La base del tema respira energía de mediados de los noventa, ese acid techno que se arrastra como una bestia antes de atacar. Pero lo que distingue a este corte es el elemento humano. Liebing encontró en internet diarios de viajes con ayahuasca y DMT, relatos alucinógenos que de Witte transformó en una voz hablada, entrecortada, que flota sobre la tormenta rítmica como una conciencia desdoblada.
El resultado suena a vieja escuela pero con una producción impecablemente contemporánea. La mezcla Dub que firma Liebing por separado ofrece una versión más despojada, donde la percusión gana terreno y la voz se vuelve un eco lejano. Ambas funcionan como caras de una misma moneda.
Este lanzamiento anticipa el Evolver EP de Liebing para finales de marzo. Si Symphonie des Seins es una muestra, el futuro inmediato del techno promete sacudir conciencias y caderas por igual.
