2013-06-19

Diplomado Tepeji del Río desde sus orígenes hasta el final del virreinato

Impartido por la historiadora y escritora  María Guadalupe Huicochea Enríquez
(En el Centro Cultural de Tepeji del Río (antes Casa de Cultura)


1. Otlazpan y Tepexic desde sus orígenes

   Los primeros habitantes
   Línea del tiempo
   Los otomíes-hñähñu de Otlazpan
   Los nahuas de Tepexic
   Extensión territorial de la provincia de Xilotepec
   Otlazpan y Tepexic  pueblos sujetos
   La provincia de Xilotepec bajo el dominio mexica
   Fuentes: Monarquía Indiana, Códice Boturini o Tira de la Peregrinación, y
   Códice Chimalpopoca o Anales de Cuauhtitlan

      2.    Los glifos de Otlazpan y Tepexic
¿Qué es un glifo topónimo?
¿Qué representan?
¿Cómo se interpretan?
Su significado
Los topónimos de Otlazpan y Tepexic en los códices
Fuentes: Códice Osuna, Diccionario Peñafiel, Códice Techialoyan o
García Granados  y  Códice Cuevas
Varios glifos de Tepexic
Topónimo de Tepexic (Tepeji) según el contexto histórico

     3.   La organización en Otlazpan y Tepexic

 Pueblos independientes:
                          Organización sociopolítica
                                     Códice de Otlazpan
                                         Códice Cuevas
   
                Pueblos tributarios:
                             Organización económica
                        El tributo de Otlazpan en el Códice de Otlazpan
                                                El tributo de Tepexic en la Matrícula del Códice Mendocino
             
                El comercio:
             Rutas comerciales, veredas y caminos reales
             Mercados y productos
 
   Tradición ancestral:
               Tejido de telar de cintura
           
4.   ¿Fundación o congregación?
     Los franciscanos
     Fundación del convento y la iglesia de San Francisco de Asís
            Ceremonia de fundación
                            Acta de Xilotepec
                  La construcción del convento y su repercusión en la zona
                  Congregación de pueblos de indios
                  Por qué no hablar de “fundación de Tepeji”
     Observaciones finales
 
               Entrega de reconocimientos
     
          Duración: 10 horas
  Fechas: domingos 28 de julio, 4, 11 y 18 de agosto
  Horario: 11:00  a  13:00 hrs. exposición de temas
                 13:00  a  13:30  hrs. sesión de preguntas y respuestas.

Para mayores informes e inscripción, comunicarse a:

cculturatepeji@gmail.com
cculturatepeji@hotmail.com

o en las oficinas del Centro Cultural de Tepeji del Río
Calle José Luis Cuevas No. 8
Colonia El Cerrito.

2013-06-15

Contenido Nº 015



En el suplemento

César Rubén nos muestra la entrevista que le hizo a Rosendo Orozco tras el concurso de fotografía de Casa de Cultura, misma que aquí puedes consultar.

Material exclusivo del blog

El Sr. Montesinos, personaje principal de este cuento, pierde el empleo. Mientras avanzamos en la lectura descubriremos que está inmerso en un apocalipsis financiero ¿cómo lo resolverá?



Del libro ¿Te acuerdas Julia?, de editorial Alfaguara extraemos estos dos textos, para que si te agradan, busques en librerías dicha publicación.



Un texto ambientado en la década de los 80'tas donde unos niños quieren apostar en una competencia de bicicletas una colección de corcholatas, pero un accidente interrumpe los planes.



Esperemos disfruten la reseña del último disco de Los Pakita, donde track por track, Lémura analiza el resultado de esta entrega.

