El debut de Mica no es un disco para corazones que buscan consuelo. Leave My Body Somewhere Dark habita en un mundo de desamor cadavérico, romance condenado, adicción a la memoria, obsesión y borrado emocional. Las canciones se mueven como amores al borde de la desaparición: fríos, cinematográficos, sensuales, fatalistas, y sin embargo llenos de vida.
La producción, realizada con Sinnerella, Elliott Kozel, .com y Jace Warr, y la única colaboración de Faerybabyy, envuelve las influencias del post punk, el darkwave y el pop alternativo en una atmósfera que respira intensidad. No hay concesiones a la ligereza, pero tampoco hay autocompasión. Mica convierte el dolor, el anhelo y la ruina en algo que, contra todo pronóstico, resulta hermoso. Un disco hecho y derecho para quienes entienden que la belleza también puede nacer de las cenizas.
