Doce años después de Pomegranate, la alianza entre Lust For Youth y Croatian Amor no sólo se mantiene, se transforma. All Worlds llega como un objeto sonoro que debe tanto a la noche como al espacio exterior, inspirado en ese disco de oro que la humanidad lanzó al cosmos con la esperanza de que alguien, en algún lugar, lo encontrara.
El punto de partida fue la Opera House de Sídney en 2023. Aquel reencuentro escénico encendió una chispa que ahora se materializa en once canciones donde la melancolía convive con la pista de baile. La firma de Lust For Youth ese post-punk de sintetizadores que definió gran parte de su carrera se desdibuja para dar paso a una estética más orientada al movimiento. Croatian Amor aporta su capacidad para construir atmósferas densas, y el resultado es un cruce donde los ritmos pulsantes del techno se encuentran con capas de voces sampleadas que flotan como recuerdos.
El título no es casualidad. Cada tema abre una puerta a un universo distinto: fragmentos emocionales, culturas superpuestas, memorias que no son del todo propias. Hay aislamiento, sí. Hay resiliencia. Pero también hay una extraña forma de euforia que atraviesa las canciones más enérgicas, como si la vulnerabilidad y la celebración pudieran habitar el mismo espacio sin anularse.
All Worlds suena a algo que viaja sin destino fijo, esperando ser descubierto por quien tenga la paciencia de sintonizar su frecuencia.