2013-06-06

El agua y su cauce: entrevista a Rosendo Orozco

César Rubén Mata Valadez

Cuando acudimos a casa de Rosendo Orozco, ganador del primer y tercer lugar del concurso de fotografía El agua y su cauce, nos llevó al sitio donde tomó una de las fotografías ganadoras (foto derecha superior). Una vez que le cambié el nombre y bromeamos por ello, le pregunté cómo es que llegó a este lugar para tomar la foto, a lo que tras agradecer la entrevista, aperturó contestando:

[…] Soy tepejano, aquí nací, aquí viviré y aquí moriré. Y el concurso tenía un tema, […] el agua y su cauce. Entonces el tema estaba como anillo al dedo para denunciar. […] Más que fotos artísticas, me orienté a la foto de denuncia, sobre todo para quienes me conocen en calidad de periodista ahorita en exilio. El tema era para hacer una foto de denuncia […] porque Tepeji lleva el río en el apellido y es una lástima lo que ahorita estamos aquí oliendo. Si este video pudiera tener olor los televidentes lo estarían apreciando.* […]

Casi durante toda la entrevista nuestro camarógrafo se estuvo tapando la nariz con la playera, dada la hediondez a la que estábamos expuestos. Conversábamos tras bambalinas del porqué el río posee esa pestilencia, y como es de conocimiento público, Tepeji del Río viene siendo prácticamente el drenaje del Distrito Federal; sabemos también que Tepeji es una zona textilera y de fábricas que sin reparo vierten sus desechos como: anilinas, restos de pollo por la fábrica de comida, aunado con el uso del cause como drenaje del Valle de México. A lo que Rosendo expuso:

[…] Eso es lo que me motivó a tomar este tipo de fotografías, no podía dejar de pasar esa oportunidad para usar esa plataforma, ese foro. […] Por ello mi granito de arena para decir: vean este es ahora nuestro Río. Y la verdad es una lástima. Ahorita estamos ubicados precisamente en el río Tepeji que es el que hace conexión con la presa de San Luis Taxhimay. Muy distintas las aguas de San Luis Taxhimay en comparación a pureza y claridad. […] Nosotros estamos ubicados en el puente de San Mateo, en la entrada sur de la ciudad. […] Todavía en la década de los setentas, se acostumbraba en el mero día de San Juan, festines familiares. Aquí venían familias enteras de día de campo, a comer, a bañar. Era una tradición en nuestro municipio. Sobre todo las mujeres, se metían porque existía la creencia que al mojarse la cabellera con estas aguas les iba a crecer. […]

Por supuesto es una tradición que se ha perdido y que fue remplazada por una nueva costumbre: la de no hacer nada al respecto. Si en cualquier buscador escribes los conceptos: “Tepeji del Río” y “contaminación” encontrarás excusas e intereses disfrazados de buenas intenciones, perpetuadas a través de los años. Sin embargo en las demás fotos que Rosendo Orozco envió, tienen una fuerte carga de denuncia, como nos refiere en lo siguiente:

[…] Otra de las fotos fue en el canal La Requena, […] ese canal está en la comunidad de Melchor Ocampo, también conocido como El Salto. (Foto centro izquierda) […] Déjame decirte que fue una foto fortuita, en realidad no iba por esa foto. Yo a donde iba era a la planta tratadora de aguas negras, al portal de salida de ahí en El Salto. […] Para mí iba a ser muy revelador exponer a través de imágenes, cómo veinte millones de habitantes del Valle de México nos están mandando su porquería, sus desechos, sus aguas negras. En esa comunidad de El Salto, vecinos tepejanos, llevan más de treinta años […] de tener que padecer día a día las aguas negras a cielo abierto, eso le ha causado problemas de salud a la comunidad. […] Hay estudios preliminares que se han mandado hacer en la que ha quedado demostrado que el agua trae plomo, y que de alguna manera eso también entra en la sangre. […] Es un llamado de atención a las autoridades para que ponga un remedio. Afortunadamente ya se está construyendo una mega obra que es la planta tratadora. Sin embargo, Tepeji sigue siendo el canal de desagüe de la zona metropolitana, y digo, esas aguas pasan por territorio tepejano y al final terminan desembocando en aguas de riego para las hortalizas del Valle del Mezquital, que a su vez, esas hortalizas se les regresan a los capitalinos en un producto ya terminado, que a través de hortalizas de frutas y verduras, principalmente. […] Se expenden ahí en la Central de Abastos, pero que no estamos exentos que también de aquí en Tepeji, vayan los proveedores y de ahí se surtan y que los mismos tepejanos consumamos esas… pero bueno, eso era más que nada otra foto. […]
Iba pasando por ahí y vi el canal de La Requena totalmente en agonía, digo, en parte porque estamos en sequía pero sí fue una lástima porque ese canal abastecía en otros tiempos a lo que es la presa Requena, ahora ya cayó en desuso. […] Era una foto muy reveladora por la tierra agrietada, por lo que fue en otros tiempos, y se ve muy apocalíptica la escena y me llamó la atención, iba yo pasando y dije ésta la tomo. Y fíjate conscientemente fue una de las ganadoras. […]

