegido el espectáculo. Lo que conserva cada presentación, es el formato y la idea original de las exhibiciones artísticas de la compañía.

2013-02-27

Cerrar los ojos


Indira Suárez López

Cerrar los ojos debería ser suficiente para olvidar. Él sabía que no bastaba, sabía que callar, dormir o tomar un buen vino blanco no sería suficiente para volver a comenzar.
En la iris de sus grandes ojos dilatados se sentía una punzada de resignación y otra que delataba lo costoso que era para él. Tenía algún mal. Nadie sabe cuál con precisión; su existencia es tan real como el sabor que le produce. Tal vez su único alivio es que así  se siente vivo y entonces, entonces ya no queda otra cosa.
Dentro de su transición lo espera un gran hoyo negro cuyo contenido es dudoso. Tiene ideas de lo que habrá en él. Piensa que estando dentro se curará, quizá sea en verdad la cura para todo y ha decidido escarbar.


Publicado en el suplemento de revista Propuesta número 3.

2013-02-26

Crítica del arte

Agustín Sánchez

Moisés descendió del monte. Había un becerro de oro y los hombres bailaban a su alrededor. Un poco después, por esa causa murieron tres mil hombres y aunque la biblia no lo dice sus familias.

El escultor esperaba una crítica más piadosa.








2013-02-24

Poemas varios


Carlos Barbarito

Entre los dos -uno
que no nadó nunca y esperó en la orilla,
y una que nadó entre campos de ahogados
y naciones de algas para abrazarlo
hay ahora
algo a lo que no atinan a darle un nombre
(cubre de polvo el camino de piedras blancas
e inclina con su peso las ramas
hasta obligarlas a tocar el suelo).
Ayer
tenían la mirada puesta en un sol remoto
y sus pies pugnaban por abandonar el suelo;
la carne se les volvió vidrio, se hizo trizas,
un niño recoge los pedazos, se lastima.
Este lugar que fuera de ellos
Es el actual desierto en el que se extravían;
lo que los separa desde hace un
momento dura ya siglos.
El niño
se mira la mano,
grita.

(Ostende, enero de 1982)






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Ni la trompeta del ángel
perturbará el hondo sueño de las grúas abandonadas,
comidas por la herrumbre.

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UN POTRO GRIS.

Lo arrojaron por la borda,
en desesperado intento para aliviar el peso del barco.

Un potro grita,
desde el agua, entre los sargazos.

Uno de esos gritos será el último.

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No es el río por el que sobrenadan pétalos,
ni un cuerpo y otro cuerpo en pura
o impura desnudez, ni una lengua de bovino
en la frente de un niño, ni una mancha de semen o aceite,
ni viento que aviva las hogueras, ni una calle
cerca del Tíber con una mujer en cuclillas, a la luz de la luna,
orinando, ni una máscara de asesino o santo,
ni un murciélago sorprendido por el brillo de las linternas,
ni agua que mana de una piedra, ni una vara de
hierro en la espalda del desnudo,
ni una frágil y pálida criatura bajo la lluvia...

Es otra cosa, impalpable, inefable,
que obliga a permanecer despierto, en mitad de la noche,
cuando nada se oye y todo reposa.



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Un escarabajo en la harina
Una patita de pájaro arrastrada por el oleaje
Una avispa rodeada por las hormigas
Un papel sucio de tinta
Un nombre oído al pasar junto a una ventana

Estas cosas son capaces de matarnos

A veces morimos aun por menos.


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El lobo muerde a la palabra conejo.

Ni grito, ni dolor, ni sangre.








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Selección poética publicada en el número 2 del suplemento cultural de revista Propuesta.

2013-02-23

Trilogía

Domingo Acosta Felipe

Si fueran ojos
sabrías que te buscan
estas palabras.

Sólo en tus poros
se escucharán mis versos
letra por letra.

Verso tras verso
siempre escribiré en ti
el mejor poema.


Publicado en el número 1 del suplemento cultural de revista Propuesta.

The Cold Field: El borde del anochecer como refugio

  Tres canciones. Tres estados de una misma desolación. These Days of Existence, el nuevo sencillo de The Cold Field, se mueve en el territo...