En el territorio donde el synth-pop y el italo disco se miran como viejos amantes, Sally Shapiro sigue siendo una brújula emocional. Ready To Live A Lie (The Remixes) no funciona como un apéndice oportunista de su álbum de regreso, sino como una expansión natural de su universo: un álbum que respira gratitud, memoria compartida y futuro posible. Aquí, las canciones originales se abren como habitaciones secretas donde distintos productores entran no para cambiar los muebles, sino para encender nuevas luces.
Lo que distingue a este proyecto es su dimensión afectiva. Para muchos de los remezcladores, Sally Shapiro no es sólo una referencia estética, sino una banda sonora personal. Productores como Lifelike, Douze y Tommy ’86 (cómplices históricos del proyecto) regresan con la soltura de quien conoce cada grieta emocional del sonido Shapiro: la voz cristalina y casi ingenua de Sally flotando sobre los arreglos melancólicos y luminosos de Johan Agebjörn. Sus versiones no buscan imponerse, sino profundizar, como si escucharan entre líneas aquello que ya estaba insinuado.
En contraste, las nuevas voces aportan una mirada fresca sin romper el hechizo. Boys’ Shorts convierte Did You Call Tonight en un sueño disco de pista lenta, envuelto en brillos suaves y nostalgia nocturna, mientras que Armonics toma el mismo tema y lo impulsa hacia un clímax clubbing elegante, demostrando la elasticidad emocional de la composición. En uno de los momentos más ingeniosos del álbum, Nicolaas y Mario Pak cruzan Rent de Sally Shapiro con el clásico de Pet Shop Boys, creando un juego de espejos pop coronado por un saxofón hipnótico de Steve Moore que parece surgir de una madrugada eterna.
El costado más cinematográfico aparece en Rain, transformada en una pieza épica y atmosférica, casi una partitura para un thriller neo-noir: luces de neón, calles mojadas y un pulso emocional que se expande con cada compás. Es en estos pasajes donde el álbum confirma su ambición: no solo hacer bailar, sino narrar escenas, estados de ánimo, recuerdos que no sabemos si vivimos o imaginamos.
Ready To Live A Lie (The Remixes) es, en última instancia, un acto de resonancia. Un homenaje circular donde los oyentes de ayer se convierten en los colaboradores de hoy y donde cada reinterpretación confirma que la esencia de Sally Shapiro (esa mezcla de fragilidad, romanticismo y melancolía luminosa) no se desgasta con el tiempo. Al contrario: se refracta, se multiplica y sigue encontrando nuevos cuerpos en los que bailar.