Para este momento de la entrevista el camarógrafo con los ojos me decía que ya no aguantaba la peste del río, pero me surgió la duda al querer saber si precisamente estábamos grabando frente al escenario que sirvió para la fotografía del primer lugar, a lo que me contestó:

[…] Me costó trabajo a mí saber, incluso, a pesar de que fui el ganador. Nunca se difundió cuál fue la foto ganadora ni la del primero y del tercero.
¿Te expongo cuales fueron las tres fotos? […]  (señalando el puente del río Tepeji) […] podrán apreciar, la imagen habla por sí sola. Quise enmarcala con un ícono, como es precisamente el puente. Quería que se identificara, que nos diera identidad y que al mismo tiempo se viera la contaminación.
Y la tercer foto, yo sabía que tenía que existir el factor humano, que tuviera gente, que transmitiera que no solamente es la foto con escenario. […] Me costó algo de trabajo y fue en San José Piedra Gorda (foto derecha inferior). Aquí mi intención no fue otra sino exponer que aún existen habitantes en nuestro municipio que carecen del vital líquido y que tienen que acudir a lavar su ropa a las orillas del río. […]

Analizando la mayoría de las fotos que se subieron durante el concurso, se pueden notar trabajos artísticos y de paisajes. Pero Rosendo, al hacer la denuncia: ante nuestros lectores, frente a los usuarios de Facebook que visitan el muro de Casa de Cultura, enmarca para darnos cuenta de todas las calamidades que vivimos al ensuciar este elemento. No tuve más remedio que ofrecer una felicitación, ya que en estos momentos no sólo necesitamos fotos estéticas, sino la valentía de exponer  visualmente un problema que padece el municipio, esto no sólo para darle un coscorrón a las empresas que están contaminando, o a las autoridades que lo permiten, si no para que también como población cuidemos el agua.

[… ] Lo que me movió fue crear consciencia ecológica. Finalmente yo soy un habitante más de Tepeji de cincuenta años de edad. […] Da pena la calidad de ríos y agua que le estamos heredando a nuestros hijos y a las nuevas generaciones. Entonces, por eso también lo hice, quise darle ese enfoque y bueno, yo creo que el jurado notó mi intención, notó el lenguaje que quise darle a las fotos, así lo supieron apreciar. La verdad no me siento alagado por haber obtenido el primero y tercero, más bien me da pena la calidad de agua que tenemos aquí en el municipio. […]

Concordé con él, respecto a que no se trata de sólo de ganar un premio, si no de generar conciencia. Todos decimos cuidar el agua pero en nuestras acciones esto debe de reflejarse. Finalmente Orozco concluyó:

[…] Me hubiera gustado que sí se hubieran difundido más las fotos ganadoras, porque de eso se trataba, ¿no? No nada más que ganó fulano y zutano, sino decir que las fotos ganadoras fueron éstas y se le otorgó el premio por tal y cual razón. Ahí está sobre la mesa la idea de que ojalá y sí se le dé difusión, pero mientras yo pueda colaborar con mi granito de arena ahí estamos. […]

*Este artículo está basado en una entrevista que puedes ver visitando: http://propuestavisual.blogspot.mx/
Puedes ampliar las fotos haciendo clic sobre ellas.
Entrevista publicada en el suplemento número 15 de revista Propuesta número 192.

