2016-10-17

Mauricio Contreras-Paredes

Séverine Grosjean

Mauricio Contreras-Paredes nos sumerge en la exploración del espacio no visible a través de la pintura y la escultura con el uso de materiales innovadores como el gouache acrílico, el plexiglas. En sus diversas obras, explora los procesos sensoriales de nuestro encuentro con el espacio.
No hay evidencia que nos permite identificar el lugar en el que nos encontramos. Todo es muy ambiguo. En su trabajo, Mauricio Contreras-Paredes no sólo nos habla de la distancia como la conocemos, qué se puede calcular pero también de la distancia cortada, disminuida especialmente visible en su escultura. Para él, la distancia no es sólo física. También se puede imaginar. El trabajo de Mauricio Contreras-Paredes se ha simplificado tanto por las formas, que por los colores. En su estancia en Brasil, en 2013, su pintura era menos organizada, más orgánica, exuberante, por las formas y los colores como es el espacio brasileño. Hoy en día es otro trabajo que descubrimos, más geométrico y simplificado. Su paleta de colores es más austera, principalmente azul como si volviera a la paleta un espacio canadiense con su frío invierno. El ambiente es bastante monacal. A veces, algunos detalles de colores están introducidos y pueden indicar la circulación de la mirada del espectador en la pintura. Permitiendo una introducción lenta y tranquila.
Unidad, espacios, formas, todo lo que ocupa la mente del artista está aquí. Estos fragmentos arquitectónicos: encuentros entre dos paredes, un pasillo… encajan por el control de contrastes de luz y de sombra. El ambiente creado por Mauricio Contreras-Paredes genera imaginación y libertad para explorar un espacio pasado, presente o futuro. Reinventa el atemporal con una mirada íntima y distante.
Para cada proyecto, trabaja con un promedio de veinte patrones que pueden ver todas las posibilidades del espacio elegido y trabajados simultáneamente en varios lienzos creando una dinámica. Él crea sus cuadros "como una línea de tiempo". Sus pinturas son complementarias. Para él, era lógico dar sustancia a sus diseños planos convirtiéndolos en esculturas. A continuación, crea un espacio diseñado, construido en un espacio real.

2016-10-16

El príncipe lisérgico del celuloide (III)

-El exilio del poeta gótico entre espuma de absintha-



Parte 3-Final


Noél Enrique Olivera

Así es, no volveremos a vagar
tan tarde en la noche,
aunque el corazón siga amando
y la luna conserve el mismo brillo.
Pues la espada gasta su vaina,
y el alma desgasta el pecho,
y el corazón debe detenerse
a respirar,
Aún el amor
debe descansar.
Aunque la noche
fue hecha para amar,
Y demasiado pronto vuelven los días,
aún así
no volveremos a vagar
a la luz de la luna.
Lord Byron
China Blue sonreía a todos desde su universo onírico-clitoriano, cuando ondeaba su falda en el corazón de la niebla de la ciudad.
Cada personaje que interpretaba para sus "clientes" tenía estructura de realidad y grotesca poesía, un concretismo arrasador que se trasluce en los pequeños escenarios del film. Anthony Perkins en su última aparición en el Cine da una clase magistral de interpretación y dramatismo. 
La música de la Banda Sonora es de Rick Wakeman (YES) y aparece unos segundos interpretando a un fotógrafo en la fiesta de la boda. 
El aire de las escenas es lo suficientemente viciado como para transportar directamente al espectador a un mundo oscuro y sin esperanzas que puede existir a nuestro lado.
La extrema lujuria con que está tratado el guión cinematográfico (escrito por Ken Russell) fortalece lo compacto de sus imágenes.
Kathleen Turner en una magnífica interpretación de China Blue, quien se encuentra en un viaje de ida sin pasaje de vuelta.

