Nikola Grebovic se impuso un desafío autoimpuesto y respondió como quien apaga un incendio. Raven Supreme, su nuevo EP, tiene cuatro pistas creadas en menos de 33 horas. La quinta es una colaboración previa con el guitarrista y productor georgiano Vasago, que rompe géneros y cierra el conjunto con una mirada diferente.
El resultado suena exactamente a lo que promete el contexto: música hecha con adrenalina, sin tiempo para dudar, donde cada decisión se toma al filo del segundo. Las bases rítmicas cambian de estructura de forma impredecible. Uno cree saber hacia dónde se dirige la pista y de repente el piso se abre. Es cafeína musical, estimulante y ligeramente errática, perfecta para quienes necesitan que la electrónica les recuerde que todavía pueden sorprenderse.
"Bent Spoon, Red Pouch, Glowing Moth" abre con una imaginería que ya anticipa lo extraño. "Lo-Fi Jessica" suena al título que tiene, con texturas que abrazan la imperfección como un rasgo de estilo. "How To Tame A Raven" juega con la idea de domesticar lo indomable, quizás un reflejo del propio proceso creativo. "Polyglobot" habla de muchas lenguas electrónicas en un solo cuerpo. El cierre con Vasago aporta una dimensión orgánica que contrarresta la urgencia del resto.
Scalameriya demuestra que la velocidad no está reñida con la calidad. Raven Supreme merece más de una escucha, no por obligación, sino porque cada vez que vuelve, esconde un detalle que la anterior había pasado por alto.
