2026-05-27

Masterizado por Sofia von Hage y Thomas Eberger, el disco suena a presente sin borrar su ADN de los ochenta

 


Suecia tiene una deuda con Hyacinthuset. Formada en 1988 a partir del grupo Art Division, la banda parecía destinada al recuerdo de unos pocos. Pero Henrik Erdalen, el último guardián del proyecto junto a Pär Mauritzson (que aún aporta letras en algunos temas), decidió que la historia no podía terminar así. Gå (vänd inte om) es un álbum de electrónica pop con textos en sueco que respira la paciencia de quien ha esperado décadas para decir lo que tenía que decir.

Mikael Höglund, guitarrista fundador, ya no está. Su ausencia se siente como una sombra que recorre el disco sin necesidad de nombrarse. Pero la música no es fúnebre. Es vital, luminosa en los momentos justos, melancólica sin exageración. Los sintetizadores mantienen ese ADN de finales de los ochenta que la banda supo construir desde sus inicios, pero la producción actual de Sofia von Hage y Thomas Eberger en Stockholm Mastering les da una claridad que evita cualquier nostalgia barata.

El vinilo sale en negro o amarillo, y cada canción tiene su contraparte visual en un booklet de doce páginas con imágenes de Johan Hoflund. Una canción, una imagen, una emoción. Hyacinthuset demuestra que los proyectos que sobreviven al paso del tiempo no lo hacen por inercia, sino porque siguen teniendo algo urgente que contar.

Masterizado por Sofia von Hage y Thomas Eberger, el disco suena a presente sin borrar su ADN de los ochenta

  Suecia tiene una deuda con Hyacinthuset. Formada en 1988 a partir del grupo Art Division, la banda parecía destinada al recuerdo de unos p...