2013-04-30

Presagio


David Rubio Esquivel

El miércoles me llamaron del trabajo. Dijeron que necesitaban hablar conmigo, que era importante.
—¿Señor Montesinos?
—Sí, ese soy yo.
—Tenemos que informarle que, dados los recortes de presupuesto de la empresa, usted ya no puede trabajar aquí.
—Pero yo he servido más de veinticinco años en esta empresa, y me he desempeñado bastante bien, ¿ya vio mis cifras de venta?
—Lo sabemos, lo sabemos y le agradecemos, pero usted ya no puede permanecer más tiempo aquí.
—No estoy de acuerdo. Exijo una buena explicación.
—No estamos autorizados para darle una mayor explicación, así que, por favor, si fuera tan amable de desocupar su despacho desde el día de hoy, se lo agradeceríamos infinitamente.
—¡Usted no puede hacerme esto!
—Oh, claro que puedo, señor Montesinos. Es uno de mis cargos como jefe de la empresa. Estoy muy apenado de que así sean las cosas, pero así son.
Al salir del despacho del jefe, fui hasta el mío y ahí, me encerré por un buen rato, tratando de reprimir las lágrimas, mientras iba quitando todas y cada una de las cosas que llenaban mi lugar de trabajos: recuerditos de distintos sitios: una bailarina de plástico de Hawai; una fotografía de Disneyland en la que aún estaba con mi familia; chucherías pequeñitas que tenían nombres de distintos países y un péndulo de plata que mi ex-esposa me había dado como regalo de aniversario hace tres años, el mismo año en que se fue con mis hijos. Tenía una botella de coñac escondida en una gaveta que ocupaba en casos de emergencia, y un despido era una emergencia, y bastante grande. Vacié la botella de un sorbo y después, comencé a echar todas mis cosas en un par de cajas. Ahí estaba mi vida contenida: en un par de cajas de cartón. 
El compañero del despacho de enfrente salió tan pronto como me vio salir de mi despacho. 
—No sabes cuanto lo siento, Gerardo.
—No lo sientas. A ti también te pasará. Con toda probabilidad, a todas y cada una de las personas de la empresa les pasará.
—Los muchachos y yo queríamos hacerte una fiesta de despedida.
—No se molesten.
—No, si no es molestia, hombre.
—De verdad: no se molesten.
Y me fui cargando mis cajas, dejando a aquel tipo con las palabras en la boca. 
Toda la tarde me la pasé bebiendo en bares de los alrededores. Al caer la noche, estaba tan ebrio que ni siquiera sentí cuando me robaron las llaves del carro. Regresé a mi casa en autobús, con los ojos rojos y los párpados hinchados, y el olor a alcohol y a orines impregnándome de pies a cabeza.
Desperté el jueves por la mañana en el patio delantero de mi casa. Había gente rodeándome: corredores matutinos y paseantes de perros que salían a destensar sus músculos por la mañana. Uno de ellos se me acercó tanto que el olor a sudor que despedía me hizo vomitarle en la cara. Él entonces me soltó un puñetazo en la nariz y comencé a sangrar mientras él se limpiaba con una toallita la jeta llena de mi miseria. La gente que me rodeaba me miraba con un sentimiento entre el asco y la pena, algo poco común si se toma en cuenta que yo, antes del miércoles, era una persona respetada de la comunidad y ahora, en pocas horas, me había transformado en una escoria, algo que era tan complicado de ver como de aceptar.
Pasé toda la tarde del jueves poniéndome hielo en la nariz, viendo televisión y vomitando. Y, a pesar de todo, una risa extraña de pronto se apoderó de mí.
"Tal vez es locura", pensé y me entregué a la risa.
Ayer, viernes, me enteré que la empresa había quebrado. Lo que había sido un mal día para mí, ahora se había transformado en una epidemia infecciosa. Pronto, me enteré de que no era la única empresa que había quebrado: muchas más estaban quebrando. El mundo se venía abajo, pero yo era feliz. Y yo era feliz porque antes había conocido la tristeza. Ahora, cúmulos de gente yacían en los bares, cúmulos de gente vomitarían frente a sus casas y, si bien les iba, cúmulos de gente estarían al día siguiente dentro de sus casas, viendo el televisor, comiendo, cagando, vomitando y riéndose; y si mal les iba, la muerte siempre les esperaría con los brazos abiertos.

