2026-01-09

Bilingüe, nocturno y devoto: el nuevo universo emocional de Ex Lover

 


En el mapa musical de Estados Unidos, Omaha, Nebraska, suele asociarse al indie y al heartland rock. Sin embargo, Ex Lover emerge desde ahí como una anomalía: un proyecto bilingüe que alterna con naturalidad entre el inglés y el español para construir un universo propio. Su nuevo álbum, Made in Heaven, no responde a coordenadas geográficas, sino emocionales. Es un disco de post-punk nocturno donde la devoción, el deseo y la melancolía se articulan a través del ritmo y la penumbra.

Disponible ya en plataformas digitales tras un lanzamiento medido —con su adelanto en julio del año pasado "Perro"  que descubirmos por Bandcamp—, Made in Heaven se presenta como una experiencia inmersiva más que como una suma de canciones. Ex Lover entiende el post-punk como un territorio de tensiones: lo frío convive con lo cálido, lo bailable con lo introspectivo, la inmediatez con una niebla emocional que todo lo envuelve. El resultado es un álbum que se mueve con soltura entre la pista de baile y el cuarto oscuro de la memoria.

Made in Heaven se revela como un álbum coherente y emocionalmente denso. El bilingüismo no es un truco identitario, sino una herramienta expresiva que refuerza la sensación de desdoblamiento: amar en dos lenguas, sufrir en dos registros, bailar con el cuerpo mientras la mente se queda suspendida en otro lugar. Ex Lover no solo entrega un disco de post-punk contemporáneo; construye un club mental donde la tristeza, la devoción y el ritmo coexisten sin contradicción.

Made in Heaven suena a bajos profundos, guitarras en eco y voces que parecen compartir secretos al oído. Un álbum para bailar despacio, con el corazón expuesto, bajo la certeza de que incluso la melancolía puede ser un acto de fe.


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