2016-10-14

El príncipe lisérgico del celuloide (II)

-Mary Sheeley crea a Frankenstein a través de Lord Byron-






Segunda Parte




Noél Enrique Olivera

Grandier, Obispo de Loudum, había dejado embarazada a una joven hija de uno de los acaudalados de la fortificada ciudad. La Madre Superiora del pequeño convento sufría pesadillas carnales, mientras los enviados del Rey de Francia "curaban" a los enfermos de la Peste Negra torturándolos y quemándolos vivos. La realización del film "The Devils" sobre la novela de Aldous Huxley, "Los Demonios de Loudum", le valió a Ken Russell una condena casi mundial, censura (hasta el día de hoy) en USA y en casi toda Europa. Pero el éxito reconocido mundialmente por su film WOMEN'S IN LOVE dos años antes, impulsó la pluma de Russell, quien en la década de los años 70' continuó su incursión en el universo musical-personal de algunos músicos de su propia preferencia: Mahler (Robert Powell), "The Boy-friend" (una comedia musical), "Tommy" y "Lisztomania" 
La ópera-rock escrita por Pete Townshend del grupo THE WHO, fascinó de tal modo a Russell que visitaba con frecuencia al grupo en momentos en que estos estaban trabajando en el estudio. Russell los visitaba con todo su circo ambulante, una caravana de gitanas ligeras de ropa, y mucho champagne, ácido y cannabis. Tommy (Roger Daltrey, voz líder de THE WHO) nació el "día de la victoria y la paz", el fin de la Segunda Guerra Mundial. Su madre (Ann Margret) viuda de guerra, expone al niño a las veleidades y las frivolidades de la época, obligándolo a vivir un schok psicológico que lo deja sordomudo y ciego. El padrastro "Bernie" (Oliver Reed) sabe y conoce de ambientes nocturnos y de curanderas del ácido ("The Acid Queen" interpretada por Tina Turner) Elton John es el campeón mundial de Pinball en una escena desbordante en vivo. Hay un grito de verdadera libertad que suena en la oscuridad de la vida de Tommy, donde todo es posible si te arriesgas. El film también contiene una breve actuación de Jack Nicholson, Paul Nicholas, Keith Moon, baterista de THE WHO (que interpreta a un tío pedófilo) Eric Clapton (atención al tema EYESIGHT TO THE BLIND, en donde Clapton interpreta a un predicador en un templo de absoluto barroquismo sonoro y arquitectónico).


Secuencia uno

David Rubio Esquivel

Ocurrió un lunes por la mañana y, al ser mi primera vez, no supe cómo reaccionar. Recuerdo haber tenido ganas de salir de clases temprano y enfocar todas mis fuerzas a llorar a moco tendido. No perdía a cualquiera, la perdía a ella, a quien tanto tiempo me había tomado conquistar. Los dos meses que duró nuestra relación no compensaban el año que me había tomado darle el primer beso. Me sentía traicionado, no tanto por ella como por mí mismo. Había perdido tanto tiempo en perseguir algo que se me iba de las manos con la misma velocidad con la que llegó.

Ni siquiera intenté hablar con ella, no pude; iba preparada, con argumentos desenvainados, lista para atacar. En su ataque, sin embargo, me di cuenta de algo importante: lo que me dolía no era tanto el hecho de no estar con ella como el de sentir que me habían robado. Me sentía desposeído, asaltado, como si alguien hubiera hurgado en lo más hondo de mis pantalones y se hubiera topado con cada una de mis pertenencias. No me faltaba nada, pero lo que me faltaba realmente le ganaba en importancia a todo lo que tenía.

Pese a mis ganas de abandonar todo, intenté llevar un lunes normal: estuve en la escuela hasta tarde, leí un par de libros de poesía y hasta comí como habitualmente suelo hacerlo. Mis amigos me miraban a distancia, como cazadores contemplando un venado herido al que jamás fue su intención hacerle daño. Se secreteaban cosas que sabía que si les preguntaba no iban a decirme por temor a hundir en mi carne la bala que me laceraba el corazón sin matarme.

Ella, por otro lado, parecía haberme olvidado rápidamente. La ruptura parecía no haberle perturbado, y eso me hacía sentir aún más miserable. Deseaba verla sufrir por mí como yo lo hacía por ella; ser como una pareja de venados heridos que se tienden en el bosque a lamerse las heridas mientras los cazadores contemplan con horror y ternura el cierre de ciclo de dos vidas que se complementan.

Pero eso no ocurrió.

Escribo esto dos semanas después del fin de ciclo. Por la mañana encendí el televisor y, como habitualmente me pongo a hacer cuando no tengo nada que hacer, me he puesto a ver documentales. Casualmente, entre aquel que hablaba de la migración de los gansos y otro sobre las crías de tiburón, han puesto uno sobre la caza de venados en Norteamérica. En la pantalla, la cámara y la tranquila voz en off del narrador documentaban la vida de una apacible familia de venados. El padre era abatido a balazos y la madre, en vez de quedarse a su lado, escapaba velozmente de quien fuera su compañero de vida.

Perra, pensé mientras se me saltaban las lágrimas de los ojos.


Jessica Lagunas

Séverine Grosjean


Jessica es una artista navegando entre la instalación, el vídeo-performance, grabados, libros de artista, abordando la situación de la mujer en nuestra sociedad. Ella cuestiona las obsesiones con la imagen corporal, sexual y nuestra relación con esta última. Desarrolla un trabajo íntimo, donde los elementos (zapatos, perfume) son los símbolos de situaciones. Trata de llegar a la esencia de lo que quiere exteriorizar o emitir, expresando el máximo con lo mínimo. Jessica no busca provocar, sino criticar y comentar sobre la sociedad en la que vive.
Jessica utiliza la performance en la que se convierte en una actriz y no un simple objeto de representaciones idealizadas por los hombres. Ella se apropia libremente el derecho a la autorepresentación, un "poder" de la emancipación. En sus video-performances "Para verte mejor", "Para besarte mejor" y "Para acariciarte mejor" ella juega con uno de los rituales diarios repetitivos e íntimos de cada mujer: el maquillaje. Es un elemento clave en la sociedad actual que se basa en las apariencias. De una manera exagerada, se aplica estos artificios como máscaras. Estos son gestos constituyendo ejercicios de posicionamiento subjetivo en la escena social. Las estrategias performativas de Jessica no quieren ser sutiles, sino ostentosas en el colorido, el desborde, en el artificio y la cosmética como una denuncia pública. En este proyecto desea crear una concientización respecto a los cánones de belleza impuestos. Ella habla de la mujer, del femenino y de la feminidad a través de historias de la vida cotidiana. Hoy la intimidad del universo femenino no está sin corresponder a una serie de estereotipos de género que pensábamos obsoletos.
Este es el discurso que Jessica quiere cuestionar en su obra "Por siempre joven". En estos proyectos denuncia una sociedad occidental oscureciendo un envejecimiento poco "presentable". Un trabajo que ella sigue en "Abuela, Madre, Hija", aunque no es explícito, sintetizando las tres edades, la vida, el tiempo, la familia y los lazos afectivos a través del paso del tiempo. En este trabajo, Jessica usa el cabello como una conexión intergeneracional. El pelo es a la vez un objeto nostálgico, un suporte de la memoria y un revelador simbólico de su biografía representando las mujeres de su familia. Su obra tiene un carácter universal confrontando las posiciones conservadoras y machistas relativas a las relaciones desiguales entre hombres y mujeres a veces de manera dolorosa. En diversos trabajos, aborda los temas de violencia durante el conflicto armado como “Deshilando el miedo”. Ella realiza una instalación usando una tela camuflada que durante 6-8 meses fue deshilada como el símbolo de la pérdida del poder por los militares. Este trabajo hace eco al maquillaje o perfume porque la tela es una técnica de ocultamiento impuesto en un momento determinado por supuesto pero el camuflaje se vuelve más estetizante, estilizado en nuestro presente. El camuflaje es asunto de visibilidad, un hecho para fundirse en el paisaje y pasar “desapercibido”. El trabajo de Jessica Lagunas podría resumirse en "Parecer, Aparecer, Desaparecer”, origen del desarrollo de una experiencia singular.

Denis Frolov (Twin Rattler) profundiza en el underground con texturas lo-fi, ritmos industriales y witch house

 Denis Frolov, el mismo que mueve masas con Twin Rattler, cambia de piel con Deflexity. Spectres es su segundo álbum y el sucesor espiritual...