Material exclusivo del blog del suplemento cultural de revista Propuesta.

2013-04-27

en lo luengo de mis brazos

Guillermo Samperio


de pronto sentí el dicho aquel de que se me quitó el piso siguiendo en el suelo casi insostenible irreal o mostraba mi realidad interior de cómo funciona parte de mi cabeza o no funciona al desaparecer de mi acceso una medicina para el equilibrio de la testa y por tanto de mi cuerpo el orden del sueño y la vigilia y lo laborable o el entretenimiento y la presencia de dios de algún dios o de ninguno y sabía que negándolo lo afirmaba y cómo mi piel se convertía en nidos de escorpiones incandescentes distinguiendo que me iba a morir y no me moría y cómo algunos venimos a este mundo o crecemos con tales madrigueras malignas de las que algún día o una noche saldrán las delgadas patas lacerantes que sacrifican y se detienen en el perfil del precipicio cuando ya suponía desmayándome en la profundidad de la ausencia asimismo de la falta de aire fastuoso o higiénico aunque estuvieran entrando ráfagas por la ventana de la alcoba y del baño pero queriendo que no fuera demasiado porque el pecho ya me empezaba a roncar pero todavía percibiendo la falta de aire y la posible calamidad de mi sistema respiratorio colapso de pulmones ahogo entre las almohadas viendo mis libros los frascos de ya no sabía qué las cajetillas de cigarros las medicinas inútiles el reguero de ropa objetos impensables y después la casi imposibilidad de introducirme en la oscuridad en medio de la alta madrugada de la habitación pero la luz de los focos lastimándome una irradiación de un dios de cualquier dios el de casiopea aquel que eran muchos dioses de una organización deica en una ciudad de luz brotando del suelo y el aire que había soñado años atrás o zeus benigno y maligno y multiambiguo o un dios no pensado y poco importaba lo que yo hubiera leído escrito dibujado amado nacido vivido muerto y esa ebullición más caliente en lo luengo de mis brazos piernas y pensar que estaba en un segundo piso y que la caída no sería suficiente para apaciguar las desgracias de mi existencia o subir a la azotea del edificio y probar desde cinco pisos una explosión severa de mis vísceras y mi cráneo y no dejar un mínimo de aire para un suspiro ni de neuronas con el fin de no permitir el último pensamiento y así fueron pasando cuatro días entre el suplicio y dormitaciones absurdas incómodas detestables embrutecedoras de mi ya embrutecido cerebro de la calcinación de mi cuerpo hasta que ya noche de ese cuarto día llegó de pronto la belladona esa antigua esencia que hacía alucinar a los poetas malditos o catrines de negro y que a mí también poeta apenas me iba a traer a esa realidad ingenua en la que estoy o sea de la que me perdí desaparecí dentro de una temporada en el infierno


Mensaje del maestro Guillermo Samperio:
Amigas/os y compañeras/os de esta habitación inmensa de Facebook. Con agrado personal, les comento que mi libro de cuentos ”¿Te acuerdas, Julia?”, editorial "Alfaguara", está ya en librerías. Me fascinaría, con gratitud enorme, que se acercaran a ese libraco que me entretuvo y me dio dolor de cabeza y brazos no recuerdo cuántos años. Más que suyo. Me dicen guillóm y como tal les dejo un saludo cálido. Antes de esta segunda muestra, les agradecería que me ayudaran a postearlo, pidiendo que lo reenvíen y se multipliuen los re-envíos. Un saludo entrañable. Me dicen guillóm; para ustedes.

The Cold Field: El borde del anochecer como refugio

  Tres canciones. Tres estados de una misma desolación. These Days of Existence, el nuevo sencillo de The Cold Field, se mueve